¡No me conviertas en mono!

…la probabilidad de mutaciones al azar que resultaran finalmente en un código genético… sería similar a la probabilidad de que un tornado barriendo un basural pudiera armar un Boeing 747…

Epicuro fue un materialista que quiso explicarlo todo en el mundo, tanto lo animado como lo inanimado, en términos puramente mecánicos. En su materialismo radical, propuso un concepto de átomos que estaban detrás de todo fenómeno natural y en los que no había necesidad de reconocer una dimensión espiritual o un Di-s que maneja el mundo.
Amén de lo perceptivo que obviamente fueron nuestros Sabios al elegir semejante término para la herejía judía, me atrevería a sugerir que en igual medida también fueron casi proféticos. Epicuro no sólo enseñó su teoría sino que también empleó la idea de la supervivencia del más apto para explicar el motivo de las formas particulares de las cosas vivientes. Esta era una teoría que había tomado prestada de un filósofo griego anterior, Empédocles (495-435 -aprox.- antes de la Era Común). A este respecto, Epicuro se adelantó a Darwin en unos 2000 años cumpliendo indudablemente y sin quererlo el versículo del rey Salomón de que “no hay nada nuevo bajo el sol”.

Darwin y su Teoría de la Evolución

La Teoría de la Evolución de Darwin creció a partir de sus observaciones durante un viaje de cinco años por el mundo, en los años 1831-1836. En su principal libro, “El Origen de las Especies”, Darwin sostenía dos teorías de evolución separadas aunque relacionadas; lo que a veces se llama microevolución y macroevolución. Microevolución es simplemente la idea de que nuevas especies surgen a través de la selección natural. Con “selección natural” Darwin se refería a la idea de la supervivencia del más apto. Como ejemplos, Darwin citó el trabajo de criadores de aves y animales domésticos por medio de la procreación selectiva para producir determinadas características deseadas. Así, microevolución es más bien una ocurrencia común, en el sentido de la crianza selectiva. Se han hallado cambios de especies pero debe destacarse que, por ejemplo, luego de incontables experimentos con la introducción de mutaciones en la crianza de la mosca de la fruta, el resultado ha sido invariablemente más moscas de la fruta, pero no una especie radicalmente diferente.

Macroevolución es lo que generalmente se entiende cuando se emplea hoy en día el término “evolución” por sí solo, y tiene alcances más amplios. Lo que hace, en esencia, es extrapolar nuestras observaciones de microevolución hacia la idea de que todas las formas de vida tienen un origen común simple. De esa manera, el pez podría convertirse en un ave, el ave podría evolucionar hasta volverse un mamífero, y el mamífero se desarrollaría en un ser humano.
Darwin también estipuló que el proceso de selección natural implicaba una situación totalmente aleatoria; todo se desarrollaba al azar y no había un plan maestro, un “diseño”. En el curso de los procesos de selección natural totalmente aleatorios, las especies se desarrollan de otras anteriores que habían dejado de ser “aptas” y que no podían competir exitosamente para lograr los recursos necesarios para su supervivencia.
Para esta teoría Darwin necesitaba recurrir a la idea del Gradualismo, o sea que las cosas cambian muy lentamente, sin brechas o saltos y en el curso de inmensos períodos de tiempo. Así, Darwin se apoyé excesivamente en el concepto geológico de la uniformidad, popularizado en su época por Lyell. Darwin creía que el registro geológico, como lo interpretaba el enfoque uniformista de la geología, habría de mostrar este cambio lento y gradual, y que especialmente los registros fósiles en las rocas finalmente verificarían su teoría.
Por esa época, hace unos 130 años, Darwin reconocía que no se había llegado a esto, pero basó su teoría en los registros fósiles: “el registro geológico es extremadamente imperfecto y este hecho explicará en gran medida por qué no hallamos variedades interminables que conecten entre sí las formas de vida extinguidas y existentes, en sus pasos graduales más finos. Aquel que rechace esta óptica acerca de la naturaleza del registro geológico, rechazará justificadamente toda mi teoría” (El Origen de las Especies, citado por 5. J. Gould en The Panda ‘s Thurnb, pág. 181).
Darwin estaba percatado del carácter revolucionario y muy controvertido de sus ideas y dudó durante veinte años si publicar su mangum opus, esperando originalmente hacerlo recién póstumamente. Darwin mismo era un hombre solitario, el tipo de persona no combativa que no estaba ansioso por ofender sensibilidades religiosas. El impacto sobre las creencias religiosas en general ha sido enorme. Como se declara en un libro sobre Evolución, “azar y diseño son conceptos antitéticos y la disminución de la creencia religiosa probablemente pueda atribuirse más a la difusión y el apoyo de la comunidad intelectual y científica a la versión evolucionaria de Darwin que a cualquier otro factor unitario… Fue debido a que la teoría darwinista quebró el nexo del hombre con Di-s y lo dejó a la deriva en un cosmos sin objetivo o finalidad, que su impacto fue tan fundamental…”.

El Registro Fósil

Recuérdese que Darwin precisaba para su teoría la evidencia del registro fósil para todas las formas intermedias que aseguraba habían tenido lugar para permitir la macroevolución. Popularmente se los conoce como los ‘eslabones perdidos’. El resultado puede enunciarse sencillamente así: En los 130 años de estudios fósiles posteriores a Darwin no es han encontrado eslabones perdidos ni evidencias tajantes de formas intermedias.
Ahora, por supuesto, la creencia popular difundida es que el registro fósil sí reivindica a Darwin. Esta creencia es fortalecida por arcaicas e incorrectas exposiciones de museos e incluso por textos de biología. Pero los biólogos y paleontólogos profesionales conocen la realidad y la han admitido. Esta es una declaración de Steven Jay Gould, un afamado biólogo de Harvard: “La extrema rareza de formas transitorias en el registro fósil persiste como el secreto comercial de la paleontología. Los árboles evolucionarios que adornan nuestros libros de texto presentan información sólo en su parte superior; el resto es inferencia que, no importa cuán razonable, no es la evidencia de los fósiles”. Gould está reconociendo que las brechas en el registro fósil son reales y significativas. De hecho, él y Niles Eldrije han construído un modelo para las brechas, que han llamado “Equilibrio Puntual”. Ahora bien, ellos persisten en que son ardientes creyentes en la evolución, pero claramente esto es muy distinto de lo que Darwin dijo que era esencial en su teoría, a saber, que no podía haber brechas.
En definitiva, es obvio que los fósiles no ofrecen sustento alguno a la Teoría de la Evolución.
¿Qué pasa con otros aspectos y posibles evidencias de la teoría?

Gradualismo y la Supervivencia del Más Apto

Otro puntal de la teoría de Darwin era su propuesta de que los procesos de macroevolución sucedieron a un ritmo extremadamente lento.
Esto se basaba en los trabajos de geólogos que creían que las características geológicas principales de la tierra eran el resultado de procesos muy graduales en el curso de enormes espacios de tiempo. Pero semejante perspectiva de los procesos geológicos no cuadra con los descubrimientos recientes. El más dramático ejemplo de eventos que ocurrieron súbita y catastróficamente, aunque ciertamente no el único, es la repentina extinción de los dinosaurios y muchas otras especies mamíferas al mismo tiempo. La respuesta darwinista clásica era que estos animales dejaron de ser aptos para sobrevivir y a ello se debe que se extinguieran. Por supuesto, esta respuesta presupone que la extinción ocurrió lenta y definitivamente, y no de repente. Desafortunadamente, para la teoría evolucionista, en el presente pesa la evidencia en el sentido de que la desaparición de estos animales tuvo lugar en un muy breve lapso, ¡medido en meses! Lo que es más, su defunción fue el resultado de un evento catastrófico enorme, el impacto de un meteoro gigante!

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