¿Miró hoy el cielo?

No es que esté por verse un eclipse de luna o algún fenómeno distinto…


Mi pregunta es acerca del diario vivir. ¿Se toma usted aunque sea un instante por día para mirar el cielo? Voy a contarles una pequeña historia que expresa el motivo de mi propuesta.

Cierta vez, un simple jasid, que viajaba de pueblo en pueblo vendiendo su mercadería, visitó al Rebe Maharash. Durante su audiencia personal, el Rebe Maharash le dijo, entre otras cosas: “¿Sabes? te envidio” ante la sorpresa del judío, el Rebe continuó: “Tu recorres los caminos y puedes llevar a la práctica todos los días el versículo de los Salmos que dice: “Elevad vuestros ojos al Cielo y ved Quién los ha creado”. Los cielos son semejantes al Trono Celestial, y mirarlos produce amor y temor a Hashem. Es por eso, que en todas las Sinagogas debe haber ventanas que permitan ver el firmamento…”
Esto, entre otras cosas, inspiró profundamente a este simple jasid, que después de decenas de años, lo relataba como si el diálogo hubiese tenido lugar el día anterior.

Recuerdo que hace algunos años, luego de haber recibido un llamado telefónico en el que se nos planteaba una situación, que a mis ojos parecía prácticamente imposible resolver, salí hacia la escuela donde enseñaba, sintiéndome desesperada. Mientras caminaba, mi mente trataba de encontrar una rápida solución al inconveniente, sin lograrlo. A medida que más pensaba en ello, más angustiada me sentía. Una voz dentro de mí decía: “¿Cómo voy a resolverlo?” Me sentí tan impotente… ¡tan pequeña e insignificante!

Pero de pronto, instintivamente levanté los ojos al cielo, recordé esta hermosa historia y sentí que mi corazón rebozaba de alegría, alivio y tranquilidad. ¡¡¡El Cielo!!! ¡Desde el Cielo nos iban a ayudar! Lágrimas de alegría llenaron mis ojos al recordar que no estamos solos, que Hashem todo lo puede. Que no somos nosotros los que resolvemos las dificultades, que sólo se logran las cosas confiando en Di-s. A los pocos días, esa situación que parecía insoslayable, se remedió de una manera inesperada. Desde entonces, todos los días trato de poner en práctica por lo menos una vez, el “Elevad vuestros ojos al cielo…”.

Muchas veces sentimos angustia, ansiedad, miedo. Algunos para remediarlo, toman ansiolíticos o calmantes. Les recomiendo también MIRAR EL CIELO. Es un ejercicio fácil, económico e infinitamente reconfortante. Quizás no resuelva los problemas, pero ayuda a conectarse con el Todopoderoso, a sentirse respaldado y un poco más humilde. Entonces vuelvo a preguntarle: “¿Ya miró el cielo hoy?”

Miriam Kapeluschnik

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