Qué hacer cuando los adolescentes quieren hablar

Una vez conocí a un chico de catorce años que estaba siempre gruñendo. Una conversación con sus padres sonaba por lo general así:

Madre: ¿Cómo estuvo la escuela?

Hijo: ….un murmuro entre dientes

Madre: ¿Cómo te ha ido en el examen?

Hijo: Déjame en paz.

Madre: Lo único que quiero es saber cómo van tus cosas.

Hijo: ….un murmuro entre dientes

Hasta los mejores comunicadores no siempre logran hacer que el adolescente exponga sus sentimientos más profundos. Hay ciertos momentos en los que el adolescente no quiere hablar de lo que le ocurre. Y a algunos adolescentes sencillamente no les gusta hablar de su mundo interior en absoluto. Cuando sucede esto es mejor no presionarlos demasiado. Es mejor tratar de entender por qué se sienten como lo hacen. Las razones posibles de un estilo de comunicación cortado y limitado en el adolescente pueden ser que se sienta abrumado, estresado o cansado, o que tenga un mal día. Los padres tienen que entender que el mero hecho de que su hijo adolescente sea desagradable no significa que los odien ni que hayan necesariamente fallado en algo. La conducta negativa es por lo general una señal de que el adolescente está experimentando alguna agitación interna. Los padres pueden ayudarle a transmitir estos sentimientos internos pero sólo cuando el hijo se sienta cómodo en hacerlo.

Si el adolescente te corta cuando le hablas, no trates de poner presión en el tema. Una vez que hayas tratado formas de comunicación positivas, es aceptable dar marcha atrás. Ya llegará el momento en que el adolescente les presente a sus padres más oportunidades para tener una conversación, aunque quizá no sea el tema que le inquietara en un principio; hay adolescentes a los que les cambian los sentimientos incluso cada hora.

Como padre, tampoco debes esperar ser un comunicador perfecto. Los cambios llegarán con la práctica. Si se la emplea con seriedad, escuchar activamente es una habilidad muy útil. Con práctica y diligencia, los padres pueden convertirse en personas que escuchen con eficiencia y establezcan una relación más positiva con sus hijos adolescentes.

Extraído del libro: “EN RIESGO – SOLUCIONES A TU ALCANCE”. De la Editorial BNEI SHOLEM

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