Ser un mentch

“¡Simplemente sé un mentch!”. Ésa es la exhortación tradicional de la madre judía a su hijo…

Estudiá, trabajá, amá, viví –hacé todo lo que tengas que hacer. ¡Pero al final del día–sé un mentch!

¿Qué es un mentch? El diccionario Webster de inglés define la palabra como “un ser humano decente y responsable”; siendo una de las muchas palabras idishes que se han incorporado al lenguaje cotidiano.

Esa me parece una traducción fiel.

Sin embargo, literalmente, la palabra significa “persona” o “humano”. Así que tu madre realmente te estaba gritando “Sé una persona”. ¿No tenía ella, mejores aspiraciones para vos? ¡La verdad es que podés ser más que sólo lograr el status de “humano”!
¿O no?

Demos una mirada al logro de ser “humano”. La Torá parece enfatizar el término “humano” cuando enseña sobre la naturaleza obligatoria de las promesas. Cuando se promete algo, esa palabra establece una atadura. Tenés una obligación Divina de honrar tus compromisos, aun cuando no hayan habido testigos, ni grabación o escribano.

Pero existe una manera de anular un voto. Un cuerpo rabínico puede anular el voto de alguien, si encuentran que se profirió con enojo, sin pensar en las consecuencias y sin madurez.

El Talmud enseña que esto se indica en el uso, (aparentemente superfluo), en la Torá, del término “humano” al hablar de votos. Tu voto sólo te atañe si fuiste un humano cuando lo hiciste.

Bien, ¿quién otro haría un voto? ¿Un perro, un gato? La Torá parece indicar que las personas pueden elegir ser “humanos” (el tipo de ser “humano” que está diseñado para ser), o pueden ser menos que eso. A través de su conducta, las personas pueden traspasar esa barrera.

¿Cuál es la definición de la Torá de un humano? Un humano tiene la capacidad de autoevaluarse. Un humano tiene la capacidad mental y moral de anteponerse a los impulsos (¿un perro puede decidir ponerse a régimen?). Un humano puede elegir seguir su brújula moral en lugar de sus instintos físicos. Un humano puede calcular las consecuencias más allá de lo inmediato.

Ésta es la descripción de la Torá de un humano, la definición de la Torá de un mentch.

Si no fuiste un mentch cuando hiciste una promesa; si actuaste impulsivamente sin usar tus aptitudes humanas de cognición y perspectiva moral, entonces tu acto fue menos que humano. Nuestras acciones influyen cuando nuestra conducta es humana –madura y responsable–, no cuando actuamos como animales de dos patas.

De esta manera, la definición de la Torá de “humano” es algo que todos deben esforzarse por ser.

De manera Interesante, el término tiene distintas connotaciones cuando se usa en el lenguaje cotidiano.

Cuando una persona es débil, innoble y manejado por sus impulsos, en lugar de estar enfocado en lo moral, ¿qué decimos?: “¡Oíme, es sólo humano!”

En nuestro lenguaje cotidiano, reconocer que una persona es “humano” es referirse a su inherente debilidad. Nosotros vemos un “humano” como defectuoso y moralmente débil. Aflojamos la tensión porque sabemos que el tipo no puede alcanzar una meta noble; ¡después de todo, es sólo humano! ¡¿Qué se puede esperar realmente de esta persona de carne y hueso?!

Piense en esto. La palabra “humano” según la Torá y la tradición judía –el mentch–es algo por lo que hay que esforzarse, mientras que el “humano” del lenguaje cotidiano es una excusa en caso de fracaso moral.

“¡Bueno, qué tanto!”, podrías decir. “Éstas son sólo palabras”. Bien, las palabras son poderosas. Y la manera en que las sociedades las usan hace una gran diferencia en su conciencia moral colectiva. Consciente o inconscientemente, todos nos identificamos como “humanos”. ¿Eso nos inspira a esforzarnos más, a ser un mentch? ¿O nos permite relajarnos y aflojar nuestros estándares, aludiendo que sólo somos humanos? ¿Nuestro sentido de humanidad nos incita a la acción, o es un aliciente para aceptar nuestras insuficiencias morales?

Aceptar la última definición nos ha llevado a una caída moral de la sociedad.

Claro que todos tenemos un lado débil. Claro que tenemos que trabajar duro para estar enfocados moralmente, ser nobles y responsables. Lejos estoy de ser moralmente perfecto y juzgar al moralmente débil.

Yo estoy hablando sobre nuestro potencial; sobre nuestro contexto para la vida; sobre nuestro propio marco de referencia de lo que podemos lograr.

Al aconsejar a las personas, mi mayor empeño a menudo está en convencer a la gente que tienen la habilidad de mejorar ellos y sus vidas. Las personas se sienten cómodas con su imagen de un ser humano débil e imperfecto. Mi meta es mostrarles el mentch que pueden ser.

No relajemos nuestros estándares. Cuando una persona falla moralmente, no haga juicios a la ligera; pero tampoco haga de esa falla lo normal. Cuando una persona comete un acto inmoral, él no es ciertamente un animal por definición. Es su lado animal que lo está golpeando, no su dimensión humana/mentch. Él está siendo humano, pero no un mentch.

En nuestras propias mentes, redefinamos quién somos y quién podemos ser.

Sí, soy humano. Pero por favor no me denigre diciendo que la debilidad moral es lo normal. Permítanse reconocer el potencial Divino que Di-s me ha dado. Permítanse reconocer la quintaesencia de la humanidad, el verdadero mentchlijkait, que puedo lograr.

Mendy Herson

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