El mes de Jeshvan

Este mes es el segundo del año, llamado también “Mar Jeshvan”, por dos motivos…

Mar significa “amargo“, debido a que en este mes no hay ninguna festividad ni alegría especial.
El otro motivo es el principal y tiene que ver con las lluvias, que en el hemisferio norte son esperadas en este mes (mar, del hebreo – gota de agua).
En el libro de “Melajim”-“Reyes”, se cuenta que el Rey Salomón concluyó la construcción del Beit HaMikdash, el Sagrado Templo de Jerusalem, en el mes de Jeshvan. Todo el pueblo esperaba ansioso la inauguración del mismo, pero Di-s no lo ordenó hasta el mes de Tishrei del siguiente año.

Sin embargo, y a pesar de que los festejos y ofrendas especiales no se llevaron a cabo en el mes de Jeshvan, este mes posee una importancia especial, una bendición grande y particular, pues el mismo pueblo tuvo el gran mérito de finalizar la construcción del Gran Templo con sus propios aportes.

¿Cuál es la enseñanza que podemos tomar nosotros, que esperamos la construcción del tercer Templo? (y más cuando de acuerdo a nuestros Sabios, hay una bendición especial para que se concrete en este mes!)
Cada judío puede y debe participar en esta reconstrucción, si bien no con aportes materiales como lo hicieron en la época del Rey Salomón, debe hacerlo con incrementos espirituales. Cada uno de nosotros debe aumentar por ejemplo en el estudio de la Torá y en el cumplimiento de los preceptos. No solo para su propio enriquecimiento espiritual, sino también puede influir sobre sus semejantes, con amor al prójimo y propiciando la verdadera unión del pueblo de Israel.
Quiera Di-s hacernos merecedores de ser la generación que vea la reconstrucción del Sagrado Templo, pronto en nuestros días.

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