Los siete frutos del alma

“Di-s te está llevando a una buena tierra…Una tierra de trigo, cebada, uvas, higos y granadas, una tierra de aceitunas y (dátiles) miel” (Deuteronomio 8:8)

La Torá es un código. O más bien, la Torá es también un código: Significa lo que dice, pero también incluye varios niveles de metáforas y alusiónes más allá de su significado superficial.

Entonces, cuando la Torá habla sobre la Tierra Prometida, que es distinguida por siente frutos especiales, también está hablando del alma humana y sus siete cualidades especiales. De acuerdo a los símbolos y enseñanzas de la Kabalá y Jasidismo, los “Siete tipos” de los cuales la Tiera de Israel es Bendecida, trigo, cebada, uvas, higos, granadas, aceitunas y dátiles, representan las cualidades de trascendencia, vitalidad, alegría, conciencia, acción, lucha y tranquilidad.

1) Trascendecia (“Trigo”):
Este es uno de los grandes misterios de la condición humana: ¿por qué nunca estamos contentos por simplemente estar? Siempre buscamos “mas”: para descubrir un nuevo mundo o para llegar a otro nivel. No nos satisfacemos con sólo saber dónde estamos, también queremos saber de dónde venimos y hacia dónde vamos.

2) Vitalidad (“cebada”):
Nuestra trascendencia tiene una melliza, nuestra vitalidad animal. Mientras el ser animal sea sin aspectos negativos, como ser cruel o egoísta, la individualidad tiene sus puntos positivos también: la fuerza de voluntad, la pasión y energía que el ser más “espiritual” nunca tuvo. El truco, por supuesto, es canalizarlo a los lugares correctos.

3) Alegría (“Uvas”)
Una persona alegre es un libro abierto. Todo brota, su personalidad está libre, sin inhibirse. La alegría rompe las barretas, tanto internas como externas, imaginarias o reales.

4) Conciencia (“Higo”)
Conocimiento es más que poder: Es la habilidad de involucrarse completamente en las acciones y vida de uno. Una acción realizada con ignorancia es una puñalada en la oscuridad, una acción nacida de la conciencia es eficiente.

5) Acción (“Granada”)
Hay veces en el que el imperativo es simplemente :¡Haz!, la habilidad de actuar porque la acción es requerida, incluso si no hay conciencia o entendimiento.

6) Lucha (“Aceitunas”)
Hay otro gran misterio en el ser humano: El hecho de que estamos en nuestra mayor innovación cuando nos enfrentamos con límites y constricciones. Estamos en nuestro mejor momento cuando estamos presionados. Esta es la sexta cualidad del alma, representada por la aceituna, el poder de traducir el reto y adversario a una fuerza poderosa para la transformación y el rendimiento…

7) Tranquilidad (“Dátil”):
Más profundo que la “aceituna”, está el “dátil” del alma: La tranquilidad y perfección que nada puede perturbar. Y esta armonía no solo se encuentra en el alma, sino que tenemos el poder de llegar a ella y crear para nosotros un espacio de inmutable verdad y paz perfecta en medio de las tormentas que golpean nuestras vidas.

Por: Yanki Tauber

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