La Naturaleza: Prueba para la Fe “Simple”

•Lo complejo de la naturaleza, ¿contradice la fe simple? * La creatividad en el marco ‘ de las mitzvot • La comparación nuclear • Las energías que libera la fe simple.

*B”H, 18 de Siván de 5715 [1955].
… acuso recibo de su carta del 31 de mayo, en respuesta a la mía, en la que me refería al tema de la fe simple según se destaca en las Festividades de Pesa) y Shavuot.

En su respuesta, se refiere usted a lo que le parece una contradicción entre la belleza que encierra la fe “simple” y el hecho de que la complejidad y multiplicidad de la naturaleza, en particular la del mundo de las plantas y los animales, incrementan, en lugar de reducir, la belleza de las cosas. Y se pregunta si no puede aplicarse lo mismo a la fe.
El argumento tal vez podría ser válido si estuviéramos hablan do de lo “superficial” y no de los más profundos y básicos aspectos de las cosas. En realidad, la analogía de la naturaleza sencillamente confirma lo que le escribí en mi carta anterior.
Es así por cuanto, reitero, en ningún momento quise dar a entender que una persona, especialmente un judío, debe contentarse únicamente con la fe, o que nuestra religión sea un asunto simple.
Como usted sabe, la Tora comprende 613 Preceptos de diversa índole, cada uno de los cuales tiene una serie de facetas quel Di-s espera que todo hombre y mujer judíos refleje en su vida cotidiana de acuerdo con su capacidad. Desde luego, esto asegura una variedad de experiencia y práctica religiosa. Y digo “de acuerdo con su capacidad”, pues tal como lo han estipulado nuestros Sabios, “un hombre rico que trae la ofrenda de un pobre no ha cumplido con su deber”, lo cual, naturalmente, se aplica tanto al terreno de lo espiritual como al de lo material. No 1 obstante ello, toda práctica y experiencia religiosa, en toda sin diversidad, debe hacerse con la misma fe básica en Di-s, y debel estar impregnada de ella; una fe simple y absoluta.
En la naturaleza, la analogía se encuentra en el hecho de quel con toda la complejidad y multiplicidad que significa la vidal vegetal y animal, sus componentes básicos y definitivos son lasa células individuales —si bien la propia célula tiene una serie del componentes que la ciencia aún no ha logrado aclarar—.

Únicamente cuando estas células básicas se comportan adecuadamente en sus funciones simples de crecimiento, división, multiplicidad, sin la intervención de elementos extraños, etc., el complejo organismo está armonizado como corresponde y puede ejecutar las funciones más sorprendentes incluso en el mundo inorgánico, y también en el mundo orgánico. La gran complejidad y multiplicidad de las cosas se ha reducido a un pequeño número de aproximadamente cien elementos básicos, y la ciencia está empeñada en reducir incluso la complejidad de su comparación nuclear a un mínimo, a fin de acercarse más a los secretos de la naturaleza. También en este caso, la función básica de la naturaleza está determinada, no por el principio de la complejidad, sino por el de la simplicidad, la pequeña partícula, el átomo, el núcleo de las cosas, y más profundamente, por sus muy escasos componentes.

El núcleo de la indestructible vitalidad y calidad judías radica en su fe pura en Di-s; no en la fe en una entidad abstracta oculta en algún sitio de las esferas celestiales, que observa al mundo desde la distancia, sino en la fe absoluta en un Di-s muy personal, que es la Vida y la Existencia misma de cada uno, que impregna el sitio en que uno está o lo que uno hace. Cuando existe esa fe, no cabe el temor ni la ansiedad, tal como lo dice el Salmista13: “No temo al mal pues Tú estás conmigo”, conmigo, sí, en todo momento, no sólo en Shabat o en lom Tov o durante la plegaria y la meditación acerca de Di-s. Y cuando uno deposita su confianza en Di-s, incondicionalmente y sin reservas, cobra conciencia de lo que significa ser realmente libre y estar lleno de vigor, pues toda la energía se libera del modo más constructivo, no sólo para el bien propio, sino también para el bien del medio ambiente en general.

El camino no está libre de obstáculos ni de obstrucciones, pues en el orden Divino de las cosas se espera que logremos nuestro objetivo con esfuerzo; y si hacemos un esfuerzo decidido, el éxito está asegurado. Los obstáculos y las obstrucciones que parecían primero amenazadoramente grandes, se disuelven y desaparecen. Le deseo que recorra esta senda de la fe simple en Di-s, sin un exceso de pesquisas y exámenes de conciencia; como en la simple situación de un hombre caminando, éste caminará con mayor firmeza y seguridad si no es consciente de su andar ni procurará coordinar conscientemente los cientos de músculos que participan en el movimiento. De lo contrario, no podría dar siquiera su primer paso.
Deseándole éxito en todo lo mencionado, y a la espera de oír buenas nuevas de usted y los suyos,

Con bendiciones para un feliz Iom Tov, y que reciba la Tora con júbilo interior, sinceramente.

Extraído de “Cuestiones de Fe y ciencia”

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