El detector de humo judío

Cada tanto, por motivos de seguridad, debemos chequear el detector de humo y su batería para asegurarnos de que funciona correctamente. Hay detectores más sofisticados que incluso nos informan cuándo es necesario revisarlos y cuándo hay que cambiarle las pilas.
Existe otro aparato de “seguridad” en nuestras casas que debe ser chequeado periódicamente: la ‘Mezuzá’. Se acostumbra que una persona entendida -el Sofer (escriba)- revise el pergamino de la Mezuzá al menos dos veces en siete años, particularmente en el mes de Elul. Aunque las Mezuzot no vienen empaquetadas con estas instrucciones, es importante seguirlas.

De momento que nos encontramos en Elul, el mes previo a Rosh Hashaná, es la época apropiada para revisar las Mezuzot y para aprender sobre su funcionamiento, como protector de nuestro hogar.
El Zohar, que explica los aspectos más esotéricos del Judaísmo, nos dice que tener una Mezuzá en cada puerta nos otorga protección Divina desde el momento que dejamos nuestra casa hasta que retornamos a ella.
Este mismo aspecto está también insinuado por las tres letras hebreas que aparecen en el reverso de la Mezuzá: Shin – dalet – iud, que forman uno de los nombres de Di-s. Esas letras forman también el acróstico de las palabras: Shomer Daltot Israel -el Guardián de las puertas de Israel.
Así como en Egipto, la sangre que fue salpicada en las jambas de las puertas de los hogares judíos, mantuvo lejos al Ángel de la Muerte, la Mezuzá tiene el poder de “no permitir al destructor entrar dentro de vuestras casas para atacarlos” (Éxodo 12:23).
De todas maneras no debemos mirar a la Mezuzá como a un amuleto, ni como a un símbolo de buena suerte, ni como el ajo para colgarlo del cuello. ¿Cómo podríamos comprender el hecho de que la Mezuzá nos protege cuando nos encontramos dentro y fuera de la casa? El gran comentarista de la Torá, Onkelos, explicó que la protección de Di-s al pueblo de Israel a través de la Mezuzá funciona de la siguiente forma: “Entre los seres humanos, el rey está sentado en su palacio mientras que sus sirvientes montan guardia afuera. Con Di-s sucede lo contrario. Sus siervos están dentro de sus hogares y Él los protege donde estén. ¿Qué mejor entonces, que aprovechar los días de Elul para chequear nuestro “protector judío”?.

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario