Los dueños de casa

Dijo Rabi Itzjak: La Torá no tendría que haber empezado en ningún lado que no sea (con el versículo) “Este mes será para ustedes…”, que es la primer Mitzvá (precepto) que se le ordena al Pueblo de Israel. Entonces, ¿por qué comienza con, “En el principio (Di-s creó los cielos y la tierra)”?. Para que si las naciones del pueblo le dicen a Israel, “Ustedes son ladrones, por haber conquistado la tierra de las siete naciones”, ellos les respondan: “El mundo entero es de Di-s; Él fue quien lo creó, y Él se lo otorga a quien Él desea. Fue Su deseo entregárselos a ellos, y fue Su deseo quitársela y dárnosla a nosotros”. Rashi en Génesis 1:1

Torá” significa “ley” e “instrucción”. Aún así el libro de Génesis y la primer parte del libro de Éxodo, parecería que fueran libros de historia más que libros de leyes. Es sólo en el doceavo capítulo del libro de Éxodo que la Torá “baja a tierra” y nos compromete con los 613 mandamientos Divinos (mitzvot) que instruyen nuestras vidas.

Por consiguiente, de ahí surge la pregunta de Rabi Itzjak: “¿Por qué la Torá comienza con “Al principio Di-s creó los cielos y la tierra?” Ciertamente, la historia de la creación, la vida de Abraham, Itzjak y Iaakov y toda la historia del Éxodo son de gran valor educacional e histórico, pero ¿Por qué empieza la Torá con estas historias, si la función básica de la Torá es legislar las Mitzvot?

La respuesta de Rabi Itzjak no se entiende fácilmente. Si la historia de la creación y de Israel son requeridas en la Torá para establecer los derechos de los Judíos sobre la Tierra de Israel, esto todavía no explica por qué debe venir antes de las mitzvot. Nuestro reclamo sobre la Tierra de Israel (literalmente: “que todo el mundo es de Di-s, Él lo creó, y Él se la otorga a quien Él desea”), hubiera sido igualmente válido el escribirlo en cualquier otra parte de la Torá. De cualquier manera, ¿Debería ser la estructura interna de la Torá dictaminada por lo que las naciones del mundo vayan o no vayan a decirle al Pueblo de Israel?

Obviamente, la acusación “Ustedes son ladrones, por haber conquistado las tierras de las siete naciones”, y la respuesta a ello implícita en el versículo “En el principio, Di-s creó los cielos y la tierra”, no tiene relación con nuestro enfrentamiento con las naciones del mundo. También se refiere a un diálogo interno que se relaciona con la misma esencia de la Torá y con su lugar en nuestras vidas.

El desafío

Como mencionamos antes, la Torá incluye las 613 Mitzvot (preceptos Divinos), que tienen que ver con cada área de la vida. Hay Mitzvot que tiene que ver sobre cómo comer, vestirse, conducirnos en la vida marital, hacer negocios, y con prácticamente toda la actividad humana y emprendimientos desde el útero hasta la muerte.

Las mitzvot pertenecen a cada área de la vida, pero no todo lo que hacemos es una Mitzvá. Comer Matzá la primer noche de Pesaj, es cumplir con un mandamiento Divino, y no comer carne con leche evita una prohibición Divina; pero comer un pedazo de pan un miércoles no es ni obligación y es una ley de la Torá. Cuando vestimos el Tzitzit, estamos observando una Mitzvá, así como también cuando no mezclamos lino con lana en una vestimenta, pero la mayoría de la ropa que usamos no son ni prohibición ni mandamiento. La Torá nos ordena dar el 10 % de nuestras ganancias en caridad, y nos prohíbe robar, mentir o engañar; pero incontables decisiones y acciones que se toman durante un día de trabajo, son completamente “neutras” según el standard de la Torá.

Por ello, nuestras vidas pueden ser vistas dividas en dos dominios: el dominio de la Mitzvá, y el dominio del Reshut (“permisible” u “opcional”), actos que no cumplen ni violan un precepto Divino.

Pero la Torá nos dice “Todas sus acciones deben ser dirigidas por el bien del Cielo”, y que debemos “Conocerlo en todos Sus caminos”. Que Todo lo que podemos hacer, y deberíamos hacer, se convierta en una parte integral de nuestra relación con Di-s.

(Hay dos formas básicas en las cuales esto puede lograrse, correspondiendo a las dos frases citadas arriba: “Todas tus acciones deben ser dirigidas por el bien del Cielo”, significa que todo lo que uno hace debe hacerlo con un propósito: uno come para tener energía para hacer una Mitzvá, uno gana dinero para poder comer para poder tener fuerzas para hacer una Mitzvá y así. “Conocerlo en todos sus caminos” significa que nuestras actividades “mundanas” no son sólo un medio hacia un propósito Divino, sino que ellas mismas son una manera de experimentar a Di-s. Por ejemplo, las actividades de negocio de uno, no son sólo una manera de ganar dinero que se usará para hacer una Mitzvá, sino que son una oportunidad para observar la mano de Di-s en docenas de “afortunadas coincidencias”, que agregan a un trato de negocio, y ganan una apreciación más profunda de Su providencia).

Aquí, generalmente nos enfrentamos con el desafío “Ustedes son ladrones, por haber conquistado la tierra de las siete naciones”, un desafío que puede venir desde afuera, pero que usualmente proviene de uno mismo, de las “naciones del mundo” dentro de uno mismo. Un desafío que dice: ¡Suficiente es suficiente! Cuando estás actuando para cumplir con un precepto Divino, es correcto; después de todo, Di-s Mismo te dijo que actúes de esta manera. Pero ¿Qué negocio tienes con ordenar a las áreas seculares “no judías” de tu vida? ¿Tienes que convertir en todo en un tema religioso? Sirve a Di-s de la manera que Él no ordenó que Le sirvamos, y deja el resto para los legítimos dueños del mundo.

La respuesta

Pero la Torá no comienza con la primer Mitzvá, sino con la oración “En el principio  Di-s creó los cielos y la Tierra”. Todo fue creado por Di-s, no sólo la Matzá que se come en Pesaj o el porcentaje de lo que uno que uno tiene que dar en caridad.

Con esta sentencia abierta, la Torá está estableciendo que es más que “un libro de reglas”, más que una lista de cosas que se pueden o no se pueden hacer. Es la marca de Di-s de la creación, nuestra guía para darnos cuenta el propósito de la creación de los cielos y la tierra. Cada criatura, cada objeto y elemento, cada fuerza, fenómeno y potencial, cada momento fue creado por Di-s por un motivo. Nuestra misión en la vida es “conquistar la tierra de las siete naciones” y transformarlas en una “Tierra Santa”, un mundo permeado con bondad y perfección de su Creador.

Basado en una directiva del Rebe, el 5 de Nisan de 5740 (22 de Marzo de 1980)

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