Anticipando la Redención (Parte 2)

Presentamos un material imperdible para ir preparándonos, ya que es la hora…

“CUANDO LA MENTE ESTÁ OCUPADA EN OTRA COSA”

¿Cómo puede pedirse de nosotros que esperemos cons­tantemente al Mashíaj, si ios Sabios afirman “El Mashíaj sólo vendrá cuando la mente esté en otra cosa”?

En primer lugar, aun si existiera esta declaración, muchos otros Sabios y Leyes Judías la contradicen, y nos exhortan a esperar al Mashíaj inminentemente. Además, muchas de nuestras plegarias expresan nuestro poderoso deseo degueulá, y generaciones de Grandes de Israel ejem­plificaron este anhelo.

SIN CÁLCULOS

En segundo lugar, la antes mencionada afirmación de los Sabios ¡no existe! Los Sabios sí dicen: “El hijo de David no vendrá sino cuando todos desesperen por la redención” (Talmud, Sanhedrín 97a) y “Tres cosas llegan cuando la mente está ocupada en otra cosa: el Mashíaj, un artículo encontrado, y un escorpión” (ibíd.1l. Pero los Sabios simple­mente aluden a que la redención vendrá de pronto, sin que sepamos cuándo.

ni nada por el estilo; sí involucra el estudio de la Torá y la observancia dc las mitzvot, alegre y crecientemente. Y obviamente implica sencillamente tener en mente el significado de las palabras que se pronuncian ante Di-s en la oración y al formular nuestros pedidos diarios: ‘Que nuestros ojos puedan ver Tu retorno a Tzión en misericordia’ y ‘Provoca rdpídamente que el retoño dc David, Tu siervo, florezca’— de manera que realmente se desee lo que se dice. Hecho esto, cada hombre debe preguntarse: ¿ Qué hice yo a tal fin hoy?”’

Numerosas fuentes acerca de la importancia (le anhelar y demandar la llegada de la redención fueron reunidas en un librillo titulado I—Iiguía Znian Gueulatjém (“El Tiempo de Vuestra Redención Ha Llegado”).

Es cierto que cada vez que Rabí Zeirá se encontraba con estudiosos que analizaban la redención, les decía: “Os suplico, no pospongáis la gueulá, porque se ha enseñado que tres cosas llegan cuando la mente está ocupada en otra cosa: el Mashíaj, un artículo encontrado, y un escorpión” (ibíd.). Pero Rashi explica que estos eruditos no estaban meramente ansiando lagueulá, sino tratando de calcular su fecha. Es este cálculo lo que Rabí Zeirá desaprobaba, porque impide que el Mashíaj llegue súbitamente.

De hecho, los otros dos puntos mencionados por los Sabios, un artículo encontrado y un escorpión, ilustran que se puede sopesar algo incluso “cuando la mente está ocu­pada en otra cosa”. Porque un individuo puede pasar todo el día con la esperanza —y hasta a la espera— de encontrar un objeto perdido, y no obstante ello, cuando lo encuentra, se siente completamente sorprendido. De igual modo, puede tener plena conciencia de la existencia de escorpio­nes en las proximidades, y sin embargo ignora con exacti­tud si alguno lo picará y cuándo. Por lo tanto, aunque cons­tantemente meditemos, o remos y nos preparemos para la gueulá, seguirá llegando como una sorpresa.

Incidentalmente, Maharshá explica por qué el Mashíaj es comparado a encontrar un artículo perdido y un escorpión:

“Si se es merecedor, la llegada del Mashíaj será un aconteci­miento gozoso. Caso contrario, picará… como un escorpión~~.

MÁS ALLÁ DEL INTELECTO

Los maestros jasídicos explican la idea de que el Mashíaj vendrá cuando la mente esté ocupada en otra cosa de la siguiente manera: Cuando un judío examina su entorno y considera la gueulá un imposible, pero se aparta de estos

pensamientos (hesej hadáat) y mantiene con ello la perfecta creencia en el inminente arribo del Mashíaj, por cierto que vendrá (Likutéi Sijot, vol. 10, pág. 172).

Porque la revelación del Mashíaj es algo suprarracional y trasciende la facultad de dáat. Es un regalo de Arriba, ina­sible intelectualmente (Tania, “Igueret HaKodesh”, cap. 4).

El Lubavitcher Rebe explica:

“Cuando la mente está ocupada en otra cosa” es la forma más elevada de esperar al Mashíaj. Debemos esperar al Mashíaj sin tener en cuenta nuestra comprensión del beneficio personal que obtendremos con su llegada. Debemos apartar todo pensamiento de ganancia material o espiritual, y centrarnos en una sola cosa: con la llegada del Mashíaj, la intención Divina de la creación — “que Di-s tenga una morada en los mundos infe­riores”— se cumplirá.

(Sijot [5713], “Ekev”)

Líbrenos el Cielo que desterremos toda expectativa de gueulá. Por el contrario, esa ansiedad expresa nuestra creen­cia en la venida del Mashíaj. Como dice el profeta:

“…Felices son todos los que lo esperan” (Isaías 30:18). No debemos temer que la expectativa constante impida a nues­tra mente estar ocupada en otra cosa, pues por mucho que esperemos y nos preparemos para el Mashíaj, de todos modos nos sorprenderemos y maravillaremos con su re­velación.

Extraído de La Era Mesiánica Editorial Kehot

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