¿Cómo criticar con amor los pensamientos del otro?

Criticar a otra persona, no está fuera de la cuestión. Sólo que hay un par de condiciones que prestar atención antes de comenzar.
La primera condición es asegurarse que esta persona sea tu mejor amigo. Aquellos son los únicos que vale la pena criticar, no porque te escucharán, sino porque también tú corres menos riesgos de volverlos en tus peores enemigos.
Si esta persona, que sientes la necesidad de criticar, no es tu mejor amigo, entonces precisarás pasar más tiempo con él. Averigua todo lo bueno sobre él, y busca la manera de ayudarlo. Eventualmente, se desarrollará una amistad.

También, tendrás que asegurarte que esta persona posea el mismo conocimiento, entendimiento y perspectiva sobre lo correcto e incorrecto que tú, antes de atacar sus decisiones. Si no es así, tendrás que pasar más tiempo estudiando y discutiendo juntos hasta que puedas apreciar y ver el punto de vista del otro.

Una vez que ambos están en el mismo espacio de Torá y observancia de las mitzvot, y él es un buen amigo para “echar puntapiés”, está bien criticar, si es necesario. Y si recuerdas lo que había para criticar. Si todavía no has tenido éxito en completar tu criterio de ser crítico, y sientes la necesidad de seguir criticando, hay una alternativa:

Siéntate y critícate a ti mismo, desde el fondo de tu corazón, hasta que la otra persona escuche. Si viene de tu corazón, entrará a su corazón también. Hay solo una manera de acercar a la gente a la Torá, ya sea tu amigo, cónyuge, hijo, o un completo extraño. No es con crítica, ni con argumentos, ni con juegos intelectuales; sino es atraerlos con las cuerdas del amor, mostrándoles tu fe en lo que ellos son y con acciones reales.

Por Tzvi Freeman, basado en el capítulo 32 de Tania

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