Hagamos del mundo una preciosa joya

El gran Maestro, Rabí Israel Baal Shem Tov, solía decir que “todo lo que oiga o vea una persona, encierra algo para aprender, al servicio de Di-s”.
Lo que aprendemos de la talla de las piedras preciosas, es claro: Di-s ha creado el mundo, en seis días, como gema sin pulir. En su estado ‘natural’ el mundo tiene, pues, un enorme potencial. Y es nuestra la tarea de tallar y pulir la gema que Di-s nos ha confiado, para revelar cuán bella y preciosa realmente es. Al hacer esto, nos convertimos en partícipes de la Creación.
En la industria de la talla y pulido de piedras preciosas, hay muchas reglas que deben seguirse cuidadosamente. Otro tanto sucede en la vida.
En la Biblia encontramos un singular código de leyes de validez universal, enseñándonos cómo conducirnos a los efectos de realizar el verdadero potencial de nuestras vidas y llevar al mundo a su estado más perfecto.

Las Siete Leyes de Noé y la Era Mesiánica
En años recientes el líder mundial, Rabí Menajem M. Schneerson -el famoso Rebe de Lubavitch- ha instado a emprender un especial esfuerzo para informar al público todo, sobre la índole y significado de las Siete Leyes de Noé, tal cual lo indica Maimónides en su Código de Leyes.
Son leyes que dio Di-s para delinear la responsabilidad ética y moral de la Humanidad toda, constituyen la guía verdadera y adecuada para un mundo que brega por llegar a su estado ideal.
Los estudiosos de la Biblia nos han enseñado que ese estado ideal del mundo será logrado con la llegada del Mesías.
El Mesías (en hebreo ‘Mashíaj’, que significa literalmente “El Ungido”) será un maestro y líder del Pueblo Judío. Es tan santo cuanto sabio y estudioso, descendiente de la Casa del Rey David. Enseñará ética y moral a la Humanidad toda. Lo más importante es que establecerá la Paz en el mundo todo.Con la llegada del Mesías no habrá más hambre ni guerras, ni envidia o contienda. La gente sólo aspirará a ayudar el uno al otro y florecerá un espíritu de amor y fraternidad.

Y lo más importante, en la Era Mesiánica: la Humanidad toda conocerá la Unidad de Di-s, aceptándolo como el único Soberano del Universo. Como dijera el Profeta Isaías: “la Tierra se llenará del conocimiento de Di-s, como las aguas cubren el mar”. [Isaías, XI, 9].
En los últimos años hemos presenciado singulares acontecimientos milagrosos en el mundo, especialmente en Rusia y sus satélites, así como en la Guerra del Golfo Pérsico, derivación de presupuestos militares para objetivos humanitarios como alimentación, educación, los extraordinarios adelantos científicos, etc.
Nuestra esperanza es que un mayor interés, en el mundo, por las Leyes de Noé nos traerá bastante más cerca de la tan ansiada Era de la Redención, en la que el mundo llegará a ser verdaderamente la morada de Di-s.

Imagínense un nuevo mundo sin el sentido del bien y el mal. Un mundo sin el concepto de justicia, sin un sistema de leyes, sin familia y sin valores éticos y morales. ¿No les parece aterrador? ¿O quizás demasiado real? Es que tal sociedad realmente existió, una sociedad destinada a la auto destrucción hace 4000 años antes del diluvio.
Al desaparecer esta aparecía un nuevo mundo, comenzado por Noe y sus hijos, y luego ratificado por Di-s a Moisés en el Monte Sinai.
Di-s les encomendó un código de vida, un sistema de leyes que serían el cimiento para una nueva civilización.
Este código de las Siete Leyes fundamentales de tan amplia vigencia, que imparte propósito y estructura a la vida en todos los tiempos, sirviendo de guía a la humanidad, para realizar su mas alto potencial, como que ha sido creada a la imagen de Di-s.

1-La fe en Di-s
“No adoraras ídolos”
El hombre, la más endeble de las criaturas, se encuentra rodeado por fuerza de vida y de muerte mucho mas poderosas que el mismo.
Enfrentándose a la inmensidad de esas fuerzas universales, el hombre bien podría verse tentado de servirles, para protegerse de ellas y mejorar así su destino.
Pero la esencia misma de la vida es el reconocer al Ser Supremo, quien ha creado el universo, creyendo en él y aceptando sus leyes con temor reverente y amor.
Debemos recordar que Él sabe siempre de todas nuestras acciones, retribuyendo la bondad y castigando el mal. De Él dependemos solo a Él debemos nuestra fidelidad.
Imaginarse que podría haber otra fuerza capaz de protegernos o de atender nuestras necesidades, no solo es necio, sino, que pervierte el propósito de la vida y como lo demuestra la historia hasta podría desencadenar incalculable mal, tanto dentro de nosotros como en el mundo.

2-Respeta a Di-s y alábalo
“No blasfemaras su nombre”
Cuando nos sentimos desilusionados de la vida, cuando las cosa no salen como uno quisiera, cuando es fácil echarle la culpa a cualquiera…aun a Di-s.
La lealtad y la confianza son de importancia critica en la vida.
El culpar a Di-s, maldecir, o maldecir a otros en su nombre. Es una falta de lealtad semejante a la traición. Es un acto que socava los cimientos de orden y estabilidad, sobre los que una sociedad justa debe basarse.

3-Respeta la vida humana.
“No mataras”
La historia de lo inhumano que es el hombre para con su prójimo, comienza con Caín y Abel.
El hombre si es el guarda de su hermano. La prohibición de matar (incluyendo el aborto) protege al hombre contra las tendencias bestiales que lleva dentro de sí mismo.
El hombre al atacar niega la santidad de la vida humana y por consiguiente ataca a Di-s, quien nos ha creado a su imagen.

4-Respeta la familia
“No cometerás inmoralidad sexual”
Dice la Biblia “no es bueno que el hombre este solo” entonces Di-s hizo a Adam una compañera de apoyo y los bendijo en el matrimonio.
Es en la familia sana, donde la creatividad del hombre encuentra su expresión más significativa. La familia sana constituye la piedra fundamental de la salud de la comunidad, la nación y la sociedad.
Las civilizaciones que han sido complacientes con la inmoralidad, adulterio, homosexualidad, sodomía, incesto, no han perdurado.
La inmoralidad sexual es indicio de deterioro interior, producto del vació espiritual, e introduce confusión en el plan de vida creado por Di-s.

5- Respetaras la propiedad y los derechos de tu prójimo

“No robaras”
Proviniendo nuestro sustento de Di-s, debemos procurar ganárnoslo honestamente y con dignidad, no por medios fraudulentos.
La violación de la propiedad del prójimo, robando o engañando, es un atentado contra la humanidad. Da lugar a la anarquía, arrojando al genero humano a los abismos del egoísmo y la crueldad.
Fue debido a este pecado principalmente que el diluvio se precipito sobre el mundo.

6-La creación de un sistema judicial
“Procuraras la justicia
Un sistema sano y vigoroso que administra justicia ecuménica, crea una sociedad merecedora de la bendición de Di-s.
El establecer un sistema de jueces y funcionarios con el objeto de mantener e imponer la ley, es una responsabilidad de gran envergadura.
Este precepto traduce los ideales de nuestra vida personal en un orden formal de la sociedad toda. Significa la extensión y garantía de todas las normas de la vida.

7- Respeto por todas las criaturas
No comerás la carne de un animal en tanto este en vida
Di-d le ha conferido al hombre el “dominio de los peces del mar, las aves de los cielos, el ganado y sobre la tierra toda
Somos los guardianes de la gran creación de Di-s.
Por ende, nuestra responsabilidad trasciende nuestras familias y va aun más allá de la sociedad, para incluir el mundo de la naturaleza.
El comer carne tan fresca que el animal aun este con vida tal vez sea saludable, pero es cruel y hasta bárbaro, demostrando una decadente sensibilidad hacia el dolor del otro ser.

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