La Compra de Jebrón

En el capítulo 23 del Génesis leemos sobre la primera porción de Tierra de Israel que entra en posesión de un judío.
Sesenta años antes, Di-s le había dicho a Abraham: “…toda la tierra que tú ves, te la entregaré a ti y a tu descendencia, para siempre. ¡Levántate, recorre la tierra a lo largo y a lo ancho, pues a ti te la entregaré!”. (Génesis 13:15-17).

Pero ésta era una promesa acerca del futuro–la tierra no era todavía suya, y Abraham tuvo el cuidado para no permitir siquiera que sus ovejas rocen la propiedad de los Caananitas (de hecho, ésta era la causa de la separación entre Abraham y su sobrino, Lot). La primera parte de la tierra de Israel en pertenecer a judíos en el sentido real y legal, fue el campo de “Majpelá y su cueva” en el corazón de Jebrón que Abraham compró a Efrón el Hitita.

Como nuestros Sabios señalan, hay tres lugares de Israel sobre los que el derecho judío de propiedad se establece más poderosamente. Incluso alguien que niegue la promesa Divina citada anteriormente –y reiterada por Di-s cientos de veces en toda la Biblia– no puede disputar el derecho judío sobre la Montaña del Templo en Jerusalén, comprada por el Rey David a Aravna, el Yebusita (como se relata en los versos del cierre de Samuel II), la sección de Shejem (“Nablus”) comprada por Iaacov a la familia de gobernante caananita Jamor (Génesis 33:19), y el campo de Majpelá en Jebrón, de la cual leemos:

“Y Abraham pesó a Efrón la plata que le dijo en presencia de los hijos de Jet, cuatrocientos shekels de plata de uso corriente… Y después de esto Abraham sepultó a su esposa Sara en la cueva del campo de Majpelá, contigua a Mamre que es Jebrón en la Tierra de Canaán.

La Torá cuenta la operación entre Efrón y Abraham en gran detalle, incluso la suma de la compraventa–cuatrocientos shekels de plata. Basado en esta cifra, el Rabino Itzjak bar Iehudá (autor de Paaneaj Raza) hace un cálculo interesante: según el Levítico 27:16, el valor de tierra en los tiempos bíblicos era de 50 shekels de plata por un kor (medida de superficie), o 75,000 amot cuadrados (llamados cubits, entre 46 y 53 cm). Así, el área comprada por Abraham eran ocho kor, o 600,000 cubits cuadrados. Un cubit cuadrado es el área aproximada ocupada por un ser humano de pie.

La generación de judíos que salió de Egipto y recibió la Torá en el Monte Sinai fueron unas 600,000 personas. Nuestros Sabios nos dicen que la Nación Judía consiste en 600,000 almas, que el alma de cada judío que alguna vez vivió es una rama de una de estas 600,000 almas madres. Por consiguiente la Torá contiene 600,000 letras (contando los espacios entre letra y letra), por lo que cada judío posee algo de la Torá.

Lo mismo es cierto para la Tierra de Israel. Israel es la herencia eterna del Pueblo Judío, del mismo modo, propiedad de cada judío individualmente. Y así ha sido desde el primer momento de la propiedad judía de la Tierra Santa: la primera parcela de tierra obtenida por el primer judío incluyó también una porción para cada alma judía.

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