Con tinta divina

Hacer Teshuvá es increíble.
Es buscar en nuestra vida un poco más de sentido.
Priorizando los objetivos que realmente valen la pena y corrigiendo aquellos actos cuyos caminos en vez de hacernos crecer y formarnos, nos llevan a lo contrario.
Empezamos a investigar  qué tiene para decirnos el Creador sobre nosotros mismos. Y comenzamos a experimentar tantas nuevas sensaciones que hasta sentimos que no nos conocemos.

¿Cómo puede ser que a esta altura de mi vida no me conozca?
La  realidad es que hasta al día de hoy conocimos de nosotros lo que nuestra capacidad y vivencias nos permitieron,  lo que al interactuar con un mundo tal vez carente de valores reales, fuimos revelando de nosotros.
Pero teníamos dentro mucho más.
Sentimientos que ahora quieren salir con toda la fuerza. No aceptando ya más, ser conducidos por la vida con ese velo anterior que ocultaba su máximo ser.
Y es el estudio el que nos da este conociendo para el cambio.
Es la luz de la Torá la que se ocupa de ir alumbrando esos sectores olvidados. Desenterrando esa chispa Divina intacta que tenemos dentro.

¿Se puede hacer Teshuvá (retornar a Di-s) y romper con esa historia tal vez errada, pero nuestra?
Dejémoslo a Él.
Permitamos que la luz de la Sabiduría Divina se encargue.
Que así como una luz vela un rollo de fotografías, que la Luz de la Torá se ocupe de blanquear nuestros actos. De regalarnos un volver a empezar. Curando nuestros dolores, recreando nuestros fundamentos y formando nuevas bases con la fortaleza que solo Él nos da.
Y así como dice el versículo: “Él Es, Fue  y Será” explicando que  Di-s es presente, pasado y futuro, Su Luz va a ir transformando en nosotros todos los tiempos.
Y aunque ese cambio lleve esfuerzo. Sabemos que tenemos la fuerza para lograrlo. Y que este es el momento indicado. Días de balance, cuando los 13 Atributos de Misericordia Divinos están revelados, esperando solamente que tomemos la iniciativa.
Y el único requisito es  “Querer”
Querer ser como una hoja en blanco, ni tachada ni enmendada. Limpia, para recibir nuevas experiencias, nueva formación y vivencias. Aptos para arrancar un nuevo año lleno de expectativas y crecimiento. Y no temiendo al error, al volver a equivocarnos, a nuevamente elegir mal, porque esta vez nuestra hoja, con esa la blancura que sólo le da el retorno a las fuentes,  va a ser escrita únicamente con Tinta Divina.

David Konfederak

(Basado en las Enseñanzas del Rebe)

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