Ellos no cambiaron

Ellos sobrevivieron, no por imitar a sus vecinos gentiles, tratando de ocultar su identidad, sino al contrario, teniendo en cuenta que eran distintos, y guardando en forma celosa y sin compromisos su identidad y su independencia espiritual. Nuestros sabios señalaron el secreto de la supervivencia de los judíos en el comentario del primer versículo de la Parshá: “Y estos son los nombres de los hijos de Israel que vinieron a Egipto”: Por cuanto no cambiaron sus nombres y sus costumbres, fueron redimidos de la tierra de Egipto. Más aún, no sólo ellos consiguieron sobrevivir a pesar de las circunstancias adversas, sino que se multiplicaron en gran número y crecieron fuertes en espíritu, hasta que recibieron la Torá en el Sinaí, trayendo luz al mundo entero y logrando el propósito de la Creación.

Esta porción de la Torá, que nos relata la historia del primer exilio, contiene el secreto de la supervivencia judía en todos los exilios y en todas las generaciones. Esta lección debe ser especialmente recordada en nuestros días, cuando el galut (exilio) se ha vuelto desbastador tanto física como espiritualmente. Los judíos esparcidos en el mundo, están rodeados por una sociedad desmoralizada y hostil en la que los principios básicos de humanidad y justicia son pisoteados, un mundo confundido, en el que la oscuridad es tomada por luz, y la luz por oscuridad, un mundo que vive bajo el temor de una auto-destrucción (Di-s no lo permita).

En este oscuro galut, nosotros, judíos, debemos, aún más que en el pasado aprender de nuestra Torá que es “Torat Jaim”, una Ley de vida, que tan solo a través de la preservación de nuestra identidad y de nuestra independencia espiritual, basada en los sólidos fundamentos de la Torá y las Mitzvot, y nutrida a través de una verdadera educación a nuestros hijos, podemos asegurarnos la supervivencia de nuestro pueblo, espiritual y físicamente, y aún más, crecer y prosperar.

Es tan solo a través de esta verdadera forma de vida que cada uno individualmente y todo nuestro pueblo en su totalidad, logrará el cumplimiento de la bendición de Di-s: “Ken Irbé Vejen Ifrotz”, bendición de crecimiento y prosperidad a pesar de las circunstancias adversas, y entonces tendremos el mérito de ver la verdadera y completa redención, a través de nuestro justo Mashiaj, muy pronto en nuestros días.

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