El Gran Hermano original

Big Brother -Gran Hermano-es un reality show emitido por primera vez en Holanda en 1999…

Aunque cada versión ha introducido sus propias modificaciones, la idea general sigue siendo la misma: un grupo de “habitantes” convive en una casa diseñada para la ocasión en la que son filmados por cámaras y grabados por micrófonos durante las 24 horas del día. Los concursantes permanecen aislados del mundo exterior, y por tanto tienen prohibido cualquier tipo de contacto con agentes externos. La duración media del programa oscila entre los 90 y 115 días. (Wikipedia).

Hoy de mañana, mientras observaba la lluvia, pensé en la Parshá de Noaj. La extraordinaria historia del Diluvio y la vida de los únicos sobrevivientes a lo largo de un año en el famosísimo trasatlántico, que la Torá llama Teivá y que comúnmente conocemos como “El arca de Noaj”. Y al repasar mentalmente los detalles que los Midrashim nos relatan acerca de la rutina de la familia de Noaj- sin poder salir de allí y conviviendo durante las 24 hs- noté cierta similitud con ese famoso programa del que todos hablan. Investigué un poco y entendí que sólo hasta allí existía un parecido. Aunque no conozco personalmente el programa, entendí que la idea central es lograr quedar último y único sobreviviente de la casa. Y si para lograr ese cometido es necesario llevar a cabo estrategias que perjudicarán al resto, todo es válido…
Por otro lado, cuando estudiamos detalladamente la rutina de Noaj y sus hijos, hallamos que durante el año completo que habitaron en el arca, se dedicaron día y noche a velar por la paz entre todos los “pasajeros” (seres humanos, animales, aves, etc), estando al servicio de todos, procurándoles el alimento adecuado en el momento correspondiente. Y aunque esto les provocó un enorme esfuerzo físico, no se permitieron ni un día de franco.
La idea del Arca era opuesta a la del GH. Todos debían ser ganadores. Todos debían ayudarse para llegar a término en paz. Todos debían formar un fuerte equipo y apoyarse en momentos de abatimiento. Claro, había un detalle que los unificaba- la fe completa en el Creador. Al cabo de ese año, cuando finalmente salieron de la Teivá- se encontraron con un mundo nuevo. Y allí mismo, como premio por haber superado los inconvenientes, Di-s les entregó un Código de Siete Leyes Universales

Miriam Kapeluschnik

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