Nuestro pan diario

Tu lugar es el desierto. El pan que comes cae del cielo. El cesto donde lo recoges es tu actitud.
Presiona tu cesto fuerte y tu Maná no tendrá un lugar para caer. Mira hacia el cielo y tu canasto siempre estará lleno.
Tienes la comida de hoy frente a ti en la mesa y te preocupas por lo que será mañana, y dices que sólo estás siendo practico. Eso no es ser practico, sino una confusión.

Cada día somos alimentados directamente de Su abierta mano.
Todo lo que esta en el medio, tu trabajo, cuentas, etc, es todo una nube de interferencia entre Su generosidad y tu alma.
Entonces, si El te esta alimentando hoy, y El te ha dado alimento y todo lo que necesitas todos estos días, ¿qué te preocupas por mañana? ¿Hay algo que puede pararse en Su camino?

Saca tu interés de los canales de medición de los cuales recibes, y pon tus ojos en la Fuente Infinita de Dar. La Fuente no tiene canales con trabas.
La razón por la que tienes un negocio es para reconectar todos esos fragmentos nuevamente a su Creador, y el calibre de tu éxito es tu actitud.
Si te ves como víctima de las circunstancias, de competencias, que tu pan esta en las manos de carne y hueso…
…entonces tu mundo esta todavía separado de tu Di-s.

Pero si tienes la confianza de que El siempre esta contigo en todo lo que hagas, y que el único que tiene el poder de cambiar tu destino eres tu mismo a través de actos de bondad…
…entonces tu tierra está atada con los cielos, y debido a que en los cielos no hay nada que interfiera, entonces lo mismo será en tu mundo.

La concepción común de cómo el sistema funciona es errónea. Ellos ven una carrera como “hacer una vida”. Lo que tu recibes es generado arriba, en un reino espiritual. Tu trabajo es para crear un canal para permitir que todo eso fluya hacia el mundo material.

Cada trabajo es el labor de un sastre: hacer prendas para la bendición que viene hacia ti.

No puedes alterar el talle de tu bendición poniéndole prendas mas grandes. Pero tampoco deben ser demasiadas cortas. Porque ese es todo el propósito: de que los milagros y las bendiciones no vengan al mundo completamente desnudos, sino investidos en el mundo natural.

Nosotros somos los sastres.

Por: Tzvi Freeman

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