Rosh Jodesh Nisán- El tiempo circular

. Descubrí la interesante estructura temporal en el calendario judío…


El Talmud cuenta la historia de cómo los filósofos de Grecia desafiaron a Rabí Ioshúa a que identificara el centro exacto del mundo. Rabí Ioshúa señaló un campo en la cima de una colina cercana. “En medio de ese campo”, dijo, “hay un pozo. Ese pozo es el centro del mundo. Pueden tomar sogas y medirlo, si lo desean”.

Como cada niño de escuela lo sabe hoy, la tierra es una esfera, lo que significa que cada punto en ella puede considerarse su centro. Si un cierto punto se considera la “cima” o el “fondo” del globo, o una cierta mitad se designa como su hemisferio “oriental” u “occidental”, esto es producto de una cierta vision conceptual o histórica de nuestro mundo. En términos puramente geométricos, la superficie de una esfera no tiene cima, fondo o centro definidos, tal como un círculo es una línea sin ningún principio y fin definidos.
El tiempo que habitamos también es circular en naturaleza. A medida que viajamos por el tiempo, entramos en contacto con las diversas cualidades imbuidas a él por su Creador: libertad en Pesaj, temor en Rosh HaShaná, alegría en Sucot, y así sucesivamente. Pero cada año regresamos, como un viajero que se desplaza rodeando el globo, al mismo punto en el ciclo anual en el que estuvimos un año antes. Teóricamente, cualquier punto de este ciclo puede observarse como su “comienzo”.

Esto explica una curiosidad del calendario judío. Nosotros sabemos que el año judío comienza en el 1º de Tishrei —día que observamos como Rosh HaShaná, “La Cabeza del Año”— y termina unos 354 días después, el 29 de Elul. Pero si la “cabeza del año” es el 1º de Tishrei, ¿por qué cuenta la Torá a Tishrei como el séptimo mes del año? ¿Puede comenzar un año en su séptimo mes? ¿Y por qué el mes de Nisán, que tiene lugar aproximadamente 180 días después del 1º de Tishrei, es designado como “la cabeza de meses, el primero de los meses del año”?

Pero como una esfera con dos polos, el año judío tiene dos “cabezas” o puntos primarios de referencia, siendo cada uno de ellos igualmente su principio. De modo que nuestro viaje anual por el tiempo es en verdad dos viajes, tal como el año judío viene de dos formas: el año de Tishrei-a-Elul, y el año de Nisán-a-Adar. Cada día del calendario judío puede experimentarse en dos niveles diferentes, pues existe simultáneamente dentro de estos dos contextos.

Por ejemplo: en el año de-Tishrei-a-Elul, Iom Kipur es el clímax de los “Diez Días de Arrepentimiento” que comienzan en Rosh HaShaná. En el calendario de-Nisán-a-Adar, Iom Kipur es la segunda “Entrega de la Torá”, culminando un proceso de 120 días que comienza en Shavuot.
En el año de-Tishrei-a-Elul, el séptimo día de Pesaj es el cósmico “nacimiento de las almas”, luego de su “concepción” en Sheminí Atzeret, el octavo día de Sucot. En el año de-Nisán-a-Adar, Pesaj es la primera festividad, comenzando un ciclo que culmina en Purím, el “último milagro” y la frontera final en nuestra búsqueda de conexión con Di-s.

El 1 de Tishrei puede ser el aniversario de la Creaciòn y el primer día de la historia humana, pero el mes de Nisán marca el nacimiento del tiempo judío. El 1º de Nisán Di-s ordenó Su primera mitzvá a la recién nacida nación de Israel: establecer un calendario basado en el ciclo lunar mensual.

Basado en Likutéi Sijot, Vol. 1, pags. 233-236

Editado y extraído de “El Rebe enseña”, Editorial Lubavitch Sudamericana


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