¿Vives cerca de Koraj?

Todos estamos influenciados por la sociedad. Aquél que vive en un lugar con un estándar de moral baja, eventualmente comenzará a creer que la moralidad se trata de ello. Cuando toda la gente de un vecindario actúa de cierta manera, un recién llegado probablemente se acoplará a dicho modo.
Esto es cierto con respecto a las peculiaridades culturales, como el hecho de que un marroquí promedio no entiende de baseball, y el hecho que te cueste hallar a un americano que trabaja 25 horas semanales, o que cierre su negocio por tres horas durante la hora de la siesta por las tardes.
Cuánto más es así en un mundo donde existe lo correcto y lo incorrecto, cuando muy frecuentemente la objetividad se la lleva el viento. Así es como millones de alemanes creyeron que exterminar a los judíos era su deber. Si todos lo dicen; debe estar bien.
Koraj: el líder de la oposición más carismático, rico, y habilidoso en convencer a todos que él tenía el poder, es el protagonista de la porción semanal en el Libro de Bamidvar (Números) y la misma, es llamada con su nombre.
Pero en vez de enfocarnos en sus motivos,  analicemos a sus co conspiradores. ¿Eran simplemente un grupo de llorones desempleados del pueblo?
No. Nuestros Sabios enseñan que eran grandes líderes de la Tribu de Reubén.
¿Cómo es entonces, que cayeron en el pozo? (metafóricamente, claro)
Ellos vivían cerca de Koraj. Koraj era un Levita de la familia de Kehat que vivía del lado sur del Tabernáculo, y la tribu de Reubén habitaba a su lado, también en el sur. Es por eso, que ellos también, cayeron.
Rashi lo describe de la siguiente manera: “Ay del hombre malvado; ay de su vecino”. Grandes hombres pueden caer por culpa de un mal vecino.
Es por esto, que al buscar un lugar para vivir, un lugar para trabajar, y una escuela para nuestros hijos, debemos preguntarnos: ¿Cómo quiero que se críen mis hijos? ¿Cuáles quiero que sean sus valores y mis valores?
Luego buscamos una comunidad que viva de acuerdo a esos valores, así nuestra familia podrá vivirlos mañana.
Pero, si es que por cierta circunstancia que va más allá de nuestro control, debemos vivir en un lugar en donde la definición popular de “correcto” o “incorrecto” no es compatible con la moral judía, debemos internalizar las palabras de Rebe: “O tú afectarás a tu ambiente, o el ambiente te afectará a ti. No hay camino del medio”. Debemos intentar alzar a nuestra comunidad a un plano más elevado; enseñar, inspirar, ser un modelo, estar orgullosos de quienes somos y a qué apuntamos.
Rashi lo describe de la siguiente forma: “Es bueno para un Tzadik (hombre justo) y bueno para su vecino”. Grandes personas fueron formadas por grandes vecinos.
En resumen: Si vivimos cerca de un Koraj, tendremos que mudarnos, o ir con Moshé. No hay una tercera opción.

Por Levi Avtzon

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