Todo instantáneo

Solía ser que el café instantáneo, la sopa instantánea y el cereal instantáneo eran el epítome del estilo de vida moderno. Pero existen cosas por las que vale la pena aguardar, incluso por más de un rato…

Pero en realidad no eran tan instantáneos. Ya que debíamos esperar que hierva el agua primero, y eso tomaba algunos minutos. Pero antes de la era del fax y más aun del e-mail, unos pocos minutos eran lo suficientemente instantáneos.
Instantáneo hoy es mucho más rápido que hace 20 años atrás. Pero no lo es bastantemente, como lo prueban los anuncios de computadoras que preguntan “¿qué haces durante el minuto que “esperas” que tu impresora láser automática imprima 30 páginas del último informe?”.
Vivimos en la “era del instante”, por eso no nos sorprendemos si alguien nos cuenta que algo sucederá inminentemente. Lo esperamos ya y no dentro de un minuto.

Cierta vez, un hombre guardó un bono que valía varios miles de dólares en una caja inmensa, que contenía papeles usados. Cuando necesitó el título revolvió y revisó todos los papeles durante horas, tratando de encontrar el valioso documento. Otro individuo pasó a su lado y expresó su sorpresa por la energía y la excitación que ponía este hombre, en una búsqueda que parecía inútil. “Todo lo contrario!!!” -exclamó nuestro protagonista mientras escrutaba cada trozo de papel. “Ahora que me aproximo al fondo de la caja siento más entusiasmo, pues sé que encontraré el documento muy pronto”

El hombre sabía que su busca valía la pena. No se sentía desanimado. Pero supongamos: si al comenzar encontraba un billete de cien dólares, se hubiera dicho: “¿Para qué molestarme invirtiendo tiempo y esfuerzo y buscar un bono perdido?” Claro que no!!! Existe una enorme diferencia entre dinero efectivo y un bono. Efectivo es, como todos sabemos, dinero inmediato. Un bono se cobra a su vencimiento.

Nos encanta obtener las cosas ya. Cuando deseamos algo, al instante queremos tenerlas. Vivimos en la era de la gratificación inmediata, por lo tanto hay quienes se desalientan o desilusionan si no alcanzan resultados en breve.
¡Pero la larga espera por el Mashíaj no debe desalentarnos! Nuestras almas pueden apreciar el valor de este “bono”. No se descorazonan por la espera. ¡Al igual que nuestro amigo, cuando estaba llegando al fondo de la caja, nuestras neshamot sienten con anticipación entusiasmo y excitación, la inmediata llegada del Mashíaj!

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