Dos almas

Hay varios niveles en el servicio de Di-s. Hay un nivel, en donde la luz de la divinidad disipa la oscuridad, como se entiende del famoso dicho “Una pequeña cantidad de luz disipa una gran cantidad de oscuridad” (Tania, cap 12). Hay un nivel aún mayor en donde uno transforma la oscuridad misma en luz.
El Zohar establece, “¡El momento de rezo es momento de batalla!” Esto significa que durante la plegaria hay una batalla espiritual entre el mal instinto, que es la oscuridad del hombre, y el buen instinto, que es la luz. El mal instinto es llamado “oscuridad”, porque su deseo es solamente hacia placeres físicos.

La mala inclinación se caracteriza esencialmente por cualidades emocionales: amor, miedo, orgullo, etc. también tiene el poder del intelecto, pero su intelecto es sólo para cosas materiales, ideando todo tipo de esquemas con el propósito de adquirir los placeres físicos que anhela, y también encontrando diferentes maneras de justificarse. A veces, la persona misma reconoce que está errada, pero sin embargo encuentra varias racionalizaciones, incluso aquellas que sabe que son falsas, y usa estas razones falsas como una base para adquirir sus deseos. Siendo que esta conducta es similar al comportamiento de un animal, el intelecto de la mala inclinación es llamado “El alma animal”.

La primordial esencia de la mala inclinación es que posee el “poder del deseo”. Este anhelo y deseo de la mala inclinación es de una fuerza excepcional, como vemos en el famoso dicho (Sucá 52b): “Cuanto más uno sacia sus deseos animales, más hambriento y lujurioso se vuelve”. Lo mismo se aplica a la mala inclinación; cuanto más uno se subyuga a sus deseos, más poderoso, y más feroz el “poder del deseo” se vuelve, hasta que lleva a la persona a robar, asaltar hasta incluso a matar, Di-s no permita. Esto está ejemplificado por el Hijo Rebelde, aquél que se rebela contra sus padres (Deuteronomio 21:1), cuya conducta se degenera a pasos graduales de graves excesos en la comida y en la bebida hasta que eventualmente llega a un nivel de asesinato, Di-s no permita. Por lo tanto, la mala inclinación y el alma animal son llamados “oscuridad”. Por otro lado, la buena inclinación, junto con su intelecto (el alma Divina), son llamados “luz”, porque infunden luz dentro de la oscuridad de la mala inclinación y del alma animal.

El trabajo de la buena inclinación y del alma Divina de iluminar la oscuridad del mal intelecto y del alma animal, es llamado “batalla”, ya que ambos, el alma animal y el alma Divina utilizan sus más destacados poderes, para poder ganarle a su rival. El deseo de querer controlar a tal enorme adversario es tan grande que cualquier forma se considera que vale la pena usar para poder ser victorioso. Encontramos que para poder ser victorioso en la batalla, un rey utiliza sus tesoros más preciados, aquellos que estuvo acumulando y guardando por varias generaciones, y ambos lados participan en la batalla con una firme determinación de morir, si es necesario. Esta analogía puede ser aplicada también a la batalla espiritual entre las fuerzas ocultas del mal y del bien, cada uno ejercitando sus capacidades máximas para ganar.

En el campo de batalla, varios tipos de armas son utilizadas. Hay ciertos tipos de armas que sólo pueden usarse para distancias cortas, mientras otras están en condiciones de ser usadas únicamente para propósitos más duraderos. Esto es cierto también, cuando hablamos de la batalla espiritual entre la Buena inclinación y la mala inclinación, ambos poseen estos tipos de armamentos. Las armas reveladas, o las de corta distancia de la mala inclinación, son las cosas físicas y materiales, incluso aquellas permitidas por la Torá. Como explica el Alter Rebe (Rabí Shneur Zalman, fundador del movimiento Jabad Lubavitch) en el Tania (Cáp 7), que incluso comida Kasher, cuando es ingerida con la intención de saciar el deseo de uno, se convierte en algo malo. El deseo, que era el factor inicial de la ingesta, transforma lo bueno en malo, y esta maldad eventualmente se convierte en un arma que destruye la espiritualidad de la persona, o por lo menos, lo hace espiritualmente defectuoso. Recibe su vitalidad del Mal, lo que lo lleva a un nivel en el cual siente placer por un deseo físico.

La mala inclinación también posee armas que alcanzas grandes distancias. Contrariamente a lo mencionado anteriormente, en donde uno ingiere sólo cosas permitidas, ahora la mala inclinación hace que la persona transgreda involuntariamente, haciéndole hacer cosas prohibidas, y de esta forma, matándolo espiritualmente. Una persona un vez, fue a lo del erudito yerno del Alter Rebe en Liozna, y se quejó al yerno, quien siempre lo había conducido por buenos caminos, que de repente se sentía acosado por dudas respecto a su fe, causándole gran angustia. El Rebe le dijo que sin saber, él había estado comiendo comida prohibida. El Rebe le mostró una forma de arrepentimiento, y de esta forma pudo volver a estar sano espiritualmente. Vemos así, que comidas prohibidas, o cosa que se le parezca, son las armas infames de la mala inclinación que llegan muy lejos y lidian a la destrucción, Di-s no permita, o al menos, daña severamente la espiritualidad de la persona.

La buena inclinación también posee dos tipos de armas, aquellas que funcionan de cerca, y aquellas que alcanzan grandes distancias. Estas últimas son de tal naturaleza que prevalecen sobre el mal escondido de la mala inclinación. Estos tipos de armas son: 1) La aceptación del yugo de la Torá y las Mitzvot, 2) temor del Creador. El servicio de la aceptación del yugo de la Torá es el arma de la buena inclinación que funciona a corta distancia. La aceptación del yugo de la Torá significa que el servicio de Di-s de uno, ya sea en el estudio de la Torá y en el cumplimiento de las Mitzvot, no es dependiente del entendimiento de uno o del deseo de querer entender la razón de tal o cual precepto. Por el contrario, lo hace simplemente porque es un mandamiento de Di-s, sin cuestionar por qué. La aceptación del yugo de la Torá lo resguarda a uno de la Mala inclinación y de sus deseos, porque él resolvió que todo lo que la mala inclinación anhela, él no le va a hacer caso. Esta resolución fue hecha como resultado de la aceptación del yugo de la Torá sin razón alguna.

Esta es la diferencia esencial entre el servicio de Di-s basado en el entendimiento y el servicio de Di-s basado en la aceptación del yugo de la Torá. Cuando la resolución de no conformar a los caprichos y a los deseos de la mala inclinación es basada en la razón, está sujetada a cambios en relación a las fluctuaciones del intelecto. Esto puede verse, en el caso de un estudioso que presenta una profunda tesis y la expone con mucha profundidad. Cada declaración intelectual o concepto debe lidiar a un resultado práctico o a una aplicación. Obviamente, el resultado práctico depende de la razón subyacente. Cuando otro estudioso repudia la tesis, entonces el resultado práctico también es cambiado correspondientemente. De la misma manera, el servicio de Di-s basado sólo en el intelecto será afectado por los cambios en el razonamiento y en la lógica. Por otro lado, el servicio inspirado en la aceptación del yugo de la Torá trasciende la razón; por lo tanto, no hay cambios.

La resolución de aceptar el yugo de la Torá, es el arma que domina a la mala inclinación. Esto significa, que utiliza aquellos objetos físicos que precisa, no para gratificar sus deseos, sino porque son necesarios para su existencia física. La segunda arma de la buena inclinación es temor a Di-s, dicho de otra manera, teme lo que Di-s prohibió. Esto domina el mal oculto de la mala inclinación, ya que el temor a Di-s se caracteriza por la escrupulosidad en lo que uno hace, y por lo tanto, está protegido en todo lo que hace.

El tiempo y lugar en donde esta espiritual batalla toma lugar, es durante el rezo. Ambos, el alma Divina y el alma animal se fortalecen con su máximo poder, cada uno tratando de gobernar al otro. Como está escrito acerca de Iaakov y Esav “…y una nación tratará de prevalecer sobre la otra” (Génesis 25:23, refiriéndose a las dos naciones provenientes de Iaakov y Esav). En un sentido más profundo, relevante al servicio divino de cada judío, Iaakov y Esav se refieren respectivamente a lo espiritual y a lo mundano. Esav, el hijo de Itzjak, es llamado “el hombre del campo”, por su interés en lo mundano solamente. Todo su deseo es sólo para placeres físicos, y por ello, actúa falsamente y traidoramente. Tiene el mayor respeto de su padre, Itzjak (cuando le tenía que servir comida, se vestía con sus mejores ropas, cumpliendo de esta manera con el precepto de honrar a los padres), pero, también lo engañó.

Iaakov, por el otro lado, representa lo espiritual, como es llamado “un hombre simple”, quien no es capaz de engañar a los demás. El único interés de Iaakov era en temas espirituales; todos sus pensamientos se centraban en cómo elevarse y mejorar, como enseña el Talmud, que una persona debe ser amable con la gente y devoto con Di-s (Kidushin 40a). Todo su placer era el estudio de la Torá; él es descrito como “un morador en la carpa”, estudiando la Torá que le era enseñada en la sala de estudios de Shem y Ever.

En términos del servicio de Di-s de un Judío, Iaakov y Esav corresponden respectivamente a las dos almas dentro de cada judío, el alma Divina y el alma Animal. Ambas almas desean ganar la batalla que ocurre en la persona. Este es el significado de “y una nación tratará de conquistar a la otra”. Cuando dos personas pelean, la pelea que se está llevando a cabo le da a cada uno una cierta cantidad de coraje y fuerza.
Lo mismo se aplica a la batalla espiritual que se lleva a cabo entre el alma Divina y el alma animal que toma lugar durante el momento del rezo. Por lo tanto, encontramos que durante la plegaria dos emociones opuestas son reveladas dentro de la persona, una que deriva del alma Divina, y otra del alma Animal. Vemos que durante la plegaria, varios pensamientos ajenos entran en la mente de la persona, hasta que llega a olvidarse de que está parado frente a la presencia de Di-s, Rey de los reyes, y de que está rezando. Sin embargo, cuando una persona está ocupada con sus asuntos de negocios u otros asuntos mundanos, como ser comer y beber, entonces ningún otro pensamiento puede entrar en su mente.

Mientras habla o escucha conversaciones banales, se olvida momentáneamente de sus preocupaciones financieras, pero por el contrario, durante los momentos de rezo, extraños y ajenos pensamientos invaden su mente. Sin embargo, también encontramos que durante los rezos, incluso si uno no es conciente del significado de las plegarias, no obstante hay ciertos párrafos o versículos que los recita con mucha profundidad y con tal vitalidad que permea todo su ser. Estas disposiciones opuestas tienen su origen en el alma Divina y en el alma Animal. El alma Animal causa que se le despierten a uno todo tipo de extraños e inadecuados pensamientos, distrayéndolo de su plegaria, mientras que el alma Divina lo inspira a uno con vigor que se expresa en un desgarrador clamor de arrepentimiento. Esta explosión emerge de la simple fe y completa confianza de que “él será salvado de esto”

Y a través de la redención individual de cada judío, que se consigue cuando el bien conquista al mal dentro de él es que vendrá la completa redención de nuestro pueblo. Y así, todos presenciaremos el cumplimiento de la profecía: “Qué grande es ese día, no hay ninguno como él” con la caída y destrucción de Gog y Magog, y la completa redención de todos los judíos, mediante nuestro justo Mashíaj.

Extraído de escritos y charlas del Rebe anterior, Rabí Iosef Itzjak Schneerson

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