Conexión entre alma y cuerpo

Muchas personas, de todos los estratos sociales, antecedentes u oficios, consultaron al Rebe una amplia gama de problemas personales.
El Rebe vive eternamente a través de sus enseñanzas, y como dicen nuestros Sabios, “ahora más que nunca”.

Afines de los ochenta, el Rebe dispuso la publicación de 200 mil cartas sobre un variado conjunto de respuestas a una serie de preguntas, muchas relacionadas con la salud. Ante estas cuestiones, él recomendaba que se consultara a dos especialistas, preferiblemente amigos, y en caso de divergencia, a un tercer profesional. Sobre espiritualidad, tal como dice el Pírkei Avot, (Ética de Nuestros Padres), hay que ver a un rabino de confianza. He aquí una serie de consejos para diversos males, entre los que hay conexión entre la salud espiritual y la corporal.

FUMAR
Mi suegro, en una carta con fecha 12 de Tévet de 5704 (1943), emitió una prohibición de fumar para todos los estudiantes de la yeshivá de Lubavitch hasta los veinte años. A aquellos mayores de esa edad, les pidió que se abstuviesen de fumar por su propio bien.

DESESPERANZA
La desesperanza es puramente influencia del yétzer hará (la inclinación al mal). Perder las esperanzas en su servicio a Di-s, meramente porque no ha erradicado por completo su yétzer hará, es contrario a la fe pura en Di-s. Uno debe orar para que su vida se salve espiritualmente. Sin embargo, para que el Santo Bendito sea, reciba las plegarias, debe ser una plegaria pura y sincera.

FATIGA MENTAL

Uno debe asegurarse de mantener la mente activa y fresca. Cuando está cansada no se memoriza bien. Cuando uno estudia o mira dentro de un libro y se da cuenta de que la mente no está asimilando lo que lee, debe cambiar de tema de estudio, por ejemplo de la Mishná al Talmud. Otra solución es parar y hacer alguna otra cosa que no involucre el estudio, por ejemplo, ir a buscar una persona pobre y darle tzedaká.
Después de que uno realiza estos cambios, puede reanudar su estudio original.
Esta interrupción temporal puede hacerse de otra manera. Uno puede estudiar durante media hora o una hora y luego hacer un paréntesis, ya sea en el estudio del mismo tema o de hacerlo de la misma manera. Por ejemplo, si ha estado leyendo profundamente con mucha concentración, puede pasar a algo más superficial. Además de memorizar varios capítulos de la Mishná y repasarlos constantemente, si bien llevará mucho tiempo, es una buena manera de fortalecer la memoria.
Por último, escribir un breve resumen del tema que se ha estudiado ayudará a la memoria.

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