El arte de perdonar

El arte de perdonar no es una acción solitaria que se empieza y finaliza en un lapso corto de tiempo. Poder perdonar es un proceso muy complejo y largo, en donde vamos progresando lentamente hacia la meta.

En un ensayo sobre este tema, el Rebe de Lubavitch explicó que hay tres niveles de perdón:
1) No le deseamos al otro ningún mal, y hasta llegamos a rezar por su bienestar. En este nivel de perdón, podemos seguir un poco enojados, sentirnos heridos y hasta incluso enojados. Pero aún así, sentimos que no deseamos desearle ningún mal a la persona y no queremos tomar ningún tipo de venganza.
2) No estamos más enojados. En este segundo nivel, podemos no estar preparados para relacionarnos con esa persona como antes, pero podemos seguir adelante y dejar fluir hasta el punto que no guardamos ningún sentimiento de enojo y rencor.
3) Retomar la amistad. En este nivel, el perdón es completo. No solo hemos perdonado al individuo, sino también, lo hemos entendido y re aceptado otra vez. Ahora estamos listos para ser tan cercanos a esta persona como en los viejos tiempos.

El Talmud explica que si incluso si alguien nos ha herido terriblemente, se espera de nosotros encontrar las fuerzas para perdonarlo incluso al primer nivel. La ausencia de cualquier perdón es un símbolo de crueldad. Desearle el mal a alguien y el deseo de venganza, respresentan una debilidad en la personalidad que requiere de rectificación.

Una forma más complicada de perdón es el segundo nivel, en donde cesamos el sentirnos dolidos o enojados. Si nos han herido o engañado, tenemos que tener tiempo y ardua labor en quitarnos estos negativos sentimientos. Puede ser un largo proceso de curación hasta que estos sentimientos puedan desaparecer por completo de nuestro corazón y nuestra alma.

La forma ideal de perdonar es el tercer nivel en donde retomamos la amistad
. Como sea, debe recalcarse que esto no es siempre posible. Algunas relaciones son tan tóxicas que lo más responsable en este caso es alejarse de ellas. Pero no debemos tener un enfoque de “o todo o nada”. Si retomar la amistad es imposible, no es siempre necesario cortar todo tipo de contacto o convertirse en antagónico. Podemos alcanzar un nivel más básico de perdón deseándole al otro todo lo mejor. Podemos parar de estar enojados con ellos, y darles un básico de respeto. Podemos seguir saludándolos cuando los vemos y darles la dignidad que todo ser humano merece.

Cada avance pequeño en nuestra relación es significante, tiene un profundo afecto y genera alegría.
Toma el primer paso ahora.

Por Michael Gourarie

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