Los colores de la sangre

Dentro de cada hombre fluye un gran río. Más que un río, un gran sistema fluvial con docenas de arterías mayores, cientos de tributarios, miles de arroyos y billones de venas. Mil cuatrocientas veces cada día, este gran sistema fluvial, que de punta a punta su extensión es de unas 60.000 millas, lleva el fluido vital a cada célula del cuerpo humano, aportándole oxígeno y nutrición, desechando desperdicios, y combatiendo células adversas que intentan dañar.

El hombre es una metáfora. De hecho, uno de los siete significados de la palabra hebrea “adam” (hombre) es “Yo me parezco”. “Así como el alma llena al cuerpo, Di-s llena el universo” Ya que el hombre es un microcosmo de la creación, en las palabras del Talmud. Y Iob declara, “Desde mi carne, siento a Di-s”, al contemplar los trabajos de mi cuerpo y la manera en el que se comporta y es animado por mi alma, puedo internalizar los trabajos de la creación y la manera en la que éste se nutre y es alimentado por una fuente suprema.

La Torá es la “sangre” del cuerpo cósmico. La Torá es el flujo de la Divina influencia que se extiende a cada “célula” de la creación, llenándolo de aire de vida, nutriéndolo y desarrollándolo, y combatiendo las fuerzas negativas que amenazan con dañarlo.

La Prioridad Roja
Los dos ingredientes primarios activos de la sangre humana son las células rojas, y los leucocitos, o células blancas. Las células rojas llevan el oxígeno a las células del cuerpo. Las células blancas combaten las infecciones y resisten la invasión de una bacteria u otros cuerpos extraños.

La Torá también tiene “células rojas” y “células blancas”, sus elementos combativos y nutritivos. Al instruir e iluminar nuestras vidas, la Torá nos cuida y madura nuestra esencia espiritual, desarrollando en nosotros, y en el ambiente en el que vivimos e interactuamos, el potencial para el bien y la perfección que Di-s impartió en Su creación. La Torá también combate la maldad con una serie de prohibiciones y sanciones contra ciertas prácticas que comprometen la integridad espiritual del cuerpo-universo.

Pero el mayor énfasis es en lo positivo, el rol nutritivo. “Los caminos de la Torá son placenteros y todos sus caminos son paz” (Proverbios 3:17). Combatir la maldad sigue siendo una necesidad desafortunada, hasta el día en que “el espíritu de la impureza cese en la tierra”, pero esto no es de lo que se trata la Torá; el rol de la Torá es llenar nuestras vidas con alimento espiritual. Esta prioridad también está reflejada en la metáfora humana del sistema sanguíneo: los 25 trillones de células rojas en el cuerpo humano superan en cantidad a las células blancas por un radio de 700 a 1.

Lugares de intercambio

Sobre la discusión acerca del flujo de Divina influencia en nuestro mundo, las enseñanzas Cabalísticas hablan sobre un fenómeno llamado “el reverso de los medianos” (“Ajlifu dujtaihu”). Por ejemplo, en tiempos que es considerado necesario que “la benevolencia se convierta en un recipiente de severidad, y la severidad en recipiente de bondad”.

La mejor manera de entender este principio es examinando cómo se aplica, en el nivel humano, a nuestras relaciones con otros. El amor lleva a dar y a acercarse al otro; una sobredosis de amor, sin embargo, puede distanciar más que acercar y dañar más que ayudar. Si un padre abrazara a su hijo con todo su amor intenso hacia él, le provocaría graves daños, caridad indiscriminada puede traer un sentido de dependencia y baja autoestima por parte del receptor, a su detrimento final. Por lo tanto, el amor debe estar generalmente empaquetado en un “recipiente de severidad y retención” . Lo mismo se aplica al revés: cuando es necesaria la disciplina y el alejamiento, uno debe enfocar a la severidad a través del “recipiente de la benevolencia”. Justicia que no es administrada con compasión puede causar lo opuesto a lo que intentaba lograr, destruyendo al transgresor que venía a rehabilitarse y destruyendo la sociedad que venía a cuidarse.

Lo mismo se aplica, en un nivel físico, a las células “severas” y “benevolentes” en nuestro sistema sanguíneo. Las células rojas tienen una estructura extremadamente compleja, designada a regular la cantidad y manera de la nutrición de las células del cuerpo, de lo contrario, oxidarían en vez de oxigenar. En otras palabras, el “recipiente” que lleva esta influencia dadora debe estar diseñado para regular y retener, ya que demasiada benevolencia puede causar lo opuesto a lo que quería lograrse. Lo mismo al revés con las combativas células blancas: su “severidad” está contenida en un recipiente de “benevolencia”, de lo contrario, destruirían buenas células junto con las malas y envenenadas del cuerpo con su toxina.

Aquí se encuentra el significado más profundo de los colores de estas variadas células. Las células nutritivas son de color rojo, éste es el color asociado en la Kabalá con el Divino atributo de justicia y severidad (Guevurá), reflejando el hecho que su benevolente función debe estar “coloreada” con límites. Por el otro lado, las células combatientes son de color blanco, el reflejo de Jesed, el atributo Divino de benevolencia y amor, indicando que esta potente fuerza debe estar administrada por un “recipiente” generoso.

Así es con la Torá, la sangre vital del universo. La Torá nos trae Divinidad a nuestras vidas, que se imparte en ideas, experiencias y acciones que se incorporan en nuestro ser finito y humano. Si no fuera por este “paquete” nuestra humanidad e individualidad sería últimamente nula ante el todo trascendente, el todo Omnipresente, Divina esencia investida en la Torá, pero en la forma de las “células rojas” de la Torá, podemos ingerir e internalizar la divina nutrición, fusionando el cuerpo cósmico con el alma suprema.

En su rol combativo, la Torá es intolerante con la maldad. Pero es tolerante con la fragilidad humana, repelente a la corrupción sin destruir al corrupto. Implementa su standard exacto de virtud y verdad en forma de “células blancas”, a través de un envase de benevolencia y compasión.

Basado en las enseñanzas del Rebe de Lubavitch

Cortesía de meaningfullife.com

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