El Fútbol

El mundo es esférico como una pelota. La pelota fue entregada a cada uno de nosotros, como nos enseña el Talmud que cada persona debe decir: ‘El mundo fue creado para mí’. El objetivo de la vida es introducir la pelota (hacer un gol) en el arco (la portería), El ‘portón del Rey’

El plan de Di-s no contempla que introducir la pelota en el arco sea algo que se logre sin obstáculos. Todo lo contrario. Están aquellos que “nos rodean, dispuestos a destruirnos (Hagadá de Pesaj). Esto implica la existencia de un equipo adversario que desafía al judío en cada oportunidad. Tal como el judío busca introducir la pelota’ en el arco del Rey’, su adversario tiene sus propios planes para meter la pelota’ en el arco del mal’.

Sin embargo, es precisamente la amenaza creada por este adversario lo que inspira al judío la motivación para ganar. La enseñanza jasídica explica que el deseo de victoria nos impulsa a buscar más profundamente dentro de nosotros mismos para revelar nuestro potencial oculto. Tal como un rey está dispuesto, en momentos de guerra, a vaciar su tesoro con tal de lograr la victoria, es la batalla espiritual personal que libramos con nuestros instintos negativos lo que nos impulsa a descubrir nuevas habilidades, guardadas en nuestro tesoro’ espiritual.

Este tipo de conducta se ve en los deportes, especialmente en el fútbol, donde cada equipo trata de reprimir los esfuerzos del otro por hacer un gol. Idealmente, la principal motivación de los jugadores no la constituye el dinero que ganarán (aunque, por supuesto, deben estar adecuadamente remunerados por su entrenamiento y esfuerzo). Es su deseo personal de victoria lo que sirve de principal estímulo.

Tal como en el deporte, también en la vida uno no puede moverse con pereza. Debemos mantenernos en movimiento con vitalidad, corriendo y saltando para superar los desafíos de la vida. Esta tarea se lleva a cabo no sólo con la cabeza y el corazón (si bien los pensamientos y sentimientos son importantes) sino con la acción de los pies. Sólo al poner nuestros conocimientos en vigorosa práctica, podemos albergar la esperanza de resultar victoriosos en nuestra procura por introducir la pelota’ en el arco del Rey’.

En el pensamiento místico, la pelota’ representa el concepto de que nuestras actividades Divinas deben abarcar cada aspecto de nuestro ser. Apuntar hacia el arco representa el saltar directamente hacia los más elevados niveles de espiritualidad, esquivando las etapas intermedias necesarias en un crecimiento gradual.

Extraído de Sijot Kodesh el Rebe, Shabat Parshat Sheminí, 5740

Extr. de: “Atento a los mensajes de la vida”(Kehot Sudamericana)

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