La luna en la Torá

La luna es el único satélite natural de nuestro planeta y el cuerpo celeste más cercano a nosotros. Por esta vecindad, de noche la vemos en el cielo como un gran astro, aunque en realidad sea mucho más pequeña que las estrellas que titilan en el firmamento. Di-s creó los cuerpos celestes par> que sirvan al mundo, para proporcionarle luz, calor y energía y estableció su lugar en el espacio celeste, a gran distancia de la tierra. Ello no implica que el hombre no se interese por ellos, y deba aprovechar su vida terrenal de la manera más positiva posible, por lo cual los experimentos, viajes espaciales y logros científicos realizados en las últimas décadas no contradicen en absoluto a la Tora, pues ella es verdad. Muchos de los Proyectos están relacionados con el tiempo y son los astros y las estrellas los que sirven para la determinación de las fechas, días y años. Las leyes
-Halajot- se fijan según los movimientos aparentes de los astros, observados a simple vista por el ser humano, desde la tierra.

La luna es el único satélite natural de nuestro planeta y el cuerpo celeste más cercano a nosotros. Por esta vecindad, de noche la vemos en el cielo como un gran astro, aunque en realidad sea mucho más pequeña que las estrellas que titilan en el firmamento. Di-s creó los cuerpos celestes par> que sirvan al mundo, para proporcionarle luz, calor y energía y estableció su lugar en el espacio celeste, a gran distancia de la tierra. Ello no implica que el hombre no se interese por ellos, y deba aprovechar su vida terrenal de la manera más positiva posible, por lo cual los experimentos, viajes espaciales y logros científicos realizados en las últimas décadas no contradicen en absoluto a la Tora, pues ella es verdad. Muchos de los Proyectos están relacionados con el tiempo y son los astros y las estrellas los que sirven para la determinación de las fechas, días y años. Las leyes-Halajot- se fijan según los movimientos aparentes de los astros, observados a simple vista por el ser humano, desde la tierra.

Datos sobre la luna:

La luna está a 385.000 kilómetros de distancia. Es un cuarto del tamaño de la tierra y mide 3.475 km de diámetro. La fuerza de gravedad con la que un cuerpo es atraído por la luna es mucho menor que la fuerza de atracción de la tierra y por lo tanto el peso de un cuerpo en la luna es igual a un sexto de su peso en la tierra; por eso un hombre de 90 kilos, en la luna sólo pesaría 15.

Las mareas:

La luna ejerce una fuerza de gravedad sobre al tierra. Esto causa que las aguas de los océanos suban y bajen en lo que se llama Mareas. El agua sobre la superficie de la tierra se eleva donde está más cerca a la luna y en donde la fuerza de gravedad es más fuerte. Se forma otra elevación en el lado donde las aguas están más lejos de la luna y en donde la gravedad es más débil. Estas son las mareas más altas. Cuando la tierra gira sobre su eje, estas áreas se alejan de la influencia lunar y el agua baja. Y esto se conoce como Marea Baja. Durante las 24 horas, hay 2 mareas altas y 2 bajas.

La otra cara de la luna:

Sólo los astronautas han podido ver y fotografiar la otra cara de la luna. La luna gira alrededor de la tierra, pero a la vez gira sobre su propio eje en un período de tiempo exactamente igual. Por eso se comprende que la luna muestra siempre la misma cara, al igual que siempre se verá la misma mitad de una pelota, si se le hace dar vuelta alrededor de nosotros unida a una cuerda. La luna gira alrededor de la tierra, pero ésta a su vez gira en torno al sol y por eso siempre hay un lado de la luna mirando hacia el sol.

Desde la creación…

En el cuarto día del Génesis comenzaron a alumbrar los astros. De inmediato la luna desapareció entrando en novilunio y reapareció el sexto día al final de la hora 14, o sea al comenzar la tercera hora de la mañana. Ese día es el primero de Tishrei del año primero de la cuenta hebrea. Y desde entonces, el primer Rosh Hashaná se han contado 5754 años hasta la actualidad. El primer nacimiento -molad- de la luna fue visto por Adán, en Yerushalaim. Desde la creación del inundo hasta la salida de Egipto, Di-s fijaba el comienzo de cada mes. Al convertirse Bnei Israel en un pueblo, les instruye como primer precepto, el de Rosh Jodesh -bendición del mes, que era determinado por el Tribunal- Bet Din; a partir del reporte de dos testigos que observaran la luna nueva. En la actualidad rige un calendario fijo establecido por Hilel Ha’nasi, en el cual está indicado el comienzo- de cada mes, que se bendice en las sinagogas, en el Shabat anterior a su principio -Shabat Mevarjim- menos el mes de Tishrei, que es bendecido directamente por Di-s. Además, cada mes antes de la luna llena, se santifica a la luna con una plegaria -Kidush HaLevana- que se recita en un espacio abierto. Y alude en su contenido a la promesa de renovación de la Dinastía del Rey David, de la cual emerge la luz del Mashíaj, descendiente  de David Hamelej.

La luna y sus fases:

Cada mes la luna pasa por fases. Al comienzo mes, la luna no es más que una pequeña luz. Cada día se vuelve más brillante, hasta que después de semanas toda la cara de la luna está encendida. Esto se conoce como luna llena. Luego gradualmente su luz comienza a disminuir. Al final del mes la luna se vuelve completamente oscura. Esto completa el ciclo. Luego comienza de nuevo con el renacer de la Luna Nueva. Cuando se vuelve más brillante se llama Luna er Creciente. Las puntas de la Luna en Creciente apuntan a la izquierda. Luego la luz disminuye y se llama una Luna en Menguante. Las puntas de la luna en Menguante apuntan hacia la derecha. Cada mes y cada año la luna repite su ciclo sin fallar. ¡Qué ordenada y perfecta es! Qué grande es el poder que guía a la luna en su trayectoria, yendo más allá de lo que podemos concebir o imaginar.

Superficie de la luna:

La superficie de la luna es rocosa, desértica, con grandes extensiones de lava y cenizas volcánicas  en las cuales se abren cráteres. En la luna no hay nubes, lluvia, vida vegetal ni animal. No tiene, como la tierra, una atmósera que la proteja de radiaciones solares y de noche mantenga parte del calor  acumulado durante el día; por eso la de día es de 138 gra dos centígrados y de noche es de 138 grados bajo cero. Desde el año 1958 se han hecho numerosos viajes  espaciales y se ha descendido en la luna. Desde la luna, la tierra se ve muy el lugar ideal que Di-s creó para que en él viva el hombre.

La luna en la Torá:

En el comienzo, cuando Di-s creó el mundo, creó dos grandes luminarias en los cielos, el sol y la luna. No estando contenta  la luna, se quejó a Di-s de que dos reyes no pueden compartir una corona. Di-s le dijo a  la luna: “Entonces tú te volverás más pequeña, pero para recompensar Di-s le dio a la luna una cantidad de estrellas que la escoltarían en los cielos. El  fue crea do para los días y para las estaciones del año. la luna como señal al pueblo judío para saber la época de las festividades. En la primavera, cuando hay luna se celebra Pesaj. En el otoño cuando esta llena se celebra Sucot. Rosh Hashaná ocurre cuando la luz de la luna nueva esta escondtda y Shavuot llega el 6 de Sivan, cuando la luna está medio llena.

El pueblo judío se compara con la luna:

El Talmud explica esta comparación por cuanto así como la luna tiene su ciclo de crecimiento y disminución, así también los judíos pasan por fases de exilio y redención. Después de llegar al máximo de opresión, comienza la renovación y la esperanza, tal como sucedió en el Éxodo de Egipto, tal como sucederá con la última redención, con la llega da del Mashíaj.

El año lunar:

Al efecto del conteo de los meses, el mes de Nisan es el primero, lo que señala la importancia del éxodo de Egipto, pues todos los meses se cuentan en relación a éste -en vez de darles nombre específico, se le enumera en relación a la salida de Egipto. La luna se toma 29 días y medio para girar alrededor de la tierra, ese es el mes lunar, que en el calendario hebreo comienza con la luna nueva. Doce meses lunares resultan en once días menos que el año solar de 365 días. Por lo tanto, cada tres años se añade un mes más, Adar, que da lugar al año bisiesto que asegura que Pesaj siempre se celebre en Primavera (en Israel), tal como está establecido en la Tora. Eso hace que el calendario judío sea lunar, pero con los ajustes en cuanto a las estaciones al calendario solar.

Una luz prestada:

Adicionalmente, la luna brilla con luz prestada, ya que proviene del Sol. Por esto la luz de la luna es fresca y la podemos mirar con nuestros ojos. Los judíos también son como una luz en las naciones. Pero nuestra luz tampoco es propia. Es la luz de Di-s, la cual brilla en la sabiduría de la Tora y en sus Mitzvot. En la época de Mashíaj, la luna tendrá restaurada su luz original. De la misma forma, los judíos también serán restaurados de su gloria.

La mujer y la luna:
El ciclo mensual de la mujer se compara con el ciclo lunar. La mujer se renueva cada mes y asciende en su espiritualidad. El Tzemaj Tzedek explica que en Rosh Jodesh la luna se renueva, se “purifica” y una vez más “se une” con el sol, vuelve a-su reflejo. La unión del sol y la luna en Rosh Jodesh, corresponde a la unión del hombre y la mujer después de los días de nidá en los cuales están separados. La festividad de Rosh Jodesh se considera especial para la mujer en recompensa por haberse abstenido de participar en la fabricación y adoración del becerro de oro.

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