“¿Dónde está la función “deshacer” en la vida? “

Si usted estuviera creando un mundo, no haría una función “deshacer” en el teclado de vida?…

“La embromé. Realmente metí la pata. La gente me odia. Y con razón. Me odio a mí mismo. Peor, siento que Di-s debe ser así de malo conmigo…”

¿Dígame, Sabio Secreto de Todas las Funciones Ocultas, Altísimo Hacker de Sistemas Divinos y Maestro Ilustre de los parches de seguridad cósmicas–si usted estuviera creando un mundo, no haría una función “deshacer” en el teclado de vida? Por favor, revele a su discípulo atontado: ¿Dónde la función deshacer?

Dr. N. Domuch

Estimado Doc,

Para los “deshacer”, usted tiene que hablar con el Autor. Sólo El que escribió el programa puede revisar y recompilar el código.

Ahora, como un artefacto aparentemente insignificante del Código Divino, usted puede ser aprehensivo sobre acercarse al Autor mismo. A fin de cuentas, cuándo escuchó hablar de bytes hablándole a su programador?

Bien, lo he dicho muchos veces y permítanme repetirlo: El Amo del Universo no sólo se habla a Sí mismo, sino que también Él habla con las invenciones de Su sagrada imaginación. No sólo eso, esas invenciones Le contestan. Y Él escucha.

Tengo el ejemplo más conmovedor. Concreta y fría evidencia. Explícita, un testimonio de primera mano.

El contexto:

1) Di-s les dice a los judíos, “No hagan ídolos.”

2) Los judíos hacen idolatría. Específicamente, un becerro de oro. Una vaca sagrada.

3) Di-s le dice a Moshé que su gente está al borde del exterminio, dejando caer una indirecta que básicamente dice, “intenta detenerme.”

En caso de que usted no haya comprendido cuán insondable es esta historia, espere a ver la respuesta de Moshé:

“Por favor perdónalos. Si no los perdonas, bórrame del Tu libro que has escrito”.

“Mastique” estas palabras un minuto: “¿El libro que has escrito?”. ¿Quién escribió qué libro?

¿Debe estar hablando sobre los Cinco Libros de Moshé, no? Excepto que Moshé no lo considera sus libros. Después de todo, él no empieza–como hacen otros profetas– “En tal día, Di-s me habló y Me dijo, “En el inicio, fui Yo quien creó los cielos y la tierra…”. Moshé escribe sobre sí mismo en tercera persona –Cómo este chico nació, le pusieron nombre, creció… Moshé no escribe, “Di-s me habló”. Él escribe, “Di-s habló a Moshé”–como si estuviera hablando sobre alguien más.

Explica Rabino Moshé ben Najmán (“Najmánides”, 1194-1270) en el prólogo a su comentario en la Torá: Moshé escribe “como un escriba que copia de un pergamino antiguo,” describiendo allí su historia de vida junto con toda la historia relevante del mundo. Así era de transparente Moshé –pudo simplemente recibir, sin mezclar su ego en la recepción. Anulación de sí mismo. Sólo escriba.

Pero, ¿cuál es el “pergamino antiguo”? Entonces explica Najmánides que éstas son las escrituras “escritas en el fuego negro sobre el fuego blanco” que precedieron a la Creación, que contienen todos los secretos y dan existencia a cada evento a través de un conjunto de letras que son realmente articulaciones cósmicas. Moshé “hackeó” minuciosamente ese código y lo transcribió de acuerdo a cómo se manifestaba en nuestro mundo ante sus ojos.

¿Quién escribió ese programa? Ahora llegamos al verdadero misterio. Porque Di-s también aparece en tercera persona: “Al inicio Di-s creó…”, “Y Di-s habló a Moshé, diciendo…”. Entonces no es Moshé que habla, no es Di-s, es…

Bien, Najmánides dice, es la voz de un tercero.

¿Quién es este tercero? El Tzemaj Tzedek (Rabí Menajem Mendel de Lubavitch, 1789-1866), escribe: éste es la Esencia. La Esencia que no tiene ningún nombre.

“Di-s”, “Amo del Universo”, “el Eterno”, todos los nombres que se usan en los Cinco Libros –éstos no son la esencia. Todos ellos implican una dualidad: Él es esto y no eso. Hay un Amo, hay un universo. Hay Di-s, hay Moshé. Hay un Eterno, hay una temporalidad. Él, no Ella. Todas esas dualidades sólo son pertinentes cuando hay una historia. Y eso es exactamente lo que son: Di-s como Él/Ella Se ha escrito a Sí mismo/a en la historia como un personaje con un nombre.

Pero la Esencia, como lo presenta el Zohar, “no puede escribirse con cualquier nombre o letra o incluso con un punto en la punta de una letra”. Ni siquiera podemos decirle Él/Ella es o no es–porque incluso el ser implica alguna clase de dualidad. La Esencia originó la idea de ser y no ser–y con eso, todas las demás dualidades–y se posiciona más allá de ambas.

La Esencia es El Autor –El Autor incluso de lo autoral. Como Lo llamamos, “El Rey de Reyes.”

Lo mejor que podemos decir es simplemente “Tu”. Incluso eso implica, “Tu–y no yo”. Pero nos quedaremos con el “Tu”, porque es lo mejor que tenemos.

“Bórrame de Tu libro que has escrito.”

Quiere decir: Hasta ahora, Moshé hablaba como un personaje del libro que habla con otro personaje en la misma historia–a saber Di-s. Di-s, no como el autor, sino como el que se ha escrito a Sí mismo en la historia. Ahora Moshé se sale del libro. Porque en el libro, las cosas no parecen estar saliendo bien. Así que Moshé sube de rango y presenta su caso a El Autor. El Tercero en cuestión. El “Tu”. Y le dice, “Como un personaje importante en esta historia, no me gusta la manera en que se está desarrollando. Si estás planeando seguir así, yo Te exijo que hagas “buscar y borrar” cada vez que aparezca “Moshé” en Tu libro”.

Jaque mate. No puede haber Cinco Libros de Moshé sin Moshé. (No puede haber un “habla a los Hijos de Israel” sin los Hijos de Israel, tampoco. Pero ésa es otra historia.) Di-s ofrece un trato. La historia toma un nuevo giro.

En el camino, Moshé ha realizado quizás su logro más grande: ha traído al Autor del libro dentro del libro. Y cuando el Autor está allí dentro, el libro no es más una historia imaginada. La historia, con todos sus personajes y el universo entero, todo ocurre y es supra-real. No es ficción.

Así que usted también, haga lo mismo. ¿Quiere cambiar su futuro? ¿Cambiar su pasado? ¿Re-escribir su personaje, su rol en la historia? ¿Quiere dejar de ser sólo una fantasía y convertirse en socio del Autor de Todas las Realidades?

No problem. Moshé ya abrió camino. Simplemente dígale a la Esencia, al Autor: “Quiero hablar Contigo”.

Y luego continúe: “OK, metí la pata. Merezco todo lo que diga Tu libro (es decir, Tu Torá). Pero Tú–el verdadero Tú, más allá del libro –Tu y yo, nosotros nos conocemos. Así que, ¿qué tal si hacemos un trato?: Yo haré mi papel diferente de hoy en adelante y Tú re-escribirás la historia para que encaje”.

¿Y adivine qué? El Autor de Todas las Realidades tiene una función “buscar y reemplazar” en Su Procesador Divino de Documentos. ¡Y hace la búsqueda!

Tzvi Freeman

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