Judaísmo y meditación (Primera parte)

El rasgo común a todas las meditaciones es que se abocan a una cosa determinada, en tanto en la vida cotidiana la mente salta de un tema o pensamiento a otro, y el cuerpo se mueve de una postura a otra…

Introducción
En años recientes, muchos jóvenes, incluso judíos, se han visto involucrados en cultos orientales y programas de meditación. Algunas autoridades judías han condenado de plano toda relación del judío con Meditación, urgiendo a la gente a abandonar llanamente todas estas prácticas, incluso si ello resultara en severos disturbios mentales. Semejante dureza se debe a su creencia de que Meditación está intrínsecamente ligada a la idolatría.
Ello hace necesario explicar de que manera quienes meditan podrían estar incurriendo en idolatría.
En realidad, la inclusión de idolatría en Meditación es totalmente innecesaria, y es posible hacerlo sin violar ningún mandamiento Divino. Pero la mayoría de los cultos llevan a sus miembros a la idolatría mediante el uso de mantras y similares, en secreto lo que impide que amigos o parientes acudan al salvataje de su presa.
Esta nota analizará el problema de la meditación y sugerirá modos de afrontarlo. Baste decir que el abrupto abandono de Meditación para quien lo ha hecho durante años puede resultar peligroso y dañino. Semejante paso puede ocasionar grave disturbios mentales y corporales, similares a la represión de la droga adictiva.
También se referirá a la pregunta de si emplear lo que en el presente se dio en llamar Meditación Judía. Es cierto, algunos de nuestros antepasados, incluyendo a Abraham, meditaron; pero eso no quiere decir que cualquiera ha de hacerlo. El autor de esta nota prefiere la postura de la Meditación Neutral. Hay dos tipos de Meditación Neutral: Meditación Tranquila y Meditación Consciente, que se describirán en cierto detalle.
Algunos podrían argumentar que dado que todo se encuentra en la Torá, no hay necesidad de buscar técnicas de meditación en otros lugares. Este argumento es errado, y ello se deduce del hecho de que con el mismo tenor todos los tratamientos médicos para las dolencias corporales también pueden encontrarse en la Torá. No obstante ello, la Torá misma ordena procurarse tratamiento médico a través de un doctor y no de un Rabino. Esto, presumiblemente, se debe a que si bien el tratamiento apropiado puede encontrarse en la Torá, no está en nuestra capacidad hallarlo en el momento de necesidad, en tanto que el médico, por su parte, sí puede proveerlo.

Definición

Estados Alterados de Consciencia
Entre quienes escriben acerca de Meditación hay un sorprendente consenso respecto de su esencia. Coinciden en que la meditación es un proceso físico y psicológico, que involucra un intento consciente de concentrar e incrementar la atención. También concuerdan en que el objetivo final de la meditación es un estado alterado de conscientización, un silencio mental interior, una mente serena, pero no un vacío. Al decir estado alterado de conscientización se alude a un nuevo procedimiento para manejar el estímulo. Ciertos grupos de estímulos que normalmente eran prominentes han sido atrofiados, en tanto que otros, apenas reconocibles antes, han salido a la superficie. En otras palabras, se emplean nuevos modelos para manejar el estímulo. Meditación, particularmente Meditación Tranquila (a ser definida luego), involucra un crecimiento progresivo de amor y compasión.
Las áreas de diferencia entre estos escritores son las siguientes:
1) La preparación del cuerpo para la meditación;
2) el objeto sobre el cual debe centrarse la atención durante la meditación;
3) el método para enfrentar pensamientos ajenos durante la meditación;
4) la importancia de los efectos a corto plazo de la meditación (es decir, tranquilizar la mente).
“El rasgo común a todas las meditaciones es que se abocan a una cosa determinada, en tanto en la vida cotidiana la mente salta de un tema o pensamiento a otro, y el cuerpo se mueve de una postura a otra; las prácticas de meditación generalmente involucran el esfuerzo por detener este carrusel de actividad mental y física, y estacionar nuestra atención sobre un único objeto, sensación, expresión, tema, estado mental o actividad..- Nuestro estado mental normal puede compararse a una exposición desatenta a la música. La mente está activa pero somos conscientes del presente sólo en forma intermitente. Un verdadero despertar al desarrollo de nuestra actividad psíquica requiere un esfuerzo de atención mayor que la atención que demanda atender a un objeto fijo como una imagen, repetición verbal o región del cuerpo. De hecho, merced a la dificultad que presenta la atención al flujo espontáneo de los eventos sicológicos es que se hace necesaria la Meditación Concentrativa ya sea como alternativa o como preludio”

Trance y Relajación

Hay dos términos empleados en el área del entrenamiento de la mente que con frecuencia se confunden con Meditación: Trance y Relajación.
Trance es un estado psicológico caracterizado por los siguientes síntomas:
1) El sujeto está en un estado semisomnoliento, un estado alterado de consciencia;
2) hay una sensibilidad reducida al estímulo, que a veces llega hasta la insensibilidad total al dolor físico;
3) una alteración del conocimiento de lo que está sucediendo;
4) la sustitución de la actividad voluntaria por la automática.
El Trance se clasifica por la mayoría de los psiquiatras como una reacción disociativa, junto a la amnesia, el sonambulismo y la personalidad múltiple. Durante miles de años la gente supo de la posibilidad de autoinducirse estados de trance, con o sin el uso de drogas. Con frecuencia, éste se logra mediante el palmoteo rítmico y/o con la danza ritual en la ceremonia religiosa. Característicamente, quienes emergen del trance recuerdan poco o nada de lo que sucedió a su alrededor, pero podrían dar un vívido reporte de su experiencia semisoñada o extática.
El trance no es recomendable. Si bien en la tradición judía hay historias en las que ciertos individuos ingresaron a estados espirituales que bien podrían haber sido de trance, ello es sólo permisible para los especiales. De otra manera debe evitarse a toda costa. La Relajación, por su parte, es simplemente una técnica para aliviar o hacer descender la tensión mental, reducir la tendencia a la ansiedad, el miedo, la ira, o toda otra respuesta emocional considerada en exceso violenta o muy fácilmente estimulada. Esto se logra mediante sesiones de entrenamiento donde el individuo aprende a relajar varios grupos musculares.
La lógica subyacente es la siguiente: se supone que hay una estrecha relación entre la tensión física del cuerpo y la sensación de tensión mental. Así, la relajación física es la clave de la relajación mental.
La relajación tiene lugar en dos etapas:
1) el individuo debe aprender la completa relajación física;
2) debe aprender cómo emplear esta relajación física para promover calma y paz de la mente.
Relajación es muy diferente que Meditación, si bien las técnicas de la relajación física pueden emplearse como preparación para la meditación. Los tres estados mentales —relajación, meditación y trance— pueden enseñarse como parte de un todo, estando relajación en el extremo inferior, trance en el otro, y meditación en el medio.
Meditación constituye la senda media.

El Problema de Idolatría
La prohibición de idolatría es la esencia no sólo del judaísmo sino también de las siete leyes universales que se aplican a toda la humanidad, denominadas Leyes Noájidas. La fuente de esta prohibición es el segundo mandamiento que declara “No tendrás otros dioses ante Mí” (Éxodo 20:3). Es uno de los tres pecados cardinales por los que se debe estar dispuesto a entregar la vida antes de cometerlos. La contravención premeditada a esta prohibición es penada con la muerte, y quien la viola sin querer debe traer una ofrenda al Templo de Jerusalem.
Quien rinde culto a otra deidad fuera del Creador, niega la esencia de la religión y rechaza por completo las Siete Leyes Noájidas.

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