El Contador judío

Lo que sigue es un extracto traducido libremente de una carta pública escrita por el Rebe en los últimos días del año judío 5716 (septiembre de 1956)

A medida que nos acercamos al fin del año y al comienzo de uno nuevo, cada individuo piensa en el año pasado, y toma resoluciones para el año que viene.

Para que la recapacitación sea precisa y las resoluciones sean las adecuadas, hay que tener cuidado de no exagerar las propias virtudes y logros. No es menos importante no exagerar las propias deficiencias y faltas. Los sentimientos de desánimo, sin mencionar la desesperación, Di-s no lo permita, son uno de los mayores obstáculos en la tarea de una persona para mejorar.

Lamentablemente, es posible que, incluso si uno no exagera las fallas de uno, una contabilidad honesta mostrará el lado negativo de su balanza espiritual y moral, hasta incluso, superando el propio lado positivo. Pero también en este caso, una persona no tiene una causa para desesperarse.

Además de recapacitar sobre el pasado y tomar una firme resolución para el futuro, siempre hay que recordar que todo lo bueno y Santo es eterno e indestructible, ya que éstos provienen del alma, la chispa de Divinidad en el hombre, mientras que los actos negativos son sólo temporales, y se pueden rectificar y erradicar a través de la teshuvá verdadera (arrepentimiento).

El reconocimiento de esta verdad, debería suscitar en cada persona, sin importar cuál sea su balance de los acontecimientos del año anterior, una sensación de aliento y esperanza para el futuro, sabiendo que sólo sus buenas obras son eternas, y han iluminado su propia vida, la de su familia, y la de todo Israel (debido a que “todos los Judíos son responsables unos de los otros” unidos entre sí como una sola entidad).

De esto, es también evidente que aun cuando uno ve señales de una disminución general, que la humanidad, en su conjunto, no se esta haciendo más sabio o virtuoso, en verdad, el bien en el mundo se hace más grande y más potente cada año, todos los días y cada momento, ya que todas las buenas acciones acumulan “bien” en el mundo.

Así que incluso si lo no-bueno predomina, esto sólo puede ser temporal. En última instancia, lo bueno va a predominar y lo negativo se va a anular. Como el Creador del universo ha decretado que, en última instancia, todos harán teshuvá, y Él aceptará su teshuvá, para que “nadie sea abandonado”.

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