El misterio del número 7

Se sabe que cada uno de los elementos existentes tiene su significado y relevancia. Así sucede también con los números…

Así sucede también con los números, que poseen connotaciones que van más allá de las matemáticas y evidencia un sentido cósmico y espiritual. Un buen ejemplo es el número siete, de absoluta importancia en la vida judía y de toda la humanidad.
Veamos algunos ejemplos:

En el tiempo: los lapsos se mueven en torno al número siete, Shabat es el séptimo día; entre Pesaj y Shavuot se cuentan siete semanas para celebrar la entrega de la Torá en Sinaí; el séptimo mes en el calendario judío es el mes de Tishrei en el que se celebran las festividades de Rosh Hashaná, Iom Kipur, Sucot y Simjat Torá; el séptimo año es el sabático -shemitá después de siete sabáticos, 49 años, se celebra el año de Jubileo -Yovel; en el gran ciclo cósmico de 6000 años, el séptimo milenio es Shabat.
En las festividades: el día central de la vida judía es el Sábado, que conmemora el séptimo día de la creación del mundo; Pesaj y Sucot se celebran durante siete días; las cuatro especies que se utilizan en Sucot están integradas por siete elementos (un Etrog, un Lulav, tres Hadasim y dos Aravot). La medida mínima de una Sucá -cabaña es de 7 por 7 téfaj. (medida antigua) En el Templo, se ofrecían en sacrificio 7 toros para pedir por el bienestar de las 70 naciones de la tierra; en Simjat Torá se da siete vueltas cargando el Sefer Torá; son siete las festividades del año en las que se prohíbe trabajar, (Pesaj, Sucot, Simjat Torá, Rosh Hashaná, Iom Kipur y Shavuot).

En varios preceptos: al iniciarse un matrimonio, la pareja recibe siete bendiciones que contienen siete expresiones de alegría y regocijo; el luto dura siete días (shivá); los días de purificación de la mujer antes de sumergirse en el baño ritual (mikve), son siete; los Tefilín del brazo se amarran con siete vueltas simbolizando las siete sefirot o atributos emocionales.

En las generaciones: la séptima fue la de Janoj; desde los patriarcas hasta Moshé hubo siete generaciones; de los hijos de Ishai, el séptimo fue el Rey David.

En la vida de los patriarcas: Di-s se le reveló a Abraham siete veces en su vida; en la primera escuchó siete bendiciones del Creador: 1) te haré un gran pueblo; 2) y te bendeciré; 3) y engrandeceré tu nombre, 4) serás una bendición y 5) bendeciré a quienes te bendigan, 6) a quienes te maldigan, maldeciré y 7) serán benditas en ti, todas las naciones de la tierra. Isaac también recibió siete bendiciones del Creador y bendijo a su hijo Iaakov con siete bendiciones.

En eventos bíblicos: los hijos de Noaj (los no-judíos) recibieron Siete Mandamientos básicos, que son los que obligan a toda la humanidad; siete animales de cada especie pura entraron en el Arca de Noé, antes del diluvio. En Egipto hubo siete años de abundancia y siete de hambruna. Siete santuarios levantó Bilam en sus intentos de maldecir al pueblo de Israel. El ejército judío rodeó las murallas de Jericó por 7 días y derribaron las murallas después de la séptima vuelta. El Santuario en Jerusalén contenía siete elementos, y el candelabro, uno de sus símbolos más importantes, contenía siete brazos.

En la naturaleza: la creación del mundo fue en siete días, (el séptimo día, Di-s creó el descanso) y está contenida en los siete primeros párrafos del libro de Génesis. Existen siete formas de cristales básicos; siete colores del arco iris; siete huecos en la cara. Mendelev detectó la existencia de una clave matemática entre los Elementos (que de hecho son los ladrillos de la creación de todo el universo). “Si se disponen siguiendo el orden de su peso atómico, hay que efectuar siete pasos para formar una columna vertical y pasar después a la siguiente; evidentemente existe algo en la secuencia de los pesos atómicos que no es accidental sino sistemático”.

Resulta obvio, tras esta enumeración aún incompleta, la importancia de este número. Tanto el Ramban (Rabí Moshé ben Najman – 1194-1270), como el Maharal de Praga (1520-1609) de bendita memoria, indican que el siete contiene algunos de los grandes secretos de la Torá. El siete representa un ciclo perfecto en el mundo físico. Sabemos que cualquier objeto captado por los sentidos tiene seis dimensiones: norte, sur, este y oeste, arriba y abajo; por tanto el número seis representa la esencia de lo físico; de lo material; el siete es el símbolo de la dimensión espiritual que envuelve la materia, es el contenido interior, sin el cual el mundo no puede existir. Sin esa fuerza espiritual sería similar al cuerpo sin alma. El siete simboliza la fuerza vital, la séptima dimensión, aquella que sin ser vista posibilita la existencia.

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario