Dividiendo las ilusiones en dos

¿Qué lección se supone que debemos aprender de la partición del Mar de los Juncos (conocido como el Mar Rojo) para servir a Di-s?
Las aguas del mar sirven para ocultar lo que está en sus profundidades. Cuando Di-s separó el Mar, Él removió ese encubrimiento, revelando la tierra seca que había debajo. Esto representa el removimiento de Di-s de ocultación Divina en el mundo, para poder revelar su Divina Presencia aquí.

Este es el secreto de la partición del Mar luego del éxodo de Egipto. Le dio al pueblo judío para todas las generaciones, la fuerza para superar cualquier obstáculo que bloquea su camino. Separar el Mar simboliza hacer lo opuesto de la naturaleza y algo mayor que la naturaleza. Mientras la persona esté trabajando dentro del “sistema”, no está enfrentando ninguna obstrucción.

Solo cuando la persona se eleva por encima de la naturaleza, sobrepasando los obstáculos, sirviendo a Di-s con todas sus habilidades, es el aspecto de “La separación del Mar de los Juncos” (extraído de Ramaj Otiot, un texto de 200 años de dichos jasídicos)

Cuando Di-s separó las Aguas, Moshé dirigió a los judíos en cántico, incluyendo las palabras “Este es mi Di-s, y yo lo Alabaré; el Di-s de mi padre y Yo lo exaltaré” (Éxodo 15:2). El Shlá explica que las dos mitades de la oración representan dos niveles de conexión con Di-s.

“Éste es mi Di-s”
muestra una conexión personal, (que la persona posee conocimiento y puede comprender Divinidad) y por lo tanto viene a alabarlo; esa persona se siente unida a Di-s, poseyendo una profunda relación. Por el otro lado, hay otro tipo de judío cuya conexión con Di-s está basada en su legado y no por medio de trabajo personal (“El Di-s de mi padre”); esa persona siente a Di-s distante y más allá de su entendimiento, por lo tanto “exalta” a Di-s, siendo que lo percibe como algo más allá de él.

El Rebe, Rabi Iosef Itzjak Schneerson de Lubavitch, desarrolla el comentario del Shlá.

El más elevado de los dos niveles, “Este es mi Di-s” incluye la palabra “éste”, significando algo específico que puede ser visto. En la partición del Mar, Di-s era tan obvio que los judíos podían señalar Su presencia. La revelación de Di-s era tangible para ellos.

En la frase “el Di-s de mis padres”, un judío indica que él estudió y aprendió sobre Di-s de las enseñanzas de su padre. Él mismo no posee ninguna concepción real de Di-s. E incluso así, las enseñanzas de su padre son tan potentes que le da a sus descendientes una fe en Di-s que es tan profunda que están dispuestos a dar sus propias vidas.

Nuestra mente es capaz de entender conceptos de Divinidad, y debemos hacerlo lo más que podamos. Sin embargo, llega un punto que nuestro intelecto no puede entender Divinidad. Alcanza sus límites. Desde ese punto, nos basamos en nuestra fe en Di-s. Estos dos niveles están descritos en las palabras del Shlá. “Este es mi Di-s” muestra cómo un judío trabajó para crear una conexión con Di-s a través de su capacidad mental; cultivó una relación personal e intelectual. Luego más allá de ese punto, en el nivel de la fe, el judío alcanza el nivel de “Yo lo alabaré”, en Hebreo “Anveihu” (que puede ser dividido en dos palabras hebreas “ani” (yo), y “vehú” (y Él); esto apunta a una unidad con Di-s.

Si un judío falló en su trabajo de llegar a ese nivel y se asienta en la relación para estar con “El Di-s de mis padres”, él permite que Di-s permanezca una parte distante y exaltada de su vida. Permite a la fe legada exista en lo profundo de su corazón, dejando toda Divinidad por encima de él.

Muchos de nosotros somos meritorios de traer a Di-s a nuestras vidas a través de búsquedas y estudios, construyendo nuestra relación con Él, vía experiencias del día a día. Desde este nivel también podemos alcanzar el límite en donde podemos poner nuestras mentes de lado y volcarnos a la pura fe en Di-s, en donde no parece que hubiera ninguna separación entre nosotros.

Por Shaul Yosef Leitler

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