Y Moisés… ¿¿¿era ortodoxo???

¿A qué Templo se hubiera afiliado Moisés? ¿ortodoxo?, ¿conservador? o ¿reformista?…

Para descifrar este interrogante en principio, veremos qué es lo que hace “judío” al judío. ¿La cultura? ¿Educación? ¿Observancia? ¿Personalidad? ¿Genes? ¿Historia? ¿Antisemitismo? ¿La sopa de pollo? Y la lista sigue…
La respuesta es simple. Lo que te convierte en ser humano y más precisamente en judío- es una sola cosa: tu alma, tu Neshama.
En realidad, tú eres tu alma, contenida en el vehículo de tu cuerpo. Tu alma ha sido modelada por Di-s en Su propia imagen Divina. Este alma es un “derecho inalienable” de cada persona, “inalterable” y “no arbitrario”.

Así como Di-s es inmutable, el alma también lo es. Uno de los fundamentos de la Torá dice que nada- acción o conducta- pueden alterar la esencia de la naturaleza Divina del alma. El alma es eterna; el judío posee un alma judía única.

Incluso aunque una persona, Di-s no lo permita, peque, existe siempre una esperanza de Teshuvá (retorno a Di-s). Maimónides escribe que “la Torá asegura que al final del Galut, exilio, los judíos finalmente harán Teshuvá”. De hecho, si la persona no subsana su error, el efecto de su conducta se refleja en su cuerpo y en la relación entre éste y su alma; no en el alma misma. No existe, de ninguna forma, en el judaísmo algo así como una condena eterna al alma. Esto no es una opinión ni un punto de vista, sino un componente fundamental en la fe judía- fe en la inmortalidad de Di-s y del alma Divina, y creencia absoluta en la ejecución del plan Divino que Di-s tiene para la existencia.

El judaísmo enseña que la maldad es pasajera y la bondad es eterna. En esto consiste toda nuestra fe en el Mashiaj y la Redención: en que el mundo cumplirá el propósito para el cual fue creado. Cualquier duda cuestiona la validez de Di-s mismo.

La famosa declaración de Hilel dicta: “Ama a todas las criaturas, y acércalas a la Torá”. Cuando Hilel utiliza la aparentemente extraña palabra “criaturas”en lugar de “personas”, nos está recordando algo muy llamativo: aunque la persona no tenga supuestamente ningún mérito, debe ser amado por la mera virtud de ser una criatura de Di-s; Di-s decidió crearlo y ése es el motivo más grande para amarlo. Por lo tanto, debemos amar a todos incondicionalmente, incluso se trate de un criminal o alguien que no vive como debe. Y no termina allí: amor incondicional y verdadero significa también, que tú deseas lo mejor para tu amado. Entonces Hilel continua: “Y acércalos a la Torá” Amar a tu prójimo implica que haces todo lo que está a tu alcance para inspirarlo y motivarlo para que alcance su máximo potencial. Puedo estar en desacuerdo con el comportamiento o la conducta de otro iehudí, pero nunca estar enfrentado a la persona. Debo abrazarlo como a mi hermano, ya que ambos somos hijos de Di-s.

Entonces, consideremos nuevamente la “la filiación religiosa”de Moisés. La palabra “ortodoxo” ha sido politizada y burocratizada. Para los más seculares no significa “observante de la Torá” ni “judío temeroso de Di-s”. Significa un “partido político”, una “minoría dogmática” que desea el control y el poder, y la imposición de su deseo a los demás. Para bien o para mal, es la imagen que algunas personas tienen en sus mentes. No ven a los ortodoxos como a gente Divina. ¿Quién puede decir que están equivocados? Cuántos judíos fueron “alejados” del judaísmo por razones legítimas, escapando de hogares religiosos opresivos, experimentando una profunda alineación en sinagogas y con rabinos burocráticos, punitivos, coléricos, hipócritas e incluso abusivos, todos supuestamente en nombre de la “ortodoxia” y de la “voluntad de Di-s”. Esos rabinos perdieron el punto. Siguieron la ley al pie de la “letra”, pero perdieron de vista el “espíritu de la letra”. Ortodoxo, en ese caso, implica inflexible y estancado.

Pero en realidad, la Halajá (ley judía) además significa “halija” (avance), ya que es un sistema dinámico de vida. No un retroceso a los tiempos arcaicos, sino un acercamiento vibrante a la vida, sobre el cual siguen sonando infinitas nuevas combinaciones de música Divina, pero usando las mismas “notas musicales” de nuestros sagrados ancestros. En ningún lugar de la Torá encontramos mención a la palabra “ortodoxo”, ni siquiera “reformista” o “conservador”. La denominación “judíos ortodoxos” fue creada sólo luego de la aparición de los movimientos reformistas y conservadores, para marcar el contraste entre ellos. Por eso, volvemos a preguntar: “¿Moisés era ortodoxo?” No, porque las etiquetas hechas por los hombres y sus definiciones, no tienen lugar en la relación entre nuestras almas y Di-s.

por Simon Jacaobson.
Autor de “Hacia una vida plena de sentido”

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