Preguntas existenciales

El otro día caminábamos apresurados junto a mi esposo por una importante avenida de la Ciudad de Buenos Aires…

Y como muchos de ustedes saben, es muy común toparse cada 20 o 30 metros con personas que reparten volantes promoviendo cualquier tipo de producto, cursos, restaurantes, gimnasios y cualquier otra cosa que la mente humana pueda imaginar. Generalmente las ofertas que ofrecen estos “volanteros” no despiertan mi interés, pero por una cuestión de respeto, cuando alguien me alcanza una propaganda, tiendo a tomarla para luego arrojarla en el primer cesto de basura que encuentre. Esa tarde, tomé un volante de la mano de una señorita, pero por alguna razón, esta vez leí el texto antes de doblarlo. Me detuve y una sonrisa se dibujó en mi rostro. Mi marido extrañado me preguntó de qué se trataba. Le alcancé el papel y le pregunté: “¿Conocés las respuestas?” Mi marido sonrió también. Era como sentir una paz especial.
Y… ¿Qué decía, después de todo, el famoso volante? Simplemente anunciaba algún curso, pero lo más llamativo eran las preguntas que formulaba:

¿QUIÉN SOY? ¿DE DÓNDE VENGO? ¿HACIA DÓNDE VOY?
Esa tranquilidad que experimentamos esa tarde, proviene del hecho que un iehudí que se conecta con sus raíces puede saber perfectamente quién es: soy una parte propiamente dicha de Di-s. De dónde viene: soy un hijo de Abraham, Itzjak y Iaakov- nuestros Patriarcas. Y también sabe hacia dónde va: A tratar de hacer de este mundo una morada para Di-s.

Juntos recordamos, que un famoso jasid del Rebe, de la Argentina -el Ing. Abraham Plochenko Z”L- cada vez que completaba un formulario, en el ítem OCUPACIÓN, remataba: “Hacer de este mundo una morada para Di-s”. Y luego, agregaba sus títulos académicos.
Ese pequeño incidente y la charla posterior me hizo recordar a la primera Mishná del Capítulo III del Pirkei Avot, del cual estudiamos cada Shabat un capítulo hasta Rosh Hashaná, que dice: “Akaviá ben Mahalalel decía: “Reflexiona sobre tres cosas y no llegarás a manos del pecado: sabe de dónde viniste, a dónde vas y ante Quién en el futuro habrás de rendir juicio y cuentas…

El Rebe de Lubavitch nos explica que esto alude a que la persona debe tener en cuenta “3 cosas” y no llegará a pecar. Generalmente el hombre piensa en dos entidades: en sí mismo y en Di-s.
Esta Mishná nos enseña que existe una tercera entidad- el mundo en general. El hombre debe recordar que el objetivo de su servicio a Di-s no es lograr únicamente una relación entre él y Altísimo, sino que debe incluir al mundo. Es nuestra obligación ocuparnos de cuestiones terrenales para transformarlas en herramientas para llevar a cabo nuestro objetivo, el HACIA DÓNDE VOY, convertir al mundo en una morada para Di-s.
Muchas veces se habla de “preguntas existenciales” que la persona se formula. De lo que hablamos menos es de las “respuestas existenciales” que el iehudí tiene a su alcance.

No lleva a nada debatirse con las preguntas. Si usted sabe quién es y de dónde viene – es un hijo de Abraham, Itzjak y Iaakov, tiene la posibilidad de saber hacia dónde va y cómo lograrlo: Acérquese a su Beit Jabad más cercano, comience un Curso de Torá, adquiera un libro de enseñanzas judaicas, visite nuestra página web www.jabad.org.ar , y comparta esta Enseñanza Semanal con su familia y amigos.
Obtendrá además la posibilidad de sentir la enorme paz que produce el saber ciertas respuestas…

Miriam Kapeluschnik

(Basado en las enseñanzas del Rebe de Lubavitch, En las Sendas de nuestros Padres, Ed. Kehot Sudamericana)

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