Buscando a Di-s

¿Se puede seguir jugando a las escondidas si el que busca deja de buscar?

…Muchos judíos están desanimados, exhaustos por la dificultad del exilio. Y su desconformidad está justificada…ad matai?! (¿Hasta cuando tenemos que esperar?).
Hay una conocida analogía que los Jasidim repiten en nombre del Magid, Rabí DovBer de Mezeritch, que compara al exilio con un padre que se oculta de su hijo. Ciertamente el padre desea estar junto a su hijo; el propósito de su ocultamiento es despertar dentro del hijo el deseo y las ganas de encontrar a su padre. Después de todo, cuando el hijo está constantemente enfrente de su padre, su deseo de estar con él no está revelado, ya que “continuo placer no es placer”.
Ahí surge una situación, que es cuando el hijo cesa de buscar a su Padre…Clama que “los signos de nuestra redención no se han visto…que no hay nadie entre nosotros que sepa cuánto va a durar (el exilio)”,por lo tanto, concluye que Di-s lo ha abandonado, pierde las esperanzas y deja de buscar a Di-s.

Cuando un padre ve que su hijo ya no lo busca…es cuando el verdadero exilio comienza. Ya que todo el tiempo que el hijo busca al Padre, todo el tiempo que la búsqueda de la Redención mantiene ocupado al hijo, está constituyendo una preparación, un comienzo y una chispa de la redención. Pero cuando el hijo para de buscar, entonces estamos cumpliendo con el versículo: “Y Yo me esconderé, de hecho ocultaré, Mi rostro aquél día”. El Baal Shem Tov explica que el versículo está insinuando que el ocultamiento mismo está oculto, ya que el hijo no se da cuenta que el Padre se está escondiendo.
Prácticamente hablando: El hijo no piensa sobre Di-s, piensa sobre las cosas mundanas. Es verdad, hace todo de manera “Kasher” como está dictaminado en el Código de la Ley Judía, incluso estudia Torá correctamente. Pero ha parado de pensar sobre el Dador de la Torá o sobre conducir sus negocios honestamente, porque se ha olvidad que DI-s solo es el que “te da fuerzas y prosperidad”.
Y cuando se lo critica, el hijo responde: “¿Qué te quejas a mí?…La queja debe ser dirigida a Di-s…¿Cuánto tiempo más tenemos que sentarnos en exilio?…”

De hecho, es cierto que el padre debe esconderse de su hijo para poder despertar dentro de él un deseo por su padre…Pero ¿Qué debería hacer el hijo cuando el padre lo sitúa en una increíble oscuridad?…Y especialmente si el hijo está en un nivel muy bajo, como está dicho, “Si nuestros ancestros eran como ángeles, entonces nosotros somos como humanos, y si nuestros ancestros eran como humanos, nosotros somos como burros….y ni siquiera como el burro de Rabí Pinjas ben Yair”. Y luego Él nos demanda que debemos buscar constantemente…el domingo debemos buscar… el lunes debemos buscar….

Y cuando buscamos en los Libros Sagrados una explicación, encontramos que está explícitamente escrito en el Talmud: “Todos los tiempos designados (para la llegada del Mashiaj) ya han pasado, y ahora ( su llegada) solo depende de la Teshuvá (arrepentimiento)”. Y es una Halajá (ley) clara que a través de pensar un solo pensamiento de Teshuvá, uno se convierte en un Tzadik (hombre justo), y no hay ningún judío que no haya pensado pensamientos penitenciarios, no solo una vez, ¡sino muchas veces!.

Así es que, ¿Cómo uno puede quejarse contra un ser mortal de carne y hueso que es finito y limitado? ¡Así es como Di-s lo creó, no es su culpa!. ¿Cómo uno puede criticarlo constantemente por no pensar sobre la Redención?…no es posible..Di-s mismo dice: “Sólo les pido conmensurarse a las capacidades de uno”, pero Él no nos ha dado las fuerzas…

Por lo tanto, debemos aumentar la luz, y no cualquier luz, sino específicamente la luz de la Simjá (alegría). Siendo que la Simjá “rompe todas las barreras y limitaciones), rompe las limitaciones de la persona, las limitaciones del mundo y las limitaciones impuestas por esta terrible oscuridad…

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