Cómo tratar las adicciones

LEYES DE LOS ANIMALES

La Torá, en la porción de Mishpatim, trata las leyes de los animales que dañan animales de otras personas o propiedades1.

Por ejemplo, digamos que su perro -normalmente bien educado, doméstico- avanza frenético y repentinamente ataca y muerde al perro de otra persona en un lugar público. ¿Cuál es la ley?  En caso de los primeros tres incidentes, dice la Torá, el dueño del perro paga sólo por la mitad del daño. Ya que es inusual que el perro se pierda y muerda a alguien. No se esperaba que el dueño del perro tuviera que vigilarlo. Por consiguiente, no se lo juzga completamente responsable por la pérdida y comparte la misma con el dueño del perro herido.

Esto sólo es verdad en los primeros tres incidentes. Después de tres oportunidades de tal agresión, se establece que este perro es de naturaleza destructiva y se espera que su dueño lo vigile y es totalmente responsable por todos los daños y perjuicios causados como resultado de su fracaso al cuidarlo2.

¿ES POSIBLE EL ARREPENTIMIENTO?

¿Qué hay sobre la reorientación? ¿Puede un perro, un toro o cualquier otro animal que se descarrió, reasumir su estado original de inocencia?

Sí, dice el Talmud3. Esto puede lograrse de dos maneras. O que el dueño entrene a su animal rigurosamente hasta que su conducta se transforme de agresor a un animal sosegado.

Otra opción, dicta el Talmud, es vender el animal o concederlo como regalo a otra persona. Con un nuevo dueño y nuevos modelos y horarios, la Halajá (ley judía) asume que el animal que proviene de una especie que es normalmente doméstica y de buen comportamiento, volverá a ser no-violento hasta que se pruebe de nuevo que es destructivo4.

LA DIMENSIÓN PSICOLÓGICA

Señalamos numerosas veces que cada ley de la Torá contiene además de una concreta interpretación física, una versión psicológica y espiritual. Ésta es una de las funciones primarias de la tradición mística judía-Cábala y Jasidut- para explicar el significado metafísico que se haya detrás de cada ley y Mitzvá de la Torá y el Talmud.

¿Cómo podemos aplicar lo antedicho acerca de estas leyes a nuestras vidas personales?

EL ANIMAL MÍSTICO

Cada uno de nosotros posee un animal dentro suyo, una conciencia terrenal y mundana que busca su auto- preservación y auto-perfeccionamiento. En la tradición judía, en contraste con algunas otras tradiciones, el animal humano no se ve inherentemente como malo y destructivo, sólo como potencialmente malo y destructivo.

Originalmente, cuando nacemos, el animal dentro de nuestra psique es inocente e incluso tierno, como un cachorro pequeño y tierno. Su meta primaria es meramente conservar su existencia, satisfacer sus demandas naturales, y disfrutar de una “buena vida”. Sin embargo, si nuestra conciencia animal no es educada, cultivada y refinada, este animal inocente y dulce puede transformarse en una bestia egoísta; a veces la bestia puede convertirse en un monstruo, propenso a destruirse a sí mismo y a otros en su demanda de auto-perfeccionamiento y auto-engrandecimiento.

Los animales que se hayan dentro de las personas, se vuelven de hecho, en un momento dado, fuerzas perjudiciales que causan dolor y desastre a ellos o a otros. Hay dos categorías de animales- humanos perjudiciales. Uno cuyos momentos de agresión se ven como raras desviaciones, y otro en quien estos modelos destructivos se vuelven su conducta común.

En casos donde el animal es generalmente moral y decente y su acto de destrucción es una anomalía rara, la Torá declara, que debemos ser más comprensivos con el “dueño” del animal. Nadie está autorizado a agredir o a morder a otro ser humano jamás, pero hablando prácticamente debemos recordar que incluso el marido más dúctil podría perderse y levantar su voz con rabia e incluso la mujer más amorosa puede, en un momento de tensión, hacer un comentario molesto. Es doloroso, deben hacerse mejoras, pero no es el fin del mundo.

Mientras que el agraviador reconozca el mal que causó y acepte la responsabilidad de ello, serán seguidos de entendimiento y perdón.

Pero si los incidentes de abuso y destrucción persisten- por ejemplo, si un marido grita continuamente a su esposa o a sus niños, o una persona en posición de liderazgo o dirección, destruye las vidas de las personas bajo su mando, esta conducta no debe perdonarse nunca. Estamos tratando con un animal que se ha convertido en una bestia destructiva y debe detenerse inmediatamente.

Y, ¿cómo vuelve semejante animal a su estado de inocencia original? ¿Cómo hacer que un animal que se ha convertido en salvaje recobre la confianza de las personas que ha herido tanto?

DOS CAMINOS HACIA LA RECUPERACIÓN

Existen dos caminos disponibles.

El primero es un proceso riguroso de auto-refinamiento en que el animal aprende a confrontar y desafiar sus miedos más profundos e impulsos y quitar la bestia de su carácter abusivo.

Incluso antes de que se las arregle para trabajar revisando todas las cámaras oscuras de su animal salvaje, las enseñanzas del Judaísmo presentan otro alternativa también: Cambiar la jurisdicción del animal.

Tome su animal y sométalo a la propiedad de Di-s. Incluso antes de elevar su animal a un reino más alto, ríndalo a una realidad más elevada. Tome su rabia, sus aficiones, su depresión, y su miedo y sométalos a Di-s. Una bestia peligrosa puede convertirse en un alma agradable.

(Este ensayo está basado en una charla del Lubavitcher Rebe de Sukot 19875)

1) Éxodo 21:35-36 e Ibíd. De Rashi. De Talmud, tratado Baba Kama.

2) Semejante animal se llama en el Talmud un Muad, en contraste con un Tam que es el título concedido a un animal doméstico antes de que haya atacado tres veces.

Hay un argumento interesante entre comentaristas del Talmud, si un animal que ataca tres veces es juzgado por la Ley Judía como de haberse vuelto de naturaleza destructiva, o que su modelo agresivo de conducta demuestra que siempre ha sido de semejante disposición, sólo que estábamos meramente desprevenidos de ello (Ajaronim a Baba Kama 2,b.) Este debate tiene algunas implicaciones interesantes, particularmente cuando repasamos esta ley desde una perspectiva espiritual y psicológica, discutidas debajo.

3) vea Baba Kama 14a; pag. 39-40. Rambam Hiljot Nizkei Mamon 6:6-7.

4) aunque esta opción se disputa en el Talmud (Baba Kama 40b), Maimonodies (ibid.) la visión arriba mencionada como ley definitiva.

5) Likutei Sijot vol. 36 pag. 102-108.

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