Bebiendo con el Demonio

Un estado de intoxicación es el territorio de los espíritus malignos

Los valores morales no están determinados solamente por las acciones, sino que primordialmente están determinados por la intención que hay detrás de la ejecución de tal o cual acción. El vino puede usarse para servir a Di-s con un espíritu de alegría y regocijo, como es el caso del recitado del Kidush para santificar al Shabat. O, similarmente cuando se usa para Havdalá, la ceremonia que marca la finalización del Shabat. Por el otro lado, puede usarse para embriagarse, para insensibilizar el ambiente en el que uno está, o para cosas peores.

A Noaj se lo describe como “un hombre de suelo”, ya desde que comenzó a hacer uso de su vino, él mostró lo que había tenido en mente cuando plantó la vid. Su intención de plantar uvas había sido puramente enfocada a la tierra, no a los cielos. En un acto de “medida por medida”, se convirtió en víctima de este acto inmoral, viendo que el uso que le había adjudicado al vino podía producir inmoralidad, aflojando la inhibición que previene que el hombre transgreda la ley Divina. Y por ser responsable por contribuir a la falta de pureza, él mismo fue castigado por haber actuado de manera impura.

En Bereshit Raba 36 está escrito que cuando Noaj plantó la vid un demonio llamado Ashmodai se le apareció y le dijo: “Tú eres mi compañero, pero te advierto: no interfieras en mi dominio, de lo contrario te lastimaré”. El significado del Midrash es que inicialmente cuando él plantó el viñedo, Noaj no había tenido ni intenciones positivas ni intenciones negativas. Sino más bien, se había ocupado de una actividad permitida, una actividad que sin embargo, se presta a incentivar a que salgan todo tipo de demonios que hubiese sido mejor que permanezcan escondidos. Se le unió una fuerza externa, una fuerza impura (Demonio). Esta fuerza le informó que el producto de la fruta que había plantado podía servir para fines puros o profanos. La fuerza le advirtió que no permita que el vino siriviera para propósitos proganos, o sea, que no interfiera con el dominio de los demonios incentivando la embriaguez; de lo contrario se dañará cada vez que no use el vino para propósitos sagrados.

De Torat Moshe por Rabí Moshe Alshij

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