Pedaleando por la vida

Una encuesta realizada por una radio de la BBC saca a la luz que el mejor invento de los últimos dos siglos es ni más ni menos que “la bicicleta…


Este preámbulo es para contarles que a la hora de elegir el medio de transporte para dirigirme al trabajo, no dudé y me decidí por las dos ruedas, que a decir verdad, es muy práctico. Creo que deberían aumentarse las bici sendas en más calles de esta ciudad.

Uno de los recorridos interesantes es el que dista desde mi casa hasta el trabajo. Trabajo en el Beit Jabad Central, donde también funciona la Ieshivá- Seminario Rabínico.
Probablemente el que viaja en auto no lo advierta, pero las tres últimas cuadras antes de llegar a destino, son en pendiente, hecho que dificulta -en cierto sentido- el arribo al edificio. ¡¡¡Más de una vez me quejé de este detalle, pensando en qué lindo sería que el camino fuera más en bajada, o por lo menos plano!!! Hasta que empecé a verlo con una óptica más filosófica…

Justamente, llegar al Beit Jabad implica subir, elevarse, y cuando alguien quiere ascender… cuesta. Obviamente que llegar allí implica una elevación para cualquier persona, tal cual como en el Sagrado Templo de Jerusalem,(¡¡¡que pronto se reconstruya!!!) que se encontraba en una región encumbrada.

La clave de esto se encuentra en el ejemplo que cita habitualmente Rav Sholí y que está relacionado precisamente con la bicicleta: Cuando pedaleas y cuesta… es que estás subiendo; si va fácil… estás bajando; y si te quedas quieto… te caes!!

Este es un modelo para el estudio de la Torá (aunque no excluyente). Cuando algún pasaje del Talmud o Jasidut se torna difícil no hay que desistir, sino todo lo contrario, esforzarse para entenderlo. Es parte de nuestra misión en este mundo. Como esta escrito “vehaguita bo iomam va laila (Ioshua cap.1) “en ellas te esforzaras día y noche.

Se cuenta que Rabí Shneur Zalman de Liadi, autor del Tania y el Shuljan Aruj, sufrió hasta los 16 años de edad por no poder cumplir con este precepto (el de esforzarse en el estudio de la Torá), él mismo relató como a los 5 años de edad sintió que se le abrieron los canales del conocimiento y todo lo que estudiaba lo comprendía sin necesidad de desvelarse.
Pero nosotros, que no tuvimos este regalo, deberíamos prestar atención, en realidad, cuando todo sale fácil y comprensible.

Entonces, volviendo a nuestro tema. Hay que prepararse, poner el pantalón en la media (si, para que no se trabe con el disco) guantes cuando hace frío, ropa fresca cuando hace calor, y empezar a pedalear, puede ser que el camino sea largo y con pozos. Pero eso no entra en consideración.

Revisá los frenos (es importante detenerse a meditar lo recorrido), aceita las cadenas y salí a la calle. Una vez en el camino, ya contás con asistencia (Divina).

No cambia donde te encuentres, si en Bs. As, Bogotá o Montevideo. El concepto es el mismo, así de simple, y quién te dice, quizás algún día nos encontramos en alguna de estas avenidas, pedaleando por la vida.
¿Quién iba a pensar que en pleno siglo XXI la bicicleta iba a llevarse tal reconocimiento?. Cualquiera podría pensar que está fuera de vigencia. Pero no, tiene más popularidad de la que imaginabas. Y hablando de vigencia y ruedas me vino a la memoria esta frase, con la que un amigo pampeano contesta cuando le dicen que la Torá es anticuada. El dice en tono gauchesco: “La rueda es antigua… pero todavía se sigue usando.”
Así que no me hagas la “bicicleta”… y anotate ya en un curso de Torá.

Gad Pichel

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