Buen uso de nuestras facultades

Las facultades con las cuales el hombre fue dotado pueden ser usadas constructivamente o destructivamente. La elección es nuestra…

El Baal Shem Tov, en particular, señaló que aún aquellos rasgos que parecen ser indeseables pueden tener aplicaciones constructivas. Por ejemplo, uno puede ser envidioso de los logros espirituales de otra persona y ser estimulado por esta envidia a mejorarse él mismo. Uno puede usar el odio para despreciar el mal. Uno puede ser vano y orgulloso, y con eso considerar inapropiado estar por debajo de la propia dignidad.

En la porción de la Torá de hoy, Haazinu, Moshé se refiere a los israelitas como “obstinados y torcidos” (32:5), en que ellos distorsionan sus rasgos para usarlos de una manera corrupta. Como un ejemplo él declara, “Al Todopoderoso Único que te creó olvidaste (teshi puede significar olvidar), olvidaste al Di-s que te formo”.

El Rabí de Kotzk dijo que la capacidad para olvidar fue concedida al hombre de modo que pudiera olvidar los problemas del pasado y fuera capaz de funcionar sin la carga de penas pasadas. Uno debería olvidar también cosas desagradables que otros le hicieron a él. Desgraciadamente, algunas personas retienen estos recuerdos. Ellas pueden olvidar las cosas buenas, ya sean las gracias de Di-s o favores de otras personas. Ellos usan mal su capacidad para olvidar.

El Maguid de Dubno dio una parábola de un hombre quien estaba profundamente en deuda con muchos acreedores, y no podía pagar a cada uno de ellos más que una mera fracción de lo que les debía. Un acreedor le dijo: “Escúchame. Cuando otros vengan por su dinero, actúa como si tú fueras insano. Habla disparatadamente y compórtate de una manera tonta. Todo lo que ellos te pidan, simplemente ríete por nada y di algo completamente irrelevante. Ellos concluirán que tú has enloquecido y que no hay propósito en intentar tratar contigo. Ellos te dejarán en paz, y entonces tú podrás pagarme lo que me debes”.

El hombre hizo como se le dijo, y el plan fue de lo más efectivo. Todos concluyeron que él estaba loco y simplemente cancelaron las deudas. Cuando quien había dado su consejo vino por su dinero, el hombre respondió disparatadamente.
“No intentes realizar esa trampa conmigo” dijo el acreedor. “Recuerda, fui yo quien te dio esta idea. ¡No la uses contra mí!”
Di-s dice, “Tú emprendes tus asuntos diarios y te olvidas de Mí y tus obligaciones en el mundo. Pero Yo fui el que te dio la capacidad para olvidar, de modo que tú pudieras deshacerte de recuerdos que inhibirían tu funcionamiento. ¡No uses esta capacidad para olvidar contra Mí!”

Sí, nosotros podemos ser obstinados y torcidos. Por tanto, hagamos una lista de todas las capacidades que tenemos, y examinémoslas atentamente para ver si estamos o no usándolas constructivamente.

Extraído de VIVIENDO CADA DIA de R. Twerski. Editorial Bnei Sholem

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