Los Sueños

¿Cuál es el significado de los sueños?…

El primer sueño lo tuvo el patriarca Abraham cuando hizo su pacto con Di-s y este le aseguro que seria padre de un pueblo numeroso. En ese momento quedo adormecido y hoyo loa voz de Di-s quien le dijo el futuro de su descendencia, sus sufrimientos en el desierto y su recompensa.
El segundo sueño lo tuvo el patriarca Iaacov cuando huía de su hermano Esav y vio la escalera que llegaba hasta el cielo, por la cual ascendían y descendían Ángeles. Di-s le hablo desde la sima de la misma y le prometió protección y fecundidad y le aseguro que esa tierra pertenecía a su descendencia.
El tercer sueño lo tuvo Iosef, el de las gavillas en el campo, el sol la luna y las once estrellas que se inclinan ante el. Luego se relata la explicación que dio de los sueños del copero y del panadero, así como la interpretación de los sueños del faraón acerca de los 7 años de abundancia y los 7 años de sequía y hambre.

Las fuentes Rabínicas distinguen entre los sueños proféticos y los sueños normales que pueden expresar aspectos personales cuya importancia depende no solo de la comprensión de quien los soñó, sino de la perspectiva objetiva que le pueda añadir otro.
Los sueños pueden contener un mensaje o ser la expresión de la configuración de los pensamientos que la persona ha almacenado.
El punto critico es que los sabios del Talmud consideran que las personas no sueñan para satisfacer sus deseos, sea este de orden sexual, como lo postula Freud, o de poder, según Gustav Adler, o de una inspiración cósmica y trascendental como lo afirma Carl Jung. Mucho mas que eso, ven los sueños como expresión de toda una amplia gama de ideas que va desde sucesos cotidianos, no asimilados, hasta el mas profundo simbolismo, de deseos racionales hasta la irracionalidad, de la moralidad a la sabiduría inconsciente. Una muy importante función del proceso mental puede ser potencial para inspiración divina.

Otro rasgo común de los sueños es el lenguaje simbólico, en el cual las experiencias, sentimientos y pensamientos son expresados como si fueran vivencias sensoriales o eventos del mundo real.
Es un lenguaje con una lógica distinta a la que tenemos cuando estamos despiertos, esta gobernada por intensidad y asociación en vez de por tiempo y espacio, es universal y la raza humana lo ha desarrollado en forma constante.

El Talmud habla de la necesidad de interpretar los sueños, un sueño malo puede transformarse en uno bueno, lo que se llama mejorar el sueño, pues si se interpreta para el bien, lo bueno se cumplirá, siendo cierto también lo contrario. Los reyes de antaño contaban con personas diestras en la interpretación de los sueños, hubo sabios judíos que se dedicaron a esta disciplina y en el Talmud se habla de 24 especialistas en esta materia que residían en Jerusalem y eran generosamente retribuidos por su oficio.

Sueños y Exilio
El tiempo del exilio del pueblo judío, el galut, ha sido comparado con un sueño pues esta escrito en salmos 126:1 “Cuando Di-s haga retornar a los exiliados a Zion, ser como si hubiéramos soñado”. Como se ha visto, en un sueño pueden coexistir los opuestos, las paradojas, las contradicciones, con el ladrón que pide ayuda a Di-s para tener éxito en su tarea, o como el hombre que cuando esta rezando se siente cerca de Di-s pero que depuse le da prioridad a los asuntos del cuerpo y a los placeres mundanos.
En términos macrocosmicos el mundo se considera durmiendo, incapaz de reconocer la divinidad que lo permea, solo percibe la realidad física y considera lo espiritual como un mito ya que esta no esta revelada. Este estado de sueño para el mundo en general y para los judíos en particular, persistirá hasta la llegada del Mashiaj.

En ese momento el mundo se perfeccionará y la divinidad quedara al descubierto. La revelación divina como el amanecer despertará a los dormidos hijos de Israel. Así como el día siguiente a la oscuridad de la noche, del mismo modo la luz revelada seguirá a la oscuridad del exilio, será el fin de las contradicciones, el fin del sueño, el cambio total de un momento a otro, el comienzo de una nueva era.

El Punto de Vista Místico.
Se considera que cuando las personas duermen su alma se libera de las limitaciones que le impone el cuerpo en la vida diaria. El alma tiene cinco niveles: Nefesh, que es el impulso vital, Ruja que nos permite funcionar y Neshama Jaia y Iejida. En la medida en que el nivel es más espiritual menos son las restricciones del alma. Las personas que tienen todos los niveles activos durante el día, son los profetas, a través de los cuales habla Di-s, aquellos que tiene cuatro niveles activos pueden tener visiones proféticas, con tres sueños intuición y premoniciones.

El alma puede compararse con un periscopio que ve todo lo que los ojos no pueden ver, y la persona dormida libera el alma de lo que el consiente no acepta. El Zohar dice que cuando la persona duerme, el alma se eleva y regresa a su fuente, allí se refresca y luego regresa para comenzar cada día con vigor y energía. Es realmente el cuerpo el que debe descansar, el alma no se va a dormir, hace lo que le corresponde en su ámbito, si la persona lleva una vida de santidad, el alma sube rápidamente y esto se refleja en sueños positivos, si se tiene una actitud negativa, generalmente los sueños tienen la misma naturaleza, el alma se queda entonces estancada en algún lugar entre el cuerpo y el alma y entonces produce lo que se conoce con el nombre de pesadillas.

Cuando estamos despiertos somos seres racionales, al dormir pasamos a un tipo de existencia totalmente diferente, podemos concebir cosas que nunca antes sucedieron en la realidad. A veces somos los héroes, otras los villanos en hermosos escenarios o en escenas de terror. Pero la mayoría de los sueños comparten la característica de no atenerse a las leyes de la lógica que gobierna nuestro pensamiento consciente. Se descuidan las categorías del tiempo y el espacio, personas fallecidas pueden estar de repente vivas, eventos que vemos como parte del presente pueden haber ocurrido hace muchos años, podemos trasladarnos de un lugar a otro con rapidez. En los sueños somos creadores de un mundo donde el tiempo y el espacio que limitan nuestro todas las actividades de nuestro cuerpo, no tiene la menor importancia y con todo tiene la característica de ser reales, tan vividos que nos hacen cuestionarnos la realidad, con la desventaja de que son rápidamente olvidados al despertar.

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