Aquí viene el juez

Muchos de los rabinos locales australianos asistieron a un curso de arbitraje de tres días. Están intentando formar una Corte Rabínica para las disputas comerciales, y ésta fue una oportunidad para que los rabinos se encuentren y compartan estrategias, aprendan más sobre los diferentes actos y estatutos legales que se aplican, y exploren los desafíos que se puedan eventualmente presentar al intentar llevar a cabo un proyecto tan necesario.

Los judíos tienen prohibido demandarse en una Corte secular y sólo pueden obtener una reparación legal contra el otro en un Beit Din (Corte Rabínica). La ausencia de un Beit Din local en Melbourne ha dificultado mucho a la gente resolver los conflictos de manera Halájicamente permitida.

Esta semana, leemos en la porción semanal de la Torá; “Jueces y policías deben designar en todos sus portones”. Una sociedad civilizada no puede funcionar sin un sistema apropiado de disuasión, y es una Mitzvá establecer Cortes Supremas y designar oficiales de la ley para reforzar aquél sistema.

Quizá nuestra comprensión acerca del rol de un juez puede deducirse del versículo que hemos citado antes. En nuestro sistema, se espera que los jueces y oficiales de la ley estén en “tus portones”. No deben contentarse con sentarse a lo lejos, sino que se espera que estén entre la gente, promulgando valores y promoviendo honestidad. Juegan un rol vital en la sociedad y por ende se espera que sean parte de la misma. Son los árbitros morales de la nación, con la responsabilidad de buscar la justicia para todos. Es su tarea prevenir la falta de justicia y éste es el propósito primordial de su cita judicial.

No se precisa ser un juez para defender la justicia. Todos tenemos interés en asegurar que la sociedad funcione correctamente y depende de nosotros promover la virtud y mantener la decencia. La Torá de Di-s y sus mitzvot son un sistema de Ley y orden que es inherentemente equitativo, y al seguir Sus reglas, nos estamos asegurando que haya justicia para todos.

Ubícate en tus portones y calles. Llega a otros y mejora sus vidas. Cuando te enfrentas con el conflicto, no te quedes sentado observando desde lejos, sino que más bien, sé parte activa en el proceso y de esa manera, conviértete en una fuerza positiva para la resolución.

Por Elisha Greenbaum

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