A través del control

El décimo Mandamiento es de alguna forma complicado, nos dice que no envidiemos a otra persona. La mayoría de los otros Mandamientos involucran el control o regulación de nuestros actos físicos, pero esta invade nuestros propios pensamientos.
Hay tres categorías en la expresión: pensamiento, palabra y obra. En la tradición Judía, controlar las acciones de uno, es el nivel mas simple de auto-control y observancia. El habla es un poquito mas difícil. Pensamiento, al ser un nivel de expresión tan interno, es la mas complicada de todas.
La filosofía Jasídica hace gran énfasis en la mente, el intelecto, controlando al corazón, las emociones.
A través de este Mandamiento, Di-s no está diciendo que sí podemos controlar nuestros pensamientos y dirigirlos a buenos propósitos.
Nos está dando el regalo de la inteligencia humana para ser capaces de discernir lo bueno de lo malo, también en lo mas profundo de nuestros pensamientos. Haciendo esto, utilizamos la ventaja de la inteligencia humana para metas positivas y constructivas.

Escuchamos mucho sobre “hacer buenas acciones”, que es algo que definitivamente hay que fomentar. Sin embargo, el nivel mas elevado de refinamiento personal, es cuando esa misma acción, no es solo un acto externo que puede no reflejar nuestra verdadera intención, sino que es la continuación de nuestro propio pensamiento.
Lleva tiempo, esfuerzo y refinamiento, pero puede lograrse.

Por: Mordechai Wollenberg

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