Legado eterno

No hacía falta que Di-s crease la noche…


El no la necesita y podría haber hecho que nosotros tampoco.
Podríamos pensar que lo hizo para que su mundo repose y reponga fuerzas pero para eso están el Shabat, el Séptimo año y el Jubileo.
Y en su proceso Maestro de Creación, seguro que pausas no necesitaba.
¿Para qué querría Di-s una pausa? Si Él es presente, pasado y futuro. Esta mas allá del tiempo.

Tampoco para darle tregua al sol en su iluminar constante, porque de noche sigue con la misma intensidad aunque del otro lado del globo.
Podemos seguir pensado miles de posibilidades… Pero hay una sola.

Para nosotros.
Tenemos un alma que es parte directa de nuestro Creador.
Durante la noche, una parte del alma sube, se purifica y se regocija en su Fuente para luego bajar renovada de fuerzas y confianza. Con una nueva vitalidad que no es sólo física sino también espiritual.
Baja, entendiendo que por más que el día vivido con el trabajo y todas las luchas existentes hayan querido ocultar a Di-s, siempre llega la noche.
Siempre vuelve ese momento en el cual nuestra alma vuelve intimar con su esencia y verdad. Y luego de este periodo vivificante nos despertamos y nos damos cuenta que:

¡Volvimos a ser creados!
Nuestra alma baja nuevamente porque es Di-s es Quien vuelve a apostar en nosotros, con fuerzas renovadas pero con la misma misión: Revelar la Divinidad que hay en el Mundo.
Es por eso que al despertarnos lo primero que debemos decir es: ¨ Mode aní lefaneja…..¨ Doy gracias a ti, Rey viviente y eterno, que has restituido misericordiosamente mi alma dentro de mi…¨

Porque al volver el alma al cuerpo, somos una nueva creación. Ayer fui una persona con tal o cual problema pero hoy soy una nueva entidad.Y si la preocupación de ayer se traslada al hoy es por estoy eligiendo traerla conmigo, haciendo caso omiso a la Noche, como si esta no hubiera existido.
Pero para que esto no nos pase, Di-s nos dio una ayuda, en su orden de la Creación sus palabras fueron, ¨ y fue el anochecer y fue la mañana, primer día¨

La noche vino primero para que no nos olvidemos de ella, para que la tengamos presente y la usemos.
La noche es un legado, una enseñanza que fue plasmada en forma perpetua de manera que nos sea imposible olvidar, que esta persona que hoy se está despertando, es tan pura e intacta como un recién nacido.

MODE ANI LEFANAJE MELEJ JAI VEKAIAM SHEJAZARTA BI NISHMATI BEJEMLA RABA EMUNATEJA!

David Konfederak

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