Esperando entre bastidores

El intérprete está listo. Las luces se apagan, pero el público aún no está en silencio…


La expectativa que usualmente es tan espesa que puede palparse, no ha aparecido todavía. La audiencia parece estar inquieta: algunos hablan de sus empleos, otros observan boquiabiertos las ropas elegantes de la gente, mientras que varios discuten la posición en la tabla de su equipo de football preferido. El interprete espera, y espera.
Pasan primero cinco minutos. Luego diez. Los susurros se hacen más fuertes. Y el intérprete aun espera entre bastidores.
Algunas personas comienzan a preguntarse en voz alta cuándo comenzará la función. Algo está mal? Se habrá cancelado el show?. Pero la mayoría de la audiencia está lo suficientemente entretenida y continúa con sus necios comentarios.
Lentamente alguien se levanta. “Acaso no lo ven?”pregunta suave pero firmemente. “ No se dan cuenta que él está detrás de los bastidores
esperando que le demostremos que lo queremos aquí?!”grita.
El público deja de conversar y escucha las sentidas palabras del portavoz. La sala queda en silencio. La audiencia se tuerce para poder verlo, esfuerza sus ojos para advertir si se corre el telón. Miran al director de la orquesta viendo si mueve su batuta dándole una señal al intérprete.
Todavía no pasa nada. “Qué debemos hacer? Qué podemos hacer?”, preguntan todos al unísono a la única persona que puede advertirlo.
“Debemos mostrarle que queremos verlo con todo nuestro ser. El está listo. Sólo aguarda nuestra señal”…
El Mashiaj está esperando entre bastidores. Está listo, pero debe esperar. Antes de que el telón se abra, dejando a la vista el más magnífico escenario que podamos imaginar-paz mundial y desarme, gloria y honor para los iehudim, no más conflictos ni envidias-debemos mostrar, a través de nuestras buenas acciones, de nuestra espera tangible, nuestro anhelo por él y todo lo que significa, que estamos listos!!!
El Rebe de Lubavitch dijo que “el ya hizo todo lo posible”para traerlo, y todavía no ha llegado. Nos confió la preciosa misión de traer al Mashiaj. Niños, ancianos, hombres y mujeres, cada uno de nosotros tiene la aptitud y la alucinante responsabilidad de poner todas sus energías para traer al Mashiaj. Cada uno puede ser el que “incline la balanza” favorablemente, cumpliendo una mitzvá adicional, teniendo el mérito de lograrlo. Posiblemente lo más importante es demandar de Di-s que la Era Mesiánica comience, incorporando el deseo de la llegada del Mashiaj en nuestras vidas, facilitaremos su arribo.

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