Eglá Arufá

El procedimiento que expía un asesinato en caso que el asesino fuera desconocido

Si un asesinato es visto por testigos, el asesino es entregado al Beit Din (Tribunal) para su castigo. Sin embargo, ¿qué ocurre si descubren un cadáver a la vera del camino y la “Entidad del asesino es desconocida?
El asesinato no es expiado, salvo que se apliquen las leyes de eglá arufá (El cuello de la ternera es quebrado).
Estas leyes sólo se aplican en Eretz Israel (Tierra de Israel), donde la Shejiná (Divinidad) reside. La Tierra no puede permitir que un asesinato quede en la impunidad.

Si una víctima asesinada es encontrada en cualquier parte de Eretz Israel, el Gran Sanhedrín (Asamblea) de Ierushalaim es notificado. Cinco de los jueces visitan personalmente la escena del crimen. Hacen mediciones en todas direcciones a fin de determinar cual ciudad está más próxima al cuerpo. Aun si la identificación de la ciudad más próxima es evidente, igual deben realizar el acto de medición, pues es una mitzvá (mandamiento).
La víctima es enterrada en el mismo lugar donde se la encontró. Luego los jueces del Sanhedrín se retiran, una vez que cumplieron su parte del procedimiento. Ahora los jueces y los Ancianos (líderes de la Tora) de la ciudad más cercana se hacen cargo.
Los Ancianos traen una ternera de un año que nunca haya trabajado y que fuera comprada de un fondo comunitario. La conducen a un valle donde la tierra es dura y rocosa – no apropiada para el cultivo – y que nunca fue trabajada. Según algunas opiniones, el valle debía tener una corriente fuerte de agua que lo atraviesa.
Los Ancianos matan a la ternera mediante un corte con un hacha en la parte trasera del cuello y la ternera es enterrada allí.

Luego todos los Ancianos de la ciudad – podía haber hasta cien -lavan sus manos en el valle y proclaman en lashón hakodesh (hebreo bíblico), “Nuestras manos no han derramado esta sangre y nuestros ojos no han visto este acto”.
¿Cual es el significado de esta declaración? Seguramente nadie sospecharía que los Ancianos de la ciudad hubiesen cometido el crimen?

Los Ancianos declaran que no son responsables ni siquiera en forma indirecta del crimen. “Nunca hemos despedido a ningún extraño de nuestra ciudad sin comida (de manera que se sintiera forzado a robar comida y fuera matado a cuenta de ello), o sin compañía (de manera que tuviera que transitar desprotegido en caminos peligrosos).
No ser hospitalario con cualquier persona es un pecado mayor -pues los resultados pueden ser fatales.

Ahora, es obligación de los kohanim continuar con el proceso de eglá arufá. Ruegan a Hashem: “Redime a tu pueblo Israel, al que rescataste de Egipto y no consideres a tu pueblo Israel responsable de la sangre inocente derramada en tu medio”.
Cada judío es responsable de los actos de su camarada judío; por lo tanto, todo el pueblo debe ser redimido si ocurre un asesinato en Klal Israel.
Si se han cumplimentado las leyes de eglá arufá como se ordena, la Tora promete, “El derramamiento de sangre será expiado”.
En tiempos en que los judíos eran perfectos tzadikim (justos), un milagro ocurría al final del proceso:
Los kohanim imploraban a Hashem, “Revela la identidad del asesino, para expiar la sangre de la víctima”.En ese momento, un ejército de lombrices emergían del estómago de la ternera y se arrastraban al lugar de residencia del asesino.* Era aprehendido por el Beit Din y llevado a juicio.104 (Aun si el asesino era descubierto después de romperle el cuello a la ternera, la Tora igualmente ordena que se lo ejecute).

Si bien las leyes de eglá arufá son jukim, leyes cuyas motivaciones están ocultas, nuestros Sabios y los comentaristas encuentran alusiones en varias partes del proceso:
¿Por qué prescribe la Tora que una ternera que no ha estado preñada aun sea destruida sobre tierra yerma?

Es algo que simboliza el crimen: Al quitarle la vida a la víctima, el asesino lo privó de la posibilidad de ‘procrear y tener hijos’ – es decir, de cumplir más mizvot y de tener hijos.

¿Por qué los ancianos de la ciudad más próxima al crimen rompen el cuello de la ternera? Lo más probable es que el asesino provenga de la ciudad más cercana, por lo tanto, sus ancianos deben realizar la expiación (por haber fallado en reprender a la comunidad y evitar que ocurra el crimen).
Sin embargo, la Tora ordena que los jueces del Sanhedrín midan la distancia hacia todas las ciudades del área del crimen, indicando que la culpa de este crimen horrendo debe ser compartido por toda la región.

¿Por qué ordena la Tora procedimientos poco usuales al cortar el cuello de la ternera en un lugar público?
Con la esperanza de que éste espectáculo conducirá a la captura “Esta es la versión de Targum lonatán (21:20). Según el Midrash Agadá, si los ancianos y los kohanim fueran tzadikim las lombrices emergerían antes de romper el cuello de la temerá. Generalmente los ancianos esperaban ver si ocurría el milagro; sino, el cuello de la ternera era roto. Según R. Baie, la ternera caminaba hasta el asesino si los judíos lo merecían; si no, le rompían el cuello.
del asesino. La perspectiva excitante de ver como se corta el cuello de la ternera seguramente atraerá una gran audiencia. Cuando la multitud se dé cuenta que los ancianos están tratando de aprender a un asesino, quizás alguien aporte información que conduzca a la detección del criminal.

Los ancianos lavan sus manos en el valle para simbolizar que son inocentes de este crimen.
Más aun, un espíritu de turna yace en el área del asesinato y deben purificarse lavándose sus manos.
Los kohanim deben pedir perdón a D-s por el asesinato, pues el acontecimiento mismo del crimen puede atribuirse parcialmente a una falta en sus plegarias y avodá. Si hubieran sido perfectos en su Servicio a D-s, El habría evitado la desgracia.
Las leyes de eglá arufá destacan la santidad de la vida humana. Si se destruye una vida, la Tora lo considera una tragedia terrible que involucra al Sanhedrín, los ancianos y los kohanim.
El derramamiento de sangre causa que la shejiná se aleje y que el Beit Hamikdash sea destruido.

Cuando los asesinatos se repetían con mucha frecuencia antes de la Segunda Destrucción, el Sanhedrín interrumpió el procedimiento de eglá arufá.

Extraído de “El Midrash dice Devarim” de editorial Bnei Sholem

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