Un mandamiento muy extraño

Mueven sus cabezas y hechan humo: ¿Cómo pudo Abraham estar tan ansioso en obedecer el mandamiento de Di-s de matar a su propio hijo a sangre fría? Matar a alguien es un absoluto NO. Y ¿Qué si Di-s se lo ordenó? ¡Eso no es excusa! No podemos permitir que la religión nos triunfe. Asesinar es asesinar.

El Sr.Abraham se merece un Premio Nobel por extrema filantropía y hospitalidad bajo las más difíciles circunstancias. Se merece un aplauso por su valiente rescate de inocentes bajo la agresión expansionista de un imperio tirano. Por su legendaria honestidad, caridad y su eterna campaña contra la inmoralidad y la idolatría, Abraham es un compañero recomendable, de hecho. ¡Pero nada de esto excusa su deseo de obedecer la instrucción de Di-s de matar a su hijo!

Así va la discusión. ¿Están perdiéndose de algo?
Si nuestra meta máxima es la preservación de la vida humana, incluso a expensas de desobeder un mandamiento explícito y personal de nuestro Creador, entonces ¿Qué o quién estamos adorando? ¡Al ser humano, por supuesto! Nuestra obediencia absoluta ha sido jurada a nosotros mismos, nuestra mente y emociones. Si ignoramos la instrucción directa de Di-s porque decidimos que Su mandamiento es inaceptable, entonces nuestras propias decisiones gobiernan.

Ahora, quizá esto no suena tan malo. Pero se dan ideas para evolucionar y delegar. ¿Qué pasa cuando nuestra razón dictamina que en ciertos lugares sería la cumbre de la compasión, a un individuo o al resto de la sociedad, hasta el fin de la vida humana? Eutanasia, capital del castigo, aborto “asistencia suicida”. ¿Deberíamos ver las instrucciones de Di-s o deberíamos obedecer a nuestros dioses internos?
Supongamos que elegimos el último. Nuestros propios sentimientos ahora deciden quién debería vivir y quién morir, cuándo al tomar la vida de alguien es un asesinato imperdonable y cuándo es justicia y compasión.

¿Qué hay de malo en esto?
Bueno, ¿Qué pasa si decidimos o estamos convencidos de que es justo y necesario matar a cada gitano, judío, y persona de tez oscura en nuestro universo? No hace mucho, a un par de millones de mentes racionales, educadas, cultas y científicas les llevó pocos años llegar a esta conclusión.
En resúmen, no podemos fiarnos de nuestra razón y emociones para garantizar las decisiones correctas para tales casos. Por este mismo motivo, nuestro Creador dijo a los primeros humanos, y reiteró en el Monte Sinai: “Yo te he hecho, y Mis instrucciones están en tus mejores intereses. Lo sé, “porque he leído el Manual para una Población Exitosa en el Planeta Tierra. De hecho, yo escribí el manual!”

Di-s le dio al ser humano siete leyes universales para garantizar nuestra supervivencia y éxito. Incluyen interacciones entre nosotros y Él, entre nosotros, y con el ambiente. Las prohibiciones contra el robo, asesinato, y adulterio todos introducen respeto a la vida humana y a la propiedad. La prohibición contra la crueldad hacia animales implica el cuidado hacia todas las criaturas de Di-s. El establecimiento de cortes de justicia y agentes proveen que estas leyes básicas y sus ramificaciones son fortalecidas, previniendo que la sociedad colapse.

Para asegurarnos que estas leyes no son modificadas por lo siempre-racional, siempre-compasivo, siempre-cambiante, mentes, se nos dice que creamos en un Di-s que nos Ordenó las siete leyes, haciéndolas incambiables. Un Di-s creó todo, sabe lo que es mejor para lo que él creó, y no tiene ningun rival que desafíe Su sabiduría. La prohibición de blasfemar a Di-s instala respeto hacia Él y a Sus siete leyes básicas.

Aunque amemos mucho a la vida humana, no la adoramos. Nuestros regalos de intelecto y emociones que Di-s nos dio se posternan frente a su Creador. Así, mientras Abraham reprochaba y evitaba que la gente robe por ejemplo, explicaba que estas acciones no eran solamente una ofensa hacia la humanidad; eran una ofensa a Di-s.

La disposición de Abraham de sacrificar a su hijo para obedecer al único Di-s aparentemente voló en cara de los esfuerzos de su vida entera por erradicar el sacrificio humano, crueldad e idolatría. En verdad, sin embargo, puso en relieve la subyacente e indispensable columna vertebral de las siete leyes y todas las enseñanzas de Abrahm, la absoluta obediencia del mandamiento de Di-s, sin importar su compatibilidad con la lógica y el sentimiento humano. Seguro, era un pedido “extraño “( por no decir otra cosa), pero si Di-s puede ser ignorado en un área, Él puede ser ignorado en otras muchas, y el mundo eventualmente se revertería al caos.

¿Y cuál fue el fin de la historia? “Di-s dijo: No extiendas su mano sobre el muchacho; ni le hagas ningún daño. Por que ahora yo sé que eres una persona temerosa” (Génesis 22:12). No solo era esto una gran denuncia Divina de sacrificar o herir al inocente, sino que era una demostración eterna de la necesidad de la obediencia “irracional”.

A cambio, los descendientes de Abraham e Itzjak, quien aparte de recibir un paquete grande de mandamientos y tratos, también fueron cargados en Sinai para continuar difundiendo este legado a toda la humanidad, pueden recitar la porción del Génesis que cuenta la historia de la atadura de Itzjak en sus plegarias diarias, y agragar: “¡Soberano del Universo! Así como Abraham nuestro patriarca suprimió su compasión por su único hijo para cumplir con Tu deseo son todo su corazón, que Tu compasión oprima a Tu enojo contra nosotros; y que Tu misericordia prevalezca sobre Tu atributo de dura severidad”.

Decimos a Di-s: Quizá no correspondamos con Tus expectativas, pero intentamos. Someternos a una autoridad mayor no siempre nos hace fácil pensar y sentirnos humanos, sabes. Así que por favor, ignora ocasionalmente Tu “lógica” y “sentimientos” también, y ayúdanos de todas maneras.

Por Yaakov Paley

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