Trascendiendo limitaciones

Basado en las enseñanzas del Rebe de Lubavitch, adaptado por Elihau Touger.

La trascendencia de todas las limitaciones, que caracterizarán la Era de la redención, será de forma tal que “todo lo abarcará”. Por lo tanto, todas las entidades existirán en un plano infinitamente mas elevado al de la era en que actualmente se encuentran. Esto afectará tanto al mundo como al reino de la Torá. Con respecto al mundo, entonces habrá un “cielo nuevo y una tierra nueva” (Isaías 65:17). Con respecto a la Torá [el medio a través del cual se creó el mundo - "Él miró a la Torá y creó el mundo" (Zohar II, a partir de 161b)], “nuevas dimensiones de la Torá van a salir de mí “(Vaikrá Rabá 13:3).
Esto también se aplica a la revelación de la Divinidad. En la Era de la Redención, habrá un título totalmente nuevo de la revelación, infinitamente superior al actual, ya que éstas tienen su origen en el nivel externo de Atik, mientras que en la era de la redención, derivará de la dimensión interior de Atik.
De esto podemos entender por qué la redención futura se logrará principalmente a través del servicio Divino realizado durante el período final del exilio. Puesto que todos los asuntos en la era de la Redención serán de una naturaleza completamente nueva, el servicio Divino que los atrae hacia abajo también debe ser una nueva forma de servicio…
En la época del Templo Sagrado, la Divinidad estaba revelada, como está escrito: “Diez milagros fueron realizados por nuestros antepasados ??en el Templo Sagrado” (Avot 5:5). Hubo milagros que se podían apreciar a simple vista, incluso muchos de ellos fueron vistos por la gente común. Por lo tanto, el servicio Divino de la Torá y las mitzvot fue una consecuencia de los procesos de pensamiento del simple hombre. Además, estaba la orden (Deut. 6:5) de “Amarás a tu Di-s…, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”, (y como explica el Jasidut, “con todas tus fuerzas “se refiere a un compromiso sin límites, hasta el punto de mesirut nefesh”, completa abnegación “). Sin embargo, dado que la Divinidad se revelaba palpablemente, incluso el sacrificio personal que existía en esa época, podía verse limitada por el pensamiento que el hombre común posee.
Este concepto es válido en lo que respecta aquellos períodos de exilio, cuando la oscuridad de lo profano no era tan abrumadora.
Este no es el caso de la actual generación, que precede inmediatamente a la llegada del Mashíaj, ya que las fuerzas de la oscuridad aumentan día a día, y hay muchos retos que hay que superar, en particular, el desafío de “No se avergüence por los que se burlan” (Shuljan Aruj, Rama). Este desafío se hace especialmente difícil de sobrepasar por el hecho de que estos burladores son personas innobles. La capacidad para poder superar estos desafíos es posible a través del servicio divino de auto sacrificio que trasciende todas las limitaciones.
Es por esto que el servicio divino de la generación próxima a la llegada del Mashíaj contiene una cierta dimensión de superioridad sobre el servicio divino realizada por el pueblo judío en las generaciones anteriores.
Es tan diferente que se considera una nueva forma de servicio, ya que éste, en las generaciones anteriores, se relacionaban con la razón, la lógica y las limitaciones de nuestros poderes del alma revelada, en cambio, al final del período de exilio, este trabajo refleja el sacrificio que emana desde el nivel más profundo del alma.
A través de nuestro servicio divino en el tiempo del exilio en general, y especialmente a través de nuestro servicio en el final de estos tiempos (momento en el que el servicio es a partir del grado más profundo del alma), nos acercamos hasta el nivel más interno, incluyendo la dimensión interior de Atik. El concepto de “nuevas dimensiones de la Torá saldrán de mí” se pondrá de manifiesto a través de un nuevo enfoque de la Torá, enfatizando la conexión con el Dador de la Torá.
La nueva dimensión en el estudio de la Torá, conduce, a su vez, a una innovación en la creación, como está escrito:”Él miró a la Torá y creó el mundo”, dando lugar así a “un cielo nuevo y una tierra nueva.”
Que sea la voluntad de Di-s que esto ocurra rápidamente y que nuestras acciones presentes y servicio divino aceleren el momento de la llegada del Mashíaj, para así poder ser testigos de la profecía: “Al igual que en los días de tu salida de Egipto, te mostraré maravillas”.

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