ISRAEL: Tierra Santa

En todas las generaciones, los judíos llamamos a la Tierra de Israel, Eretz Hakodesh, “La Tierra Santa”. Al recordar Jerusalem, agregamos Ir Hakodesh, “ciudad santa”.

Una vez, en el momento de una reunión jasídica en la noche de Simjat Torá, con el Rebe Raiatz de Lubavitch, había sobre la mesa botellas de bebidas cerradas. Para abrirlas, era necesario utilizar una herramienta que estaba prohibido emplearla en Iom Tov. Uno de los presentes sugirió que podían pedirle a una visita llegada de Eretz Israel, que las abra (debido a que él, ya había festejado Simjat Torá el día anterior, en Shminí Atzeret y de acuerdo a la Halajá, el día de Simjat Torá, ya no era festivo para él por ser habitualmente residente de la Tierra de Israel).
El Rebe dijo: “Los judíos piden todos los días, que Di-s lleve al pueblo de Israel a nuestra Tierra Santa y reúna a nuestros exiliados en los palios sagrados. Aprovechar a la Tierra de Israel para algo de tan poco valor – es considerado un vulgar desprecio”.

Una visa de Di-s
El Rebe de Lubavitch puntualizó en reiteradas oportunidades que la “Aliá”, inmigración a la Tierra de Israel, debe ser como lo indica su nombre en hebreo, una “aliá” – ascenso – espiritual. Contrariamente al argumento que dice que la necesidad de cumplir los preceptos es fundamentalmente fuera de Israel, pues allí los judíos se encuentran entre los gentiles, mientras que en la Tierra de Israel, viviendo entre judíos no es tan imperioso, el Rebe aclaró que en Eretz Israel se precisa una santidad doble y multiplicada, pues nos encontramos en el palacio real.
Y así escribe en una de sus cartas “Cuando viajamos a la Tierra de Israel – sobre la que esta escrito que “los ojos de Di-s están en ella desde el principio al final del año”, y hasta los no judíos la llaman “Tierra Santa”- no solo precisamos tramitar la visa frente a las personas, sino también y fundamentalmente una visa frente al Rey, cuya tierra es llamada Su Palacio.
Esta visa se obtiene incrementando nuestro judaísmo, por medio del estudio de la Torá y el cumplimiento de los preceptos de la mejor manera posible y está claro que esa intensificación debe comenzar aún antes de su “alia” a la Tierra de Israel”.
De acuerdo a las palabras del Rebe, el deber de aquellos a los que “la Divina Providencia los trajo a la Tierra Santa”, es “ocuparse de que sea una Tierra en la que `los ojos de Di-s estén en ella desde el comienzo al fin del año`.
Puesto que ya nos encontramos en el final del exilio, es necesario comenzar a prepararse, en lo que de nosotros depende, para que se cumpla que `en el futuro la Tierra de Israel se expandirá en todas las tierras`. Esto se concreta por medio de que los ciudadanos de Eretz Israel traten que de allí salga la Torá de Di-s hacia todos los confines y lugares de exilio.

El único camino hacia la Gueula
A pesar de que el Rebe siempre estimuló a los ciudadanos de Israel, y su actividad fue muy importante para su construcción y fortalecimiento, aclaró en forma rotunda que todavía no comenzó la redención verdadera y completa, que nosotros tanto esperamos.
El Rebe escribió en una de sus cartas acerca de este tema, y explicó que podemos ver claramente como Di-s trata de explicar al pueblo de Israel que ésta no es la Redención esperada, y trata de realizarlo con benevolencia y misericordia para que comprenda que por muchos motivos todavía no llegó la redención acerca de la cual predijeron nuestros profetas y por la que nosotros rezamos a diario “Regresa a Jerusalem, Tu ciudad, con misericordia …”

La redención llegará justamente de Di-s, Bendito Sea, y está relacionada con la Torá y los Preceptos, como explican nuestros Sabios “Los judíos serán redimidos por medio de la Teshuvá (retorno)“Y los judíos serán redimidos por medio de la caridad”.
Todo hombre y mujer del pueblo de Israel debe saber que cada buena acción que realiza, contribuye a acercar la finalización de la oscuridad y el exilio y aproxima la redención completa y verdadera por medio del Mashiaj. Este es el único camino para la redención del Pueblo de Israel.

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