Travesía por la jungla

En una charla informal, una persona me relató algo que había leído en un libro…


Al tratarse de una historia, atrajo aun más mi atención. Hablaba acerca de un grupo de exploradores que habían decidido hacer un safari por las junglas africanas. Y a tal efecto, contrataron indígenas conocedores del lugar, para que los acompañaran en todo el trayecto. La expedición comenzó y avanzaban rápidamente por la selva, gracias a los aborígenes que iban con sus machetes cortando ramas, haciéndose camino. Sorteando en a su paso todo tipo de obstáculos y lidiando con las alimañas y demás especies de esta flora fauna selvática. Al cabo de tres días de intensa labor y sofocante calor, estos nativos hicieron un alto en el camino, dibujaron un circulo en la tierra y se sentaron en el medio. No explicaron nada, sólo se sentaron. No parecía un descanso habitual, pasó una hora. Y no se levantaban. Dos, tres. La gente empezó a preocuparse, no sabían qué pensar. ¿Qué habría detrás de todo esto?. No contestaban. Sorprendidos, esperaban el momento de partir, hasta que por fin explicaron: “Hace tres días que venimos trabajando duro con nuestro cuerpo, y dejamos atrás a nuestras almas, ahora paramos para recuperarlas…” Termino de escuchar este episodio y mi mente flasheó enseguida: “¡Shabat!”.
Ponete a pensar: ¿qué hacés toda la semana? Ni más ni menos que andar por este safari urbano, macheteando por las avenidas, haciéndote camino en el día a día. “Seis días trabajarás y el séptimo será para Hashem tu Di-s” Hacé un alto en el camino, cortá con la selva, colgá los machetes, aunque claro está, la propuesta no es “no hacer nada”, quedarse de brazos cruzados, el Shabat no es un descanso físico en sí mismo, la inactividad no es su fundamento, sino dedicarlo plenamente a Hashem. A conectarte con tu propia esencia. El mundo fue creado de tal forma que no necesita que trabajes en Shabat. Un joven comerciante había abierto un negocio justo cuando estaba decidiendo no trabajar en Shabat. La gente de la galería le dijo que el sábado era el día más importante, el día de más ventas. El muchacho al escuchar esto, le preguntó a su Rabino si no habría algún permiso…
A lo que el Rabino le respondió: “Date cuenta que la gente misma te dice que Shabat es el día más importante…”
Y como está escrito, más de lo que los judíos cuidan el Shabat, el Shabat cuida de los judíos.
Ya sabés, en tu expedición semanal, asesórate con los conocedores del tema, tenemos indígenas distribuidos por todo el país. Asóciate al Rey de la jungla, al Único y Todopoderoso. Hasta llegar al destino donde todo el mundo será Shabat, cuando venga el Mashiaj, pronto en nuestros días. No lo dudes, sacá el indio que tenés adentro y hacé como los aborígenes de nuestra historia. Puede ser que el mundo presione, con el argumento de que no puede detenerse, pero Shabat no se negocia.
Explican los Rebes, que así como te parás en Shabat Bereshit, así será todo el año. Vale decir que es una oportunidad digna de aprovechar. Shabat Shalom.
Gad Pitchel

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario