A cuatro años de la tragedia de Bombay

Esta respuesta fue escrita a raíz de la masacre de Bombay de noviembre, 2008.

Digamos que he prometido a mis hijos hacer un viaje. Pero hay condiciones. Si alguno de ellos no se comporta, se queda.
Y entonces, cuando todos suben a la camioneta, hay un niño que no está. Cuando me preguntan por él, solo digo: “Lo siento, no puede venir”.

Ahora digamos que nadie vio que el niño haya hecho nada malo. Por el contrario, todos vimos que estaba ayudando a todos los demás a hacer lo que debían hacer para ir al viaje. Pero por alguna razón no puedo explicar a mis hijos, que tengo que dejarlo en casa. Y entonces mis hijos dicen: “¡Papá, no es justo! ¿Por qué estás haciendo esto? ¡No vamos sin él!”

Díganme: ¿debo estar enojado? ¿O debería estar orgulloso?

Y si la vida de una pareja que dio todo lo que tenía por otros es brutalmente destruida y sus hijos quedan huérfanos, nuestro Padre espera que nos sentemos con complacencia y digamos: “Bueno, El debe tener sus razones” ¿O se espera que provoquemos una tormenta el cielo y gritemos: “¿Cómo pudiste hacer esto a tu gente? ¿Es para esto que Los enviaste a una tierra extraña? ¡¿Nos prometiste Mashiaj y esto es lo que recibimos?!”

Tenemos una relación con Él. Se nos permite alguna indignación. Se espera de nosotros. Cuando no existe relación entre el uno con el otro, se tiene miedo de poner los sentimientos al descubierto. Pero cuando hay confianza entre ambas partes, cuando se está unido como una sola cosa, cuando se ha transitado un arduo viaje juntos por más de cuatro mil años, cuando se ha caminado a través del fuego y la tormenta, desafiado la espada y la antorcha por Él, nuestra sangre derramada una y otra vez, por Él, y hemos subido al cielo en maléficas columnas de humo simplemente porque Le pertenecemos a Él, entonces tenemos el derecho, la necesidad de gritar y demandar: “¿Qué pasa? ¡¿Cuánto tiempo va a seguir esto?!”
Y entonces, sólo entonces, podemos escuchar Su voz susurrando: “Confíen en mí. Tuve que hacerlo. Será para bien. Muy pronto. Entonces comprenderemos. Luego, veremos”.

Que podamos ver muy pronto, antes de lo que podemos imaginar.

Por Tzvi Freeman

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