Negra Mary

El carruaje que estaba reservado por el régimen Zarista para rebeldes que estaban bajo sentencia capital…

El 19 de Kislev es celebrado en el mundo Jasidico como el día de la liberación del fundador del movimiento jasidico Jabad, Rabí Shneur Zalman de Liadi (1745-1812). Rabí Shneur Zalman fue arrestado por el régimen Zarista bajo la imputación de que sus enseñanzas socavaban la autoridad imperial, y su liberación permitió el vigoroso crecimiento del Jasidut y la difusión desinhibida de sus enseñanzas.

Durante los “días intermedios- Jol Hamoed” de la fiesta de Sucot de 1798, un funcionario armado llegó a Liozna para arrestar a Rabí Shneur Zalman de Liadi, el fundador del movimiento Jabad. Decidiendo que sería aconsejable tomar el consejo bíblico “Escóndete por un momento breve” (Isaias 26:20), el Rebe se escurrió fuera de la casa por una puerta lateral. El funcionario volvió al cuartel general con las manos vacías.
Atrás en la casa, el Rebe decidió que si el agente fuera a volver, él permitiría ser arrestado. Algunos dicen que lo decidió después de consultar con Rabí Shmuel Munkes, uno de sus Jasidim más cercanos, que pasaba por la casa del Rebe en ese momento. Reb Shmuel dijo ratificadamente al Rebe: “Si usted es un verdadero Rebe, no tiene nada que temer si lo arrestan. Si no lo es, merece cualquier castigo, porque qué derecho tenía usted de privar a miles de Jasidim de disfrutar de los placeres de este mundo?”
Cuando el funcionario apareció al día siguiente de Simjat Torá que ese año cayó jueves, el Rebe no se escondió. Después de unas horas estaba sentado en el siniestro “Negra Mary”, el carruaje que estaba reservado por el régimen Zarista para rebeldes que estaban bajo sentencia capital. Cubierto en todos sus lados con paneles de metal negro pesado, y, sin ninguna ventana, fue diseñado para echar miedo sobre todos aquellos que lo vieran. Custodiada por soldados fuertemente armados, el carruaje de metal negro partió de Liozna el jueves por la noche y resonaba al chocar su casco a su paso por la carretera a Petersburg, vía Vitebsk y Nevel.
Pasadas las diez y media de la mañana siguiente, unas seis horas antes del encendido de las velas, el Rebe pidió que se detuvieran hasta después de Shabat. El funcionario a cargo ignoró su demanda. Un momento después los ejes del carruaje se rompieron. Poco después de haberlos reparado, uno de los caballos se derrumbó y se murió. Se trajeron caballos nuevos, pero no podían mover el carruaje de su lugar. A esa altura, los gendarmes supieron que sería imposible seguir adelante el viaje contra la voluntad del Rebe, por lo que le preguntaron a su prisionero si podían desviarse a un pueblo cercano, y pasar el día siguiente allí. El Rebe se negó, pero estuvo de acuerdo en que el carruaje se moviera fuera de la carretera a un campo adyacente.
El lugar en el que el Rebe pasó ese Shabat esta aproximadamente a tres millas del pueblo de Seliba-Rudnia, cercano el pueblo de Nevel. Un jasid anciano que sobrevivió en el siglo XX—Reb Mijael de Nevel—relataba que conoció Jasidim que podían señalar el lugar exacto en que el Rebe había pasado ese Shabat. Él había ido a verlo con sus propios ojos. Todo el camino allí se veía lleno de árboles viejos y caídos a ambos lados del mismo, pero ese lugar memorable estaba marcado por un árbol alto con follaje exuberante.

COMENTARIO DE RABI IOSEF ITZJAK SCHNEERSON, EL SEXTO REBE DE JABAD
La historia del viaje del Rebe a Petersburg da testimonio tangible a la declaración que dice que “cualquier cosa que le pasa a un Tzadik-y sobre todo a un Tzadik que es un líder de su generación- sucede sólo con su consentimiento. De hecho no sólo el Rebe, sino cada Tzadik gobierna igualmente por encima de todos los temas materiales. Lo que la Torá tiene para decir sobre el universo creado es firme: todos los asuntos temporales están sujetos al dominio de la Torá.
Cuando el Rebe no quiso viajar más, el carro se detuvo, dónde y cuando el Rebe lo deseó.
Si el carro se hubiera detenido en el horario del encendido de las velas- esto no habría sido nada notable. Pues cosas similares hallamos como reacción inconsciente, como está escrito “Ningún mal le ocurrirá al virtuoso”. Pero que el carro se haya detenido a las diez y treinta del viernes por la mañana, y no haya vuelto a moverse, es una maravilla palpable de Di-s, como un milagro revelado.
De todo lo anterior debe estar claro que aquel cuya palabra tiene peso sobre los entes materiales, como era el caso del Rebe, tenía la opción de no permitir encarcelarse en absoluto; y de no esconderse, ni siquiera por una hora. Si él lo permitió -no obstante-, fue a causa de un propósito profundo que involucra el servicio a Di-s.
El patriarca Abraham abrió el cauce de auto-sacrificio (Mesirut Nefesh) para la santificación del Nombre de Di-s, y el Rebe abrió el cauce de auto-sacrificio por el servicio jasidico a Di-s. Por todo esto, uno puede entender que el episodio completo del encarcelamiento del Rebe fue sólo una forma de vestimenta utilizada por propia elección, para evitar el uso de medios sobrenaturales.
En verdad, este asunto nos brinda una ilustración del intrínseco y quintaesencial amor del Rebe a los judíos- porque él quería que cada individuo empezara a vivir con entusiasmo su estudio de la Torá, y su servicio Divino según las enseñanzas del Jasidut-y de su amor por los jasidim en particular. Y este amor el Rebe plantó en los Rebes que lo sucedieron. Semejante profundo y quintaesencial amor es eterno, a lo largo de todas las generaciones hasta la venida del Mashiaj, cuando se nos concederá, en el momento de la Resurrección de los Muertos, mirar fija y directamente los vívidos y luminosos semblantes de los Rebes.

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